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| | SUPLEMENTO GALICIA
PERSONAJES
Y GASTRONOMIA
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Foto: Carlos
Sánchez Pardo
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DE
GONDOMAR A KOSOVO
Carlos
Sánchez, técnico agrícola, vive en Gondomar desde hace once años.
Gran parte del año la dedica a su trabajo como jardinero, pero la otra
parte de la reserva para su gran pasión: viajar a lugares donde
necesitan ayuda como cooperante de Solidaridad Internacional. Su última
misión fue Kosovo.
Por si el trabajo como cooperante fuera poco, mientras Carlos está en
España hace hueco en su agenda para ocuparse de coordinar el comité
local de Intermón en Vigo. La vocación solidaria la tiene desde
siempre, pero consiguió encauzarla tras visitar a un amigo, también
cooperante, en la República Dominicana. Allí vio lo que lo suyo eran
los "trabajos concretos, reales, que te permiten llegar a la gente,
muchas veces en situaciones realmente extremas". Una temporada en
Ecuador le reafirmó en su idea, y el pasado mes de marzo volvió de su
último destino: la ciudad de Prizren en Kosovo./ Texto:
C. R.
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Foto: Juanjo
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La leyenda
viva
HERMIDITA
Uno
de los personajes más queridos de Gondomar es Manuel Hermida "Hermidita".
A sus 75 años ostenta el título del mayor goleador de la historia del
Celta. Desde que Hermidita era jugador profesional, allá por los años 40,
nadie ha podido superar sus 107 goles.
Con diecisiete años jugaba en el Gondomar, pero su ilusión de toda la vida
era triunfar en el Celta, tal y como habían hecho sus tíos, los Hermida.
Así que cuando aquel chaval se fue a hacer una prueba al equipo de sus
amores, le bautizaron Hermidita, por sus tíos, y ése fue el único
diminutivo que cosechó en su carrera como futbolista. Los demás 107
golazos y quince años dedicados a este deporte./ Texto:
C. R. |
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Foto cedida por
Rosa Alvarez
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Dulce
artesano
Las rosquillas, producto
típico de Gondomar, no tienen más secreto que el cariño con que se
hacen y con que se comen. El resto lo hace la elaboración artesanal.
Rosa Alvarez nació en Gondomar y aprendió el oficio de las rosquillas
desde pequeña. Sus abuelos eran panaderos y ella creció entre masa y
harina, echando una mano en lo que hiciera falta. Con sólo quince años
tuvo que hacerse cargo del negocio familiar y hasta hoy continúa
haciendo sus famosísimas rosquillas./ Texto:
Consuelo Rejas
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