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SUPLEMENTO GALICIA 

Capilla del Pazo del Conde.
Foto cedida por Ayto. Gondomar


GONDOMAR
CRECIMIENTO SOSTENIDO

En el punto medio entre Portugal y Vigo, con la playa a tres pasos y un paisaje envidiable, el Concello de Gondomar está viviendo una etapa de expansión, tanto en la economía como en lo cultural.

En la última década Gondomar ha experimentado un crecimiento sorprendente, que no tiene visos de detenerse. Efectivamente, se han inaugurado dos institutos de Enseñanza Media, tres colegios públicos, un Centro de Salud, un Pabellón de Deportes, una Escuela Deportiva, un Auditorio... La avalancha de novedades coloca al Concello en línea con los tiempos modernos, con la promesa añadida de un plan de urbanización para la zona industrial, que la colocará entre las más punteras de Galicia.
A la hora de identificar las fuentes de riqueza de Gondomar, podemos diferenciar dos frentes: el Concello es fértil en sí mismo, pero también por su situación geográfica. La proximidad con Vigo hace que el intercambio comercial y de población sea una constante. Y, aunque Gondomar no tiene costa, la cercanía de Nigrán y Baiona -los otros dos Concellos del Val Miñor- provoca que se desvíe aquí el turismo que no quiere prescindir de playa ni renunciar a la tranquilidad de la naturaleza.
Mucha gente ha establecido aquí su segunda vivienda, y no es raro que se dé el caso de quien, de tanto venir a pasar temporadas, termina por instalarse en la villa definitivamente. Reclamos no faltan: el turista tradicional no puede dejar de visitar el Pazo de los Condes de Gondomar, que data del siglo XVI y está situado en un bosque de árboles centenarios. De la misma fecha data la iglesia de Donas, que tiene su origen en un antiguo monasterio de monjas. No es la única nota religiosa en el recorrido; hay otras iglesias interesantes para visitar, como la de San Benito de Gondomar, de estilo neoclásico, o la de Peitieiros, de románico reformado. Aunque históricamente Gondomar debe su nombre a los germanos, que establecieron aquí un fortín a las órdenes de Gundamaro, el Concello es un importante yacimiento paleolítico, centrado en el Chan do Cereixo, en la localidad gondomareña de Mañufe. Esos son los hallazgos más antiguos, pero también se han encontrado por la zona restos de la cultura megalítica, de la Edad del Bronce, petroglifos, castros...

Centro de Salud
Foto cedida por Ayto. Gondomar

De vuelta al presente, los vecinos de Gondomar han sabido convertir al Concello en un lugar de referencia en cuanto a movimiento cultural: ése es el otro gran reclamo para el visitante, junto a un turismo rural que todavía da sus primeros pasos. Tomando como punto de partida la tradición, a lo largo del año se reparten las rondallas de reyes, el entroido o carnaval, y las alfombras florales del Corpus. En verano se potencia especialmente la música celta con el Gondomar Folk, un festival que ya va por la octava edición y que ocupará varias noches de julio y agosto.
Pero eso no llega para enumerar las andanzas culturales de los gondomareños: podemos contar cinco corales polifónicas, seis grupos de gaitas, seis grupos de baile gallego y dos de teatro. Existen ocho Casas de Cultura para las diez parroquias que componen el Concello, y ya hay proyectos para poner en marcha las dos que faltan. Mediante acuerdos, públicos o privados, se ha conseguido que pasen por aquí corales de lugares tan diversos como la de Tokio o Vilanova i la Geltrú (Barcelona). Y las novedades para este año se cuentan a pares: el ciclo de Teatro de Otoño, que tendrá lugar en noviembre y diciembre; y la inauguración en septiembre de la Escuela Municipal de Gaitas, donde habrá además una Sala de Exposiciones permanente, para que los artistas locales puedan exponer de manera gratuita.
Los doce mil habitantes del Concello de Gondomar demuestran su espíritu abierto a la hora de recibir al turista, que no encontrará problemas para integrarse por unos días en el ritmo de la villa.
La gastronomía típica encandila el estómago, con setas y truchas -existe un club de pescadores y otro de cazadores, ambos con el nombre de Gondomar-, y las inevitables rosquillas. El omnipresente paisaje relaja, impone otro ritmo que no permite alterar el estado de ánimo. Con toda tranquilidad, el Concello de Gondomar encara su futuro./
Texto: Marta Malde

 

   

   
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Última revisión: noviembre 30, 2009. 
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