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"Es la tierra de Galicia que retiene más el sol. He ahí todo el secreto de
Valdeorras. La razón de su preferente consagración a Baco". V. Paz Andrade.
Texto: Area Veiga
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Foto cedidas por C.R.D.O. Valdeorras |
La alegría
del cuerpo y el alma
Valdeorras es, junto con las Denominaciones de
Origen de Monterrei y Ribeiro, una de las Comarcas vitivinícolas más
tradicionales de Galicia. Los vinos producidos en la Comarca de Valdeorras son
vinos orgullosos. No hablamos de un orgullo que impida la expansión y el
reconocimiento de todo cuanto hay por avanzar, sino de un orgullo de
tradición, de pasado y patrimonio que da más cuerpo a estos vinos producidos
con esmero y gran cuidado, en una sabia combinación de las costumbres
heredadas de los antiguos bodegueros, el conocimiento de las nuevas técnicas y
la última tecnología en bodega. "Maté la vanidad y exalté el orgullo", decía
Valle-Inclán.
Aunque no es una de las Denominaciones más publicitadas, sí es una de las que
posee más tradición. Existen documentos fechados en el año 1770, en los que ya
se habla de las plantaciones de viñedos existentes en la Comarca. Si a alguien
tuviésemos que agradecer el hecho de convertir estas tierras en un lugar de
elaboración de vino, sería a los romanos. La Vía XVIII, también conocida como
Vía Nova, que comunicaba Braga con Astorga, atravesaba de Este a Oeste las
tierras de Valdeorras. Esto las convirtió en un lugar de paso y residencia de
los romanos que explotaron los recursos auríferos de la zona y plantaron las
primeras cepas de vino, augurando así un futuro y consolidado una cultura. El
vino, como fortaleza al olvido, se resiste a que el paso del tiempo lo borre
de la historia y lo convierta en un detalle más, en algo que no tiene, ni
tuvo, importancia en el pasado y presente.
Aunque en Valdeorras se producen vinos de variedades de uvas blancas -Dona
Blanca, Palomino y Jerez- y tintas -Merenzao, Grao Negro y Alicante-,
autorizadas todas ellas por el Consejo Regulador, los que dan cuerpo a la
Denominación de Origen son, principalmente, los producidos por las variedades
Godello y Mencía. El Godello, recuperado en los años 70, producido en la
Comarca de Valdeorras manifiesta una estructura robusta y armónica que sirve
de fundamento a una delicadez y expresividad notorias, con matices de
excepcional sutileza y complejidad. De intensos y originales aromas, que
recuerdan alguna exótica variedad de manzana, impresionan al paladar con
nervio y elegancia, resultando expansivos, plenos y con postgusto largo y
satisfactorio. Muy lejos de la mediocridad, saben grabarse en el recuerdo,
dejando la impronta de una regia y vigorosa personalidad. Si hablamos de los
tintos elaborados a partir de la variedad Mencía, diremos que están dotados de
un hermoso color rojo-cereza oscuro. Manifiestan expresiones aromáticas
intensas y sutiles, sumamente personales, que rememoran las frutas silvestres,
quizá mora y arándano. De suave ataque en boca, los vinos Mencía manifiestan
con rapidez y nervio sus brillantes características, envolviendo el paladar
con un velo aterciopelado que engloba una variada gama de sensaciones
originales placenteras. Un paso en boca elegante y distinguido constituye el
preámbulo de un evocado postgusto, de incitante repetición y largo alcance.
A la hora de escoger un vino hay que ser cuidadosos. No es necesario que sea
un día señalado en el calendario para llevar a la mesa lo que el resto del año
está guardado bajo llave. Los vinos acogidos a la Denominación de Origen
Valdeorras no son vinos que merezcan visitar la mesa sólo una vez al año. Su
precio, no demasiado elevado valorando su calidad y su elaboración, les
permite visitar nuestra mesa a diario. Un gran placer para los pequeños
momentos del día. ∆
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