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historia y la geografía se han aliado para dar especial relevancia a
Baiona como villa turística. Y eso conlleva una serie de ventajas y una
serie de problemas que hay que equilibrar, siempre en beneficio de la
villa. Por eso Benigno Rodríguez está especialmente preocupado en dotar
a Baiona de infraestructuras que mejoren la zona, y al mismo tiempo que no
alteren el equilibrio de sus habitantes.
-¿Qué necesitaría mejorar Baiona de cara al turismo?
-Baiona es el punto turístico más importante de Galicia, uno de los
más importantes de España. Y lo que se necesita hoy en día son
básicamente infraestructuras que den respuesta a las nuevas necesidades.
En este momento tenemos un proyecto de la segunda empresa más importante
del sector en Portugal. Es una propuesta para construir un hotel de cinco
estrellas en Baiona, con casino incluido. Y esto queremos acompañarlo con
campos de golf, pistas deportivas, lugares donde la gente venga y tenga,
además de la Ría o el paseo de Baiona, un lugar de ocio donde
encontrarse a gusto.
-¿Cómo vive el pueblo la relación con el turismo?
-Cada día colabora más. Baiona siempre fue un pueblo marinero, que
cada vez es menos marinero y más turístico. Y tiene una relación diaria
con Vigo y su entorno, más fuerte los fines de semana. Baiona es un punto
de referencia para cualquier visitante que vaya a la ciudad, porque
traerlo es mostrarle uno de los puntos más bellos de la Ría. Baiona sin
Vigo sería otra Baiona, y Vigo sin Baiona sería otra ciudad, seguramente
más agresiva.
-Hágame una radiografía de Baiona en verano y otra de Baiona en
invierno.
-Son completamente distintas. En invierno es una radiografía del
ciudadano, el nativo. Es una población distinta, más natural y familiar.
El turismo de verano viene en cierto modo a romper la convivencia, y hasta
las fiestas patronales se han transformado. Es muy desproporcionado, ya
que Baiona en invierno tiene entre diez y quince mil habitantes; pero
cualquier día de verano puede haber cien mil personas en movimiento. Que
a lo mejor no están instalados aquí, pero las vías de comunicación
permiten que la gente se mueva. En verano es una ciudad turística y
comercial, mientras que en invierno es un pueblo reposado e íntimo.
-Y dentro de esta visión global, ¿cómo influye el turismo en las
fuentes de riqueza?
-El motor económico es el turismo. Porque es el que viene y compra el
piso para veranear, es el que deja el dinero en los hoteles y el comercio;
como consecuencia se multiplican los valores de los solares, y se genera
una plusvalía tanto como para los que viven aquí como para los foráneos
que invierten. El dinero invertido en Baiona es fácil que se rentabilice.
-¿Cuál sería su ilusión a conseguir con respecto a este tema?
-Crear una ciudad turística donde se mantuviese el equilibrio de las
zonas verdes con la edificación; donde este nivel económico del que
hablamos se mantuviera y creciese; y donde hubiese una infraestructura que
no sólo mantenga a este pueblo en el número uno sino que fuese una
importante fuente de riqueza./ Elena F.Vispo