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Con la llegada del mes de septiembre la Ribeira Sacra está en pleno
esplendor. Los bancales, situados en los cañones y orillas del Sil, se llenan
de personas que recogen la uva y la llevan ladera arriba. Es una particular
peregrinación que se celebra, año tras año, como pago previo a lo que después
se convertirá en una tentación a la que es difícil resistirse.
Texto: Marta Malde
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Foto: Arcadio |
Comunión entre
el hombre y la tierra
La vendimia
en Ribeira Sacra es un acto de fe. Nadie recorre 400 metros de desnivel, con
un cesto de 20 ó 25 kilos a la espalda, si no pensase que el resultado a
obtener merece la pena. El valor del vino que se elabora en Ribeira Sacra
viene dado por el entorno en el que se produce. Sería una equivocación
plantearse competir con tintos elaborados en otros lugares. Cierto es que
Mencía se elabora en otras zonas de Galicia y España, pero cierto es también
que, en ningún sitio, la calidad es la misma que alcanzan los vinos acogidos a
la Denominación de Origen Ribeira Sacra. La respuesta al misterio está en el
tipo de suelo, el microclima, los bancales donde se ubican los viñedos, el
paso del río... Mil factores que se vuelven determinantes a la hora de la
elaboración. El valor del vino viene dado por el entorno. No se pueden conocer
los vinos de Ribeira Sacra si no se pisa la tierra que los produce y se habla
con la gente que los elabora.
Las cinco subzonas en las que se producen los vinos acogidos a la Denominación
de Origen Ribeira Sacra -Amandi, Ribeiras do Miño, Quiroga-Bibei, Chantada y
Ribeiras do Sil- son reconocidas por la elaboración de tintos a partir de la
variedad Mencía. Esta variedad de uva, elevada a nivel de reina, produce unos
vinos de olores limpios, elegantes e intensos. Con un color cereza intenso,
brillante y con un ribete púrpura. Si hablamos de vinos blancos el Godello y
Treixadura se llevan la máxima mención, aunque también habría que dedicarle
especial atención a la elaboración, en pequeñas cantidades, de Albariño. Sobre
una superficie inscrita de 1235 hectáreas, se realiza una producción media
anual de 22611 hectolitros, que se reparte entre las 76 bodegas inscritas en
el Consejo Regulador.
Hay una religión establecida entre el hombre y la tierra en Ribeira Sacra.
Siglos atrás el hombre creyó en la tierra y la tierra confió en el hombre.
Este pacto bendecido por el sol, el aire y el agua, heredado sin necesidad de
contrato, se mantiene vivo a pesar del tiempo transcurrido. Decía Omar Keiham:
"Los amantes del vino serán condenados. No hay verdades comprobadas, pero sí
hay mentiras evidentes. Si los amantes del vino y el amor van al infierno,
vacío debe estar el paraíso". ∆
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