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BREVE
HISTORIA DEL VAL MIÑOR
Texto:
Juan A. González
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Las
primeras señales de vestigios humanos de que disponemos en el Val Miñor
las encontramos en Donas-Gondomar, donde se encontraron modelos de piedra
llevados a cabo por una sociedad cazadora que aprovechó la llegada de
climas cálidos tras la Glaciación de Würm y la aparición de manadas de
mamíferos que probablemente recorrieron las sierras y montes del Val
Miñor.
Los vestigios de la época megalítica son también abundantes, ahora
tan sólo quedan las referencias toponímicas, pues la mayoría de los
dólmenes o monumentos funerarios fueron saqueados y destruidos a lo largo
de los años. Pero si hemos de destacar algún vestigio debemos hablar de
los "Petroglifos", grabados en piedras y rocas al aire libre con
diversos motivos que se interpretan como fases lunares, ríos, animales,
hombres, armas, espirales o laberintos. Estos restos se multiplican por
las parroquias de los tres ayuntamientos.
A Cultura Castrexa (Cultura de los Castros) se caracterizó por la
aparición de asentamientos humanos fortificados y situados
estratégicamente en la parte superior de pequeñas montañas, en lugares
de fácil protección y desde los que se controlara buena parte del
territorio que los rodea. Estos asentamientos se denominan Castros y son
muchos los ejemplos que tenemos en el Val Miñor.
En el siglo I a.C. los romanos comienzan la ocupación del noroeste de
España. Será en el año 137 a.C. cuando se desarrolla la expedición de
Décimo Junio Bruto y pronto habrá un intercambio de culturas dirigido
por los romanos. Aquellos castros van a ser ocupados por los nuevos
pobladores y allí instalarán sus cuarteles y en muchos de ellos sus
pueblos. Este contacto produjo una serie de cambios de gran trascendencia.
Tras la campaña de Bruto llegará una nueva oleada capitaneada por Julio
César, que se situó en lo que ahora son villas como Baiona o Panxón.
Los pueblos germánicos dejarían también su huella en el Val Miñor,
sobre todo debido a la importancia que la vecina ciudad de Tui tuvo como
capital del reino visigodo de Witiza.
La época medieval se caracterizará por significar el comienzo de la
distribución actual del Val Miñor, la población se fue asentando
definitivamente en villas como Baiona, Panxón o Gondomar. Será en el
año 1452 cuando Juan II concede al puerto de Baiona la capacidad para
importar y exportar mercancías, lo cual dará el empujón definitivo de
cara al crecimiento de la actual villa. Veinte años más tarde Pedro
Madruga (Pedro Alvarez de Sotomayor) se apodera del Monte do Boi (actual
Castelo de Monterreal) en detrimento del control que sobre el mismo
tenían los Reyes Católicos. No pasaría mucho tiempo sin que los
monarcas recobraran su antigua posesión con un terrible ataque.
La Arribada de la Carabela Pinta, al mando de Martín Alonso Pinzón,
en el puerto de Baiona el diez de marzo de 1493 después de pisar por
primera vez tierras americanas abrirá el paso del Val Miñor a la Edad
Moderna, y se convertiría Baiona en el primer lugar de Europa en conocer
la existencia de un Nuevo Continente.
Un nuevo acontecimiento histórico de importancia tendrá lugar en
Baiona en octubre de 1585, cuando el corsario Sir Francis Drake parte
desde Plymouth con el objetivo de inculcar una operación de castigo a la
armada española que se preparaba para atacar las Islas Británicas. El
siete de octubre de ese año Drake se encuentra a la altura de las Islas
Cíes con el punto de mira puesto en Baiona, ese día desembarcarán unos
1.500 británicos en el Barrio de O Burgo. La reorganización de las
tropas españolas bajo el mando de D. Diego Sarmiento de Acuña, el Conde
de Gondomar, y el temporal que se avecinaba hizo desistir a Drake de sus
intenciones de atacar Baiona.
La figura del Conde de Gondomar marcará la Edad Moderna del Val Miñor,
su figura representaría uno de los personajes de mayor relevancia en la
política española y europea de los siglos XVI y XVII. Ya en el siglo XIX
se destacan varios episodios de importancia relacionados con la Guerra da
Independencia de 1808, entre los que destacan la rendición del
destacamento francés que ocupaba Monte Real.
La Edad Contemporánea en el Val Miñor se caracterizaría por varios
hechos significativos. En primer lugar a mediados del siglo XIX comienzan
las oleadas de emigrantes a América, más concretamente a Cuba, Argentina
y Uruguay. Estas salidas masivas aumentarán a lo largo de los primeros
decenios del siglo XX. Pronto estos miñoranos asentados en el Nuevo Mundo
echarán sus ojos a sus lugares de nacimiento. Así las muchas
asociaciones de emigrados en América invertirán sobre todo en
educación, pues la consideran decisiva para el despegue de la comarca y
de Galicia.
La Guerra Civil de 1936 dejó una honda huella entre los habitantes del
Val Miñor, aunque no hubo una guerra con enfrentamientos entre ejércitos
sí hubo muchos muertos y familias desechas por el conflicto. La
represión de los vencedores sobre los vencidos fue durísima.
En los años setenta se da comienzo a una etapa que cambiará
completamente la fisonomía y la economía del Val Miñor, se trata de su
conversión en centro atractivo del turismo y área dormitorio de la
ciudad de Vigo. ∆
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