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SUPLEMENTO GALICIA
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Foto: Mara
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PRODUCTOS CON DENOMINACION
DE ORIGEN
Poca evolución
necesitan. El tiempo pasa, pero ellos han encontrado el punto perfecto en
el que muestran todo su esplendor. Sólo los elegidos pueden formar parte
de este selecto grupo que se ha dado en llamar: PRODUCTOS CON DENOMINACION
DE ORIGEN |

Foto: Mara |
Sabor de la tierra
A través de su calidad se han ganado su respeto y su reconocimiento.
Galicia, al igual que el resto del mundo, los reconoce por sus contraetiquetas.
Quesos, vinos, carnes, mejillones, patatas, orujo y miel forman parte de este
grupo de élite que vaya a donde vaya tiene el éxito asegurado.
Placer para los sentidos
Que nadie se llame a engaños. ¿Qué es lo primero que destaca?. Su
forma. Este queso está "elaborado para no pasar inadvertido".
Elaborado a partir de leche procedente de ganado de raza Frixona, Prado Alpina y
Rubia Gallega. Su pasta es blanda, con pocos ojos y muy cremosa. Este embajador
de la gastronomía gallega es de sobra conocido por el mundo. Está amparado por
la Denominación de Orixen Protexida y su carta de presentación es la
Denominación de Orixen. Puede tomarse solo si se desea gozar de todo su sabor,
pero forma pareja perfecta con otros productos como la miel o el membrillo.
Prueba de ello es que no extraña encontrar en las cartas de postres de los
mejores restaurantes gallegos, la tetilla con membrillo como plato recomendado.
Razones no le faltan. Sabor, aroma, color y forma. El placer de los sentidos.
Sabor de leyenda
Todos comparten madre: la uva Albariño. Después cada uno nace en un
sitio distinto: Val do Salnés, Condado do Tea, O Rosal y Soutomaior. Pero
pronto se vuelven a unir en un punto común: la Denominación de Orixen Rías
Baixas. De la familia de los albariños también forman parte otros vinos
producidos al amparo del Consejo Regulador en los que se utiliza uva de otras
variedades protegidas como: Treixadura, Caiño Blanco, Loureira Blanca,
Torrontés o Godello. Los albariños son la sangre de Galicia. Una sangre blanca
de aroma punzante, floral e intensamente afrutado. Estos caldos consiguen unir
con éxito la tierra y el mar ya que forman el complemento perfecto de los
pescados y mariscos de las rías gallegas. El Albariño se ha convertido en el
líquido elemento de la mesa gallega, no en vano se ha ganado el título de
"Vino Universal".
Una sólida tradición
Coruña y Lugo están unidas por un vínculo casi sagrado. Estas dos
provincias gallegas comparten tradición lechera y de ahí que uno de sus
productos rey sea el Queixo Arzúa-Ulloa. Este queso, que obtuvo la
Denominación de Origen en 1995, se comercializa bajo tres variantes: Queixo
Arzúa-Ulloa, Queixo Arzúa-Ulloa de Granxa y por último Queixo Arzúa-Ulloa
Curado. Este queso, en cualquiera de sus variantes, es de forma lenticular y
está elaborado a partir de leche de vaca procedente de las explotaciones
ganaderas situadas en las provincias de Lugo y La Coruña. La contraetiqueta
numerada garantiza al consumidor dos cosas. Por un lado que el queso fue
sometido a un exhaustivo control de composición y sanitario, y por otro lado
que fue elaborado en la zona de Arzúa-Ulloa con leche propia de la zona. El
Queso Arzúa-Ulloa hace honor a la Galicia lechera y mantiene una de sus más
sólidas tradiciones.
Firmes candidatos
Seguramente se convertirán en un Producto Gallego con Denominación de
Origen. Motivos no le faltan. La entrada en el mercado de los pollos y capones
de Lugo está siendo con paso firme y seguro. Los pollos camperos y los capones
recuperan la tradición de lo artesanal. Las aves criadas en corrales al aire
libre son alimentadas, casi en su totalidad, a base de cereales, eliminando de
su dieta cualquier producto que acelere su crecimiento. Tanto el pollo como el
capón comienzan a ser reconocidos y demandados por los restauradores gallegos,
que han encontrado en estas carnes blancas, el elemento perfecto para una dieta
baja en contenidos grasos. Lugo pasa a convertirse una vez más en referencia
gastronómica para Galicia. En estas tierras es donde se crían los famosos
capones de Villalba, recomendados de manera especial para las mesas navideñas./
M.M. |
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En la
cultura celta el agua era considerada creadora y destructora de vida. Ríos,
manantiales, lagos, pozos y pantanos eran lugares sagrados alrededor de
los cuales se generaban mitos y leyendas. Los ríos eran fuentes de vida
y cada uno poseía su dios particular, los manantiales se veneraban en
agradecimiento de sus poderes curativos y purificadores, los pozos eran
nexos de unión entre la tierra y el mundo de los muertos. Pero si el
agua cumplía su función divina era porque en todo momento se establecía
con ella una relación de intercambio. Armas, escudos, carros o animales
eran ofrecidos a cambio de los poderes del agua. |
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