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JULIO 2007

 

 

 Reportaje El Bierzo

 

 

 

 

 

 

Palloza de Balboa

 - Turismo rural en El Bierzo -

Equipaje ligero y las ideas claras de dónde quieras ir, es todo lo que necesitas para tomar contacto con la naturaleza berciana. Practica turismo rural y disfruta con los paisajes que te encuentres por el camino. Los pueblos serán referencia para encontrar alojamiento, buenos servicios y un lugar donde charlar con la gente del lugar. Ellos te darán sugerencias para que programes este viaje./ Texto: Elisa Velázquez. Fotos: Fusión

 

   Recarga las pilas

 

1ª jornada- Chapuzón en Toral de los Vados

Seguro que te habrán hablado de ello. En Toral de los Vados hay una gran piscina fluvial, ideal para pasar un estupendo día de verano, entre baños y descanso. Si quieres aprovechar que estás en plena naturaleza puedes darte una vuelta por el municipio, donde abundan la vegetación y los viñedos. Te sugerimos emprender la Ruta entre Castaños, que parte de la localidad de Toral de los Vados, y llega a Otero donde puedes ver  la encina del “perouchín” que luce altiva sus más de quinientos años de edad. Otra opción es que te acerques a Valiña y conozcas sus casas típicas bercianas y un horno tradicional que aún utilizan sus vecinos. Para llegar hasta allí desde Toral hay que tomar la N-120 en dirección a Orense, y a tres kilómetros desviarse por Requejo. Luego hay que continuar por el camino que lleva a un puente colgante sobre el Río Sil, que te aproxima al mismo pueblo de Valiña.

 


Playa fluvial en Vega de Valcarce

2ª jornada- Peregrinos por un día

El Camino de Santiago en El Bierzo es uno de los reclamos turísticos que trae más visitantes a la comarca. Si quieres ser peregrino por un día ponte calzado cómodo y síguenos hasta Cacabelos, localidad importante en la Ruta Jacobea que durante siglos fue conocida por su hospitalidad, por tener buena cocina y excelentes bodegas. Con el paso de los años en esta villa se fue acumulando un valioso patrimonio, y entre su monumentos destaca la Iglesia de Santa María y la calle que lleva el mismo nombre por donde han pasado tantos y tantos peregrinos desde la Edad Media. A ambos lados se suceden las fachadas de casas y casonas, muchas barrocas, blasonadas y con labrados heráldicos. El río Cúa le ofrece un paisaje precioso a las afueras de Cacabelos, donde se puede visitar un molino, el Puente Mayor, el Santuario de las Angustias y el modélico Albergue de Peregrinos. Con la imagen de Cacabelos aún en la memoria te proponemos hacer un alto en el camino y parar en Villafranca del Bierzo, también conocida como la Pequeña Compostela. En sus calles se suceden los monumentos, las muestras del patrimonio artístico y otras sorpresas, como la Puerta del Perdón en la Iglesia de Santiago, que permite ganar el jubileo a los peregrinos que no pueden llegar a Compostela. Poco a poco nos acercamos a los últimos municipios del Bierzo que hacen frontera con Galicia. Bien por la Nacional VI o por la A-6, nos desviamos sólo unos kilómetros para visitar el valle y el municipio de Balboa, situado en las estribaciones de la Sierra de Los Ancares. En sus pueblos se pueden ver todavía varias pallozas, hórreos, sobre todo en el de Villariños o el de Cantejeira. Este último es uno de los más bellos también por su entorno natural. A unos cinco kilómetros del pueblo se encuentra un hermoso bosque con una variedad impresionante de árboles, tejos, abedules y serbales. Habrá que dejar atrás la espesura de este bosque y volver a la carretera, porque el siguiente paso es llegar hasta Vega de Valcarce, una de las últimas poblaciones en el Camino de Santiago antes de entrar en tierras gallegas. En la cima de una colina, dominando todo el valle, se asoman los restos del Castillo de Sarracín, la importante fortaleza que en tiempos medievales fue lugar de vigía para todo el valle. El municipio entero se extiende en un enclave natural privilegiado, donde se puede practicar senderismo, espeleología y hacer turismo rural. Al final del día y después de haber visitado varios pueblos del camino descansaremos nuestros pies de peregrino con un montón de sensaciones guardadas en la mochila.

 


Vista general de Barjas

3ª Jornada- Relajarse en el Valle do Seo

Allá donde se pone el sol en El Bierzo, donde la provincia limita con tierras gallegas, se encuentra el Valle do Seo y Los Ancares leoneses. El paisaje no ha sido adulterado, ni por el paso del tiempo ni por la civilización, aunque hay que agradecer que son las buenas comunicaciones las que permiten llegar hasta el último rincón. La carretera Nacional VI y la Autovía A-6 te aproximan a Trabadelo, un municipio que también se halla en la ruta jacobea. En una desviación a la derecha el primer pueblo que se encuentra es Pereje, un núcleo urbano que aún conserva un cierto aspecto medieval. Hay que hacer receso en este punto del viaje para disfrutar de un entorno montañoso, donde abundan los castaños y los arroyos. El murmullo del agua está presente en una zona donde se han encontrado vestigios de castros y asentamientos en la mayoría de los pueblos, y un ejemplo de explotación romana en Trabadelo. Si tienes la oportunidad de alargar tu viaje, tómate unos        días de descanso, al menos hasta las fiestas locales de La Magdalena, que se celebran el 22 de julio en Pereje. De nuevo desde la carretera N-VI y hacia el sur se te abrirán otros atractivos del Valle do Seo, paisajes que están integrados en el municipio vecino de Barjas. Deja que la vista se relaje con los múltiples colores verdes que adopta este entorno, donde abundan los bosques y los castaños milenarios. Aunque aquí el tesoro de la naturaleza más preciado es el Hayedo de Busmayor, el único que hay en El Bierzo y el más occidental de Europa antes de llegar a Finisterre. Para acercarte hasta allí puedes elegir la ruta que comienza en la Herrería de Serviz y lleva a la población de Busmayor donde se encuentra el bosque de hayas. El camino se recorre en aproximadamente unas cuatro horas y media, con hermosas vistas a lo largo del trayecto que compensan el esfuerzo. Los pueblos tienen ese carácter relajante y silencioso de la vida rural. Las casas con sus gruesos muros de piedra conservan la arquitectura rústica de antaño, con los tejados de pizarra y los antiguos corredores de madera. Todavía existen varios molinos antiguos en el municipio, y el edificio religioso más destacado es la Iglesia de Santa Marina en Barjas, una bella muestra de la época medieval. El turismo rural es una buena oferta en esta zona berciana, algo desconocida para el viajero que debe apartarse del camino habitual para adentrarse en lugares como los que conserva este municipio. Las noches despejadas y plagadas de estrellas son impresionantes en este valle donde no llegan, ni por asomo, los efectos de la contaminación lumínica. La naturaleza produce un efecto reparador en el viajero que también aquí tiene la posibilidad de alojarse, comer y descansar. La gastronomía típica hace el resto, ya sea con un plato de comida casera o un producto típico de la tierra. Estas razones acaban por convencer a cualquiera, de que Barjas es un buen lugar donde venir a pasar unos días, unas vacaciones y siempre que se pueda repetir la experiencia de regresar. §

   

   
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Última revisión: octubre 27, 2008. 
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