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SUPLEMENTO GALICIA
- JUNIO 2003
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Foto cedida por C.R.D.O. Rías Baixas
Albariño |
DENOMINACION DE ORIGEN RIAS BAIXAS ALBARIÑO
En el Salnés hay tantas plantaciones de
Albariño que casi no las encuentras. Tan contradictorio como cierto. La uva
Albariño es algo así como un elemento sagrado en la cultura gallega. Un
tótem al que se venera y se le rinde pleitesía.
LOS HIJOS DEL SOL
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Texto: Marta Malde
El
Salnés es un lugar con olor a mar. Limpio, tranquilo, hasta un poco aletargado
cuando llega el frío. Todo lo vital parece esconderse del mundo y no aparece
hasta que tiene algo que decir. En primavera estalla todo lo que durante el
invierno ha estado hibernando. Las playas, las calles, los comercios. Pero si
hay algo que despierta con especial intensidad son los viñedos. Las Rías
Baixas son la cuna del Albariño. El punto centro de un vicio noble.
Los Albariños son vinos de madre única. Producidos en cinco subzonas de la
provincia de Pontevedra -Val do Salnés, Condado do Tea, O Rosal, Soutomaior y
Ribeira do Ulla-, se caracterizan por su color amarillo-pajizo y sus olores
florales y a fruta. Tienen una producción media anual de 58073 hectolitros
sobre una superficie inscrita de 2389 hectáreas.
Existe en O Salnés una de esas rencillas, tan típicas de la tierra gallega,
entre los grandes y los pequeños bodegueros. Los grandes dicen que sus vinos
son los mejores, fruto de la tecnología punta de sus bodegas. Y es cierto. Los
pequeños dicen que sus vinos son los mejores porque están tratados con más
mimo y dedicación. Cierto también. Probados unos y otros el bebedor llega a la
conclusión que ambos son igual de dignos y que por mucho que acierte en su
cata, está bebiendo algo que nunca podrá pagar. Cuando, en cualquier lugar, se
descorcha una botella de Albariño, no sólo se bebe un vino. Estos vinos llevan
años viviendo el día a día, el ir y venir de la evolución con todas sus cosas
buenas y también sus cosas malas. Existen cooperativas de cientos de socios,
existen bodegas a cargo de la tercera generación, existen bodegas de cosechas
tan pequeñas que la producción la consumen en familia. Un universo de
circunstancias que forman parte del sabor y la historia de cada marca de vino.
Una vez al año el vino Rías Baixas Albariño convierte a Cambados en un lugar
al que acude, con ánimo festivo, la gran familia albariña. Bodegueros,
cosecheros, cabaleiros, curiosos, turistas. También asiduos al calendario
festivo, autoridades y todo tipo de personajes forman la foto de este
variopinto libro de familia numerosa. Es una familia bien avenida, porque si
de algo podemos presumir los gallegos es que ante las fiestas, a la hora de
pasarlo bien, todos somos iguales. A las cosas buenas no cuesta acostumbrarse.
Las malas no existen en encuentros de este tipo. ∆ |
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