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SUPLEMENTO GALICIA
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Foto: Juanjo
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LAS MUJERES DEL MAR
"Ay nena, luna de miel no
tuvimos ninguna". Josefa Soto se casó el 9 de junio de 1.968 en una
iglesia preciosa: la Colegiata de Santiago el Mayor, en Cangas. El 21, ella 19.
Jorge, el marido, aprovechó una marea para casarse. "Mi marido de aquella
trabajaba en la cosecha del bonito, que es de junio a septiembre. Para
aprovechar esa campaña a los cinco días de casarnos se tuvo que marchar"
Texto: Marta Malde
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Esto no es
ninguna excepción, tampoco ninguna novedad. Es el pan de cada día para la que
decide ser mujer de marinero: seis meses en la mar, cinco días en tierra. Dicen
que hay dos palos que aguantan la vela en casa del marino: la firmeza y la
soledad. La firmeza de la madre, la soledad de la esposa. Todo en femenino. Para
los hijos la madre también es padre. Para el marino la esposa es la voz que le
recuerda que la tierra firme existe. Bueno, ahora la voz gracias a los móviles;
antes eran las cartas interminables que contaban la caída del primer diente de
Patricia o la nota del examen de matemáticas. "Cuando los niños eran
pequeños les íbamos comentando cómo crecían, cómo iban para arriba para que
los fueran siguiendo y que cuando llegasen a casa no se encontrasen con la
sorpresa de ver que en vez de niños tenían hombres y mujeres. La vida siempre
fue así, comunicando todo por carta. Yo te diré que mis hijos nunca tuvieron
miedo a su padre y eso que tiene tardado muchos meses en regresar de la mar. Yo
todavía no concibo que un hombre esté 10 meses en la mar, tiene que ser un
infierno. Pienso que estar 5 meses, quizá 6 y más en las condiciones que
están ellos, ya es mucho". Fita -así es como todo el mundo la conoce-
tuvo cuatro hijos. Cuando dio a luz al primero el marido llegó después del
parto. Con los dos siguientes tenía la marea cerca así que los conoció cinco
días después de haber nacido. Con el cuarto no tuvo la misma suerte. Estaba
embarcado y cuando lo conoció tenía tres meses. "Vino para
bautizarlo", dice Fita. "Yo eduqué a mis hijos lo mejor posible para
que no quisieran ir a la mar, aunque el mayor ha ido. Los eduqué en la
sensibilidad de que tenían algo bueno, no sólo cosas materiales, sino todo el
amor que les había dado. Y que si algo les faltaba era porque también algo
faltaba para su madre. Era el vacío que teníamos por estar su padre lejos. La
soledad es lo que más te invade. Tienes a tu familia que te arropa pero el
vacío de no tener a tu marido en casa no te lo llena nadie. Yo nunca me quejo
porque Dios me dio mucha fuerza. Dicen que la mujer del marino tiene que ser muy
valiente para sacar la vida adelante, levantar a unos hijos y darles educación.
Los niños cuando ven a una mujer sola piensan que pueden jugar con ella... Pero
yo tuve unos hijos a los que pude dominar por mí misma y hoy por hoy son unos
chicos para el mañana. Ahora, la angustia y la soledad no es pagada por nada en
la mujer del mar". Si la mujer zozobra la casa se hunde. Fita cuenta su
historia en singular pero podría ser el plural de muchas mujeres de marineros.
Cuando le hablo de una entrevista por su lucha me dice "pero nosotras
luchamos para ellos, para que mejoren sus condiciones, para que estén más
días en tierra..." Perfecto. Desde hace años las mujeres del mar se han
organizado y han creado una asociación: Rosa dos Ventos. Son más de
100, que forman la flota de tierra. Pero podían ser miles porque "Toda
mujer hoy en día tiene algo que reivindicar". A raíz de un conflicto que
tuvieron los marineros del banco canario-sahariano, las mujeres comprendieron
que ellas también tenían que movilizarse. Los marineros de este banco estaban
muy desprotegidos, venían de las mareas bajo mínimos. Si cogían una baja
cobraban 30.000 pesetas; la misma cantidad si se quedaban en el paro. Estaban
totalmente abandonados. "Para tener un buen convenio los marineros se
enfrentaron a todo e hicieron una huelga que duró desde junio hasta finales de
julio. Casi dos meses estuvimos en esa lucha". Los hombres en el puerto de
Las Palmas; las mujeres, en el muelle de Marín. 45 días y 45 noches en el
muelle hasta que se firmó un preacuerdo. Después 5 hombres quedaron en tierra
para perfilar el acuerdo para los compañeros del banco canario-sahariano.
"La gente quedó más cubierta, tenían cosas que nunca habían tenido:
podían pedir que les diesen ropa, que tuviesen unas dotaciones, unas vacaciones
y unos días de descanso. Esto se consiguió, aunque los sindicatos mayoritarios
no quisieron firmar y se quedó en un pre acuerdo que al cabo de los años se
tuvo que renovar".
Los días de temporal son especialmente duros. En el mar las tormentas no
perdonan pero en tierra se duerme siempre con el corazón en un puño.
Dependiendo del caladero la preocupación es mayor o menor. En el mar nunca se
sabe. "La primera marea de la que llegó mi marido no le pasó nada, pero
en la segunda marea si le pasó. Hacía tan mal tiempo que se golpeó la cara,
deshizo los dientes..." Raro es el marinero que no tiene marcas del mar.
"Para los hijos, la madre también es padre. Para el marino la esposa es la voz que le recuerda que la tierra firme existe"

Foto: Mara |
El 4 de octubre los diarios gallegos aparecían con sus portadas de luto.
"Cinco muertos y 7 desaparecidos al hundirse un barco de Marín en
Irlanda". Del naufragio del Arosa sólo se salvó un marinense de 24 años:
Ricardo Arias García. Al resto se los tragó la mar. El Gran Sol es un caladero
duro. "El otro día -dice Fita- estuve en una misa por los marineros del
Arosa y se me encogió el corazón al entrar en la iglesia. No era la primera
vez que iba a un funeral de marineros desaparecidos pero se me encogió el
corazón de ver lo que estaba pasando aquella gente y aquellas familias. Yo me
preguntaba: ¿por qué no se acercan a nosotras y nos hablan de esto que les
está pasando para que otra gente sepa lo que tienen que hacer? Que hablen de
sus experiencias y que levanten la voz porque cada día necesitamos más
reivindicar para que esto mejore. Los marineros son seres humanos y están muy
marginados, nadie hace nada por ellos". Después de la tragedia se desató
la polémica: la flota gallega es muy antigua, no está bien conservada, las
medidas de seguridad son escasas. Seguridad. Esta es una de las palabras que
más obsesiona en la mar. Después del naufragio del Velasco -otro barco de
bandera gallega que se hundió cerca de Azores en el año 89-, las mujeres se
lanzaron a la calle porque entendían que las cosas no podían ser así. La
seguridad en los barcos tenía que mejorar, una causa que bien merecía la
lucha. "Pateamos, hicimos manifestaciones, dos congresos y conseguimos que
viniesen helicópteros y que hubiese mejoras para el salvamento marítimo.
Aunque hemos caminado hasta aquí aún tenemos que caminar mucho más porque la
seguridad todavía no es suficiente. Los barcos han mejorado pero yo pediría
que se mejorase esta lacra porque la verdad es que no beneficia ni a la gente
del mar ni a las autoridades. Tampoco al Gobierno porque todos son criticados al
máximo".
La Asociación Rosa dos Ventos está llena de testimonios anónimos. Mujeres con
caras distintas que tienen vidas comunes y que se entienden bien porque todas
hablan el mismo lenguaje. El lenguaje del mar. Las mujeres de Burela también se
han asociado. Llevan poco tiempo pero tienen fama de bravas. "Me
encantaría que les hicieras una entrevista. Son muy luchadoras". Las
mujeres del mar gallego forman un colectivo estupendo. Y las de Francia, y las
de Finlandia, y las alemanas, y las belgas. Pero las más próximas son las
francesas. "Estuvimos en congresos y xuntanzas de mujeres. Vamos a
otros países para poder conectar con personas para ver cómo ellas viven y
contarles nuestras vivencias, porque son distintas. La gente de Europa es
diferente que nosotras, vive mejor y están más cubiertos. En Francia nos
quedamos asombradísimas y eso que es pesca de bajura. Allí cuando el marinero
no gana, la asistenta social les apoya, porque tienen unas medidas diferentes a
las nuestras. A nosotras nos dicen que pedimos mucho, pero no debe ser lo
suficiente".
"La
soledad es lo que más te invade. Tienes a tu familia que te arropa pero el
vacío de no tener a tu marido en casa no te lo llena nadie. Yo nunca me quejo
porque Dios me dio mucha fuerza"
También editan una revista: Boga. Este año la octava edición. La coordinan
desde Vigo pero participan asociaciones de mujeres de marineros de Francia,
Guipúzcoa, Málaga, Sicilia, Alemania y Portugal. "Este es el primer
número que sacamos íntegramente de imprenta. Los años anteriores -la revista
es anual- hacíamos las cubiertas en la imprenta y lo demás era todo
fotocopiado". La que habla ahora es Patricia, la hija de Fita. Con 27 años
ya es mujer de marinero. Patricia está al cargo de la oficina de Rosa dos
Ventos. Coge el teléfono, tramita las ayudas, cobra los recibos, atiende a la
gente... Es la única, el presupuesto no da para más. Leo en la revista una
declaración de Rosario Gómez, portavoz de Rosa dos Ventos que pone los pelos
de punta: "Sempre o dixen, o meu home vai ir máis cómodo na caixa cando
morra que vai no camarote do barco". Una ilustración gráfica. Dura pero
cierta. Y mientras los marineros faenan en caladeros remotos, las esposas, las
madres, siguen con su lucha y su crecimiento personal. Una pequeña subvención
ha obrado maravillas en la Asociación. A Fita se le dibuja una sonrisa en los
labios cuando hablamos de esto. "Para mejorar nuestra condición tenemos
clases. El año pasado hicimos un curso de cocina por si alguna quería
incorporarse laboralmente a este sector. Estamos haciendo un curso de formación
humana con una monja retirada que también nos enseña geografía gallega. Otro
de primeros auxilios, otro de informática que nos está gustando muchísimo,
otro de contabilidad familiar y economía del hogar. Vamos evolucionando y
aprendiendo un poco más. La vida nos está enseñando mucho pero no dejamos lo
nuestro que es luchar por la gente del mar". Todo se compagina, y para todo
hay tiempo: los hijos, la educación, la formación, la lucha por una mejora de
condiciones. Las madres del mar tienen todo el tiempo del mundo para los demás
y ni un segundo para sí. Mientras las madres del mar sigan moviendo las aguas
de tierra firme, los marineros tendrán siempre las redes llenas. ∆
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Sólo
mediante el agua el hombre puede renacer, conectarse con su Creador e
iniciar el camino que le lleve de regreso a su Origen.
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El agua es un ser vivo que actúa bajo las directrices de una Ley
superior. Lo que nuestros ojos ven, es sólo una manifestación de una
parte de lo que auténticamente es el Agua. El agua, al igual que el
fuego, el aire y la tierra se mueven en perfecta sintonía con la idea
del Creador. |
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