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Turismo rural en El Bierzo -
Equipaje ligero y las ideas claras de dónde quieras ir,
es todo lo que necesitas para tomar contacto con la
naturaleza berciana. Practica turismo rural y disfruta
con los paisajes que te encuentres por el camino. Los
pueblos serán referencia para encontrar alojamiento,
buenos servicios y un lugar donde charlar con la gente
del lugar. Ellos te darán sugerencias para que programes
este viaje./
Texto: Elisa Velázquez. Fotos: Fusión |
Recarga
las pilas
1ª
jornada- Chapuzón en Toral de los Vados
Seguro que te habrán hablado de ello. En Toral de los Vados
hay una gran piscina fluvial, ideal para pasar un estupendo día de
verano, entre baños y descanso. Si quieres aprovechar que estás en
plena naturaleza puedes darte una vuelta por el municipio, donde
abundan la vegetación y los viñedos. Te sugerimos emprender la
Ruta entre Castaños, que parte de la localidad de Toral de los
Vados, y llega a Otero donde puedes ver la encina del
“perouchín” que luce altiva sus más de quinientos años de edad. Otra
opción es que te acerques a Valiña y conozcas sus casas
típicas bercianas y un horno tradicional que aún utilizan sus
vecinos. Para llegar hasta allí desde Toral hay que tomar la N-120
en dirección a Orense, y a tres kilómetros desviarse por Requejo.
Luego hay que continuar por el camino que lleva a un puente colgante
sobre el Río Sil, que te aproxima al mismo pueblo de Valiña.
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Playa
fluvial en Vega de Valcarce |
2ª
jornada- Peregrinos por un día
El
Camino de Santiago en El Bierzo es uno de los reclamos turísticos
que trae más visitantes a la comarca. Si quieres ser peregrino por
un día ponte calzado cómodo y síguenos hasta Cacabelos,
localidad importante en la Ruta Jacobea que durante siglos fue
conocida por su hospitalidad, por tener buena cocina y excelentes
bodegas. Con el paso de los años en esta villa se fue acumulando un
valioso patrimonio, y entre su monumentos destaca la Iglesia de
Santa María y la calle que lleva el mismo nombre por donde han
pasado tantos y tantos peregrinos desde la Edad Media. A ambos lados
se suceden las fachadas de casas y casonas, muchas barrocas,
blasonadas y con labrados heráldicos. El río Cúa le ofrece un
paisaje precioso a las afueras de Cacabelos, donde se puede visitar
un molino, el Puente Mayor, el Santuario de las Angustias y el
modélico Albergue de Peregrinos. Con la imagen de Cacabelos aún en
la memoria te proponemos hacer un alto en el camino y parar en
Villafranca del Bierzo, también conocida como la Pequeña
Compostela. En sus calles se suceden los monumentos, las muestras
del patrimonio artístico y otras sorpresas, como la Puerta del
Perdón en la Iglesia de Santiago, que permite ganar el jubileo a los
peregrinos que no pueden llegar a Compostela. Poco a poco nos
acercamos a los últimos municipios del Bierzo que hacen frontera con
Galicia. Bien por la Nacional VI o por la A-6, nos desviamos sólo
unos kilómetros para visitar el valle y el municipio de Balboa,
situado en las estribaciones de la Sierra de Los Ancares. En sus
pueblos se pueden ver todavía varias pallozas, hórreos, sobre todo
en el de Villariños o el de Cantejeira. Este último es
uno de los más bellos también por su entorno natural. A unos cinco
kilómetros del pueblo se encuentra un hermoso bosque con una
variedad impresionante de árboles, tejos, abedules y serbales. Habrá
que dejar atrás la espesura de este bosque y volver a la carretera,
porque el siguiente paso es llegar hasta Vega de Valcarce,
una de las últimas poblaciones en el Camino de Santiago antes de
entrar en tierras gallegas. En la cima de una colina, dominando todo
el valle, se asoman los restos del Castillo de Sarracín, la
importante fortaleza que en tiempos medievales fue lugar de vigía
para todo el valle. El municipio entero se extiende en un enclave
natural privilegiado, donde se puede practicar senderismo,
espeleología y hacer turismo rural. Al final del día y después de
haber visitado varios pueblos del camino descansaremos nuestros pies
de peregrino con un montón de sensaciones guardadas en la mochila.
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Vista
general de Barjas |
3ª
Jornada- Relajarse en el Valle do Seo
Allá donde se pone el sol en El Bierzo, donde la provincia limita
con tierras gallegas, se encuentra el Valle do Seo y Los Ancares
leoneses. El paisaje no ha sido adulterado, ni por el paso del
tiempo ni por la civilización, aunque hay que agradecer que son las
buenas comunicaciones las que permiten llegar hasta el último
rincón. La carretera Nacional VI y la Autovía A-6 te aproximan a
Trabadelo, un municipio que también se halla en la ruta jacobea.
En una desviación a la derecha el primer pueblo que se encuentra es
Pereje, un núcleo urbano que aún conserva un cierto aspecto
medieval. Hay que hacer receso en este punto del viaje para
disfrutar de un entorno montañoso, donde abundan los castaños y los
arroyos. El murmullo del agua está presente en una zona donde se han
encontrado vestigios de castros y asentamientos en la mayoría de los
pueblos, y un ejemplo de explotación romana en Trabadelo. Si tienes
la oportunidad de alargar tu viaje, tómate unos días de
descanso, al menos hasta las fiestas locales de La Magdalena, que se
celebran el 22 de julio en Pereje. De nuevo desde la carretera N-VI
y hacia el sur se te abrirán otros atractivos del Valle do Seo,
paisajes que están integrados en el municipio vecino de Barjas.
Deja que la vista se relaje con los múltiples colores verdes que
adopta este entorno, donde abundan los bosques y los castaños
milenarios. Aunque aquí el tesoro de la naturaleza más preciado es
el Hayedo de Busmayor, el único que hay en El Bierzo y el más
occidental de Europa antes de llegar a Finisterre. Para acercarte
hasta allí puedes elegir la ruta que comienza en la Herrería de
Serviz y lleva a la población de Busmayor donde se encuentra el
bosque de hayas. El camino se recorre en aproximadamente unas cuatro
horas y media, con hermosas vistas a lo largo del trayecto que
compensan el esfuerzo. Los pueblos tienen ese carácter relajante y
silencioso de la vida rural. Las casas con sus gruesos muros de
piedra conservan la arquitectura rústica de antaño, con los tejados
de pizarra y los antiguos corredores de madera. Todavía existen
varios molinos antiguos en el municipio, y el edificio religioso más
destacado es la Iglesia de Santa Marina en Barjas, una bella muestra
de la época medieval. El turismo rural es una buena oferta en esta
zona berciana, algo desconocida para el viajero que debe apartarse
del camino habitual para adentrarse en lugares como los que conserva
este municipio. Las noches despejadas y plagadas de estrellas son
impresionantes en este valle donde no llegan, ni por asomo, los
efectos de la contaminación lumínica. La naturaleza produce un
efecto reparador en el viajero que también aquí tiene la posibilidad
de alojarse, comer y descansar. La gastronomía típica hace el resto,
ya sea con un plato de comida casera o un producto típico de la
tierra. Estas razones acaban por convencer a cualquiera, de que
Barjas es un buen lugar donde venir a pasar unos días, unas
vacaciones y siempre que se pueda repetir la experiencia de
regresar. § |