El Monte
Real Club de Yates (MRCY) nació en 1964, pero en pocos años ha sabido
ponerse a la altura de otros más antiguos. A los pocos años de su
nacimiento, en 1967, se trasladó a su actual emplazamiento, dentro del
recinto amurallado de Monterreal. El edificio está entre las playas de
Ribeira y Barbeira, en la llamada Batería del Cangrejo, que data del
siglo XIV. Las instalaciones del Club ofrecen unas preciosas vistas sobre
la bahía de Baiona y sobre los barcos atracados en el puerto, que pueden
llegar hasta trescientos.
En menos de cuarenta años, el MRCY ha ganado todas las regatas de primera
categoría de España varias veces; organiza competiciones durante casi
todo el año, algunas de renombre como el Trofeo Príncipe de Asturias, la
Regata Conde de Gondomar o el Open Bayona. También ha colaborado con los
más importantes clubes a nivel internacional, como el New York Yacht Club
o el Royal Ocean Racing Club, y es además el único club español en
participar en la Copa América. Todos estos logros y otros tantos han
llevado el nombre de Baiona por los puertos más prestigiosos del mundo.
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Foto: ©Helena
D. Blein
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De este modo se cumple otro de los
objetivos básicos del Club, además del deporte: la promoción del
turismo náutico. Además de todos los servicios propios de un club de
esta categoría, el Monte Real Club de Yates está considerado como puerto
de Bandera Azul, galardón a la calidad ambiental otorgado por la
Fundación para la Educación Ambiental en Europa. Si a esto le sumamos el
enclave, se concluye que el MRCY atrae al visitante por méritos propios.
Baiona es un punto estratégico en la ruta entre el Mediterráneo y el
Norte de Europa, de modo que cada año más de dos mil barcos extranjeros
hacen escala aquí para repostar y, de paso, quedarse unos días.
Ultimamente está aumentando el número de turistas que llegan por mar,
con la idea de quedarse en unas vacaciones programadas.
El Monte Real Club de Yates es un buen antídoto para luchar contra la
estacionalidad que suele afectar a Baiona, que ve como su población se
multiplica en verano y mengua en invierno. El Club abre todo el año,
aprovechando el especial microclima de la zona, que no permite que las
temperaturas suban o bajen en exceso. De ese modo, aunque es innegable que
la media se dispara de mayo a octubre, se mantiene un flujo continuo de
visitantes que vienen del mar.
Además de los eventos de competición, el MRCY posee escuelas de crucero
y optimist; financia totalmente las licencias de todos los cursillistas
baionenses y da cursos gratuitamente. Es una forma de crear escuela, y de
escribir una nueva página en la rica historia de este puerto, que
también será recordado por las hazañas deportivas de sus habitantes.
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