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 El
Instituto de Estudios Bercianos (IEB) respira historia por sus cuatro
paredes, y respira cultura a lo largo y ancho de la comarca. Un oxígeno
formado por música, literatura, historia, fotografía, turismo o
etnografía que alimenta a todos los bercianos que se niegan a renunciar
a sus orígenes. Una brisa fresca que se nutre de la naturaleza
excepcional y se convierte en señas de identidad con carácter propio.
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Texto: M. Iglesias • Foto: Valvanera
Aunque
muchos bercianos identifican el IEB con un centro de información
turística, nada más lejos de la amplia realidad. La variedad de
actividades a disposición de todos los interesados, necesita un guía de
excepción: Mar Palacio, Presidenta de esta asociación cultural.
-¿En qué
líneas concretas se ha reforzado el IEB desde su presidencia?
-Se sigue la misma trayectoria de la presidencia y el equipo
anterior -en el que yo también intervenía-, pero potenciando más algunas
secciones como la de Literatura. En ese sentido hemos publicado en 2005
cuatro libros entre los que se encuentran El país de las nieblas, de
Carlos Fidalgo y Memoria de la Luz, de la poetisa berciana Ester
Folgueral.
Paralelamente, este año hemos comenzado con unas jornadas dedicadas a
promover el estudio y la difusión de un autor berciano, y el primero ha
sido Antonio Pereira.
-Aparte de
la consabida información turística, ¿sobre qué otros temas desconocidos
puede dirigirse el ciudadano al IEB?
-Hay cantidad de gente que está haciendo trabajos universitarios sobre
la zona y se acercan a nosotros porque tenemos una biblioteca donde
trabajan fenomenal. Nuestro punto fuerte es la cultura berciana y la
memoria histórica, idea que se conserva desde la fundación del Instituto
en 1959. Llevamos a cabo unas seis exposiciones de pintura al año,
publicamos libros y colaboramos con museos. Tenemos un concurso de
fotografía nacional del que llevamos celebradas treinta y ocho
ediciones, y otro concurso local que va en la decimoctava convocatoria.
Además, desde hace dos años organizamos viajes culturales, porque nos
dimos cuenta de que tenemos muchos socios mayores que están deseando
salir. Así que las opciones que ofrecemos son muchas.
-Las
Médulas y el Castillo templario son los destinos turísticos más
demandados. ¿Con qué otros completaría una visita perfecta?
-La Tebaida Leonesa es esencial. Santiago de Peñalba y San Pedro de
Montes son dos lugares de referencia que todavía no han sido
descubiertos por el gran público, cosa que a veces se agradece porque no
somos muy partidarios de las masificaciones sino de la explotación
racional del turismo cultural. Desde luego, el Valle del Oza es una
maravilla.
-En El
Bierzo se dieron cita templarios, peregrinos, judíos y cristianos...
¿Cree que esa multiculturalidad forma ya parte de las gentes de la zona?
-Quiero creer que sí, aunque ya sabes que España en general es heredera
de muchas culturas. En concreto en El Bierzo se entremezclan costumbres
gallegas, asturianas, leonesas... Es una riqueza especial la que tiene
esta zona en relación con otras, y posiblemente por ello sean los
bercianos más herederos de esta multiculturalidad a la que te refieres.
-¿Qué
características diría que dan personalidad propia al pueblo berciano?
-Yo creo que los bercianos, dentro de la gente de León en general, son
más abiertos, más alegres. La gente es muy acogedora quizá debido a la
vegetación, el clima, la identificación con el Camino de Santiago...
Desde siempre ésta ha sido una comarca con muchos centros de acogida y
hospitales históricos, con costumbre de acoger al peregrino. Además es
una zona donde siempre se ha instalado mucha gente porque queda bastante
cerca de todos los sitios. La mayoría de los que viven aquí o sus
parientes han venido de Galicia, Asturias o del País Vasco debido al
carbón. Incluso hay una población de caboverdianos y paquistaníes en la
zona de Bembibre, con lo cual somos pioneros en el país a la hora de
incorporar a grupos étnicos de otros países. Quizá no se hayan mezclado
mucho, pero nunca ha habido problema y han convivido normalmente.
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"En El Bierzo se entremezclan costumbres gallegas,
asturianas y leonesas, dando lugar a una riqueza especial" |
-Los
bercianos que reniegan de su cultura, quizás lo hagan por ignorancia de
la misma. ¿Qué les recomienda leer, visitar o probar para que vuelvan a
conectar con sus raíces?
-Pues la verdad es que todo. Desde luego les animo a visitar lugares,
porque en el momento en que conozcan rincones de El Bierzo van a querer
saber de ellos y eso les va a llevar a leer, a buscar. El viajar es
enriquecedor para cualquiera, y aquí tenemos rincones preciosos que la
gente no conoce mucho.
-Cuando uno
piensa en la cultura de un pueblo, tiende a volver la mirada atrás. ¿Qué
signos culturales aprecia hoy en día en la comarca, que siguen
enriqueciendo el patrimonio cultural?
-Aquí la gente se preocupa bastante de conservar las tradiciones. Por
ejemplo, el tema gastronómico cada vez despierta mayor interés. La
cultura del vino que siempre existió en esta zona, ahora mismo está
siendo objeto de culto y se está valorando mucho. Y la gente ya empieza
a presumir también de sus monumentos.
-Por
último, ¿cuál considera la asignatura pendiente del IEB, esa que dejará
para otra legislatura por falta de tiempo, dinero o dedicación?
-Nosotros ahora estamos empeñados en sacarlo todo adelante, aunque en
ocasiones no lo logramos. Nos gustaría contar con más recursos para
poder tener todo el día el Instituto abierto, no sólo por las tardes
como sucede ahora. Todos trabajamos aquí gratuitamente y querríamos
poder hacer más, porque la única y gran satisfacción que tenemos es que
las cosas se hagan bien y que la gente las aproveche. ∆
Más información en: 987 401 954 •
http://ieb.org.es
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Fiel
a sus orígenes
Ya en 1959 nacía el Instituto de Estudios
Bercianos con vocación de ofrecer cultura a sus paisanos, y el
ideario se mantiene firme hasta el día de hoy. Con el apoyo de
más de seiscientos socios y casi medio siglo de experiencia,
organiza cada año actividades de todo tipo que se renuevan con
el paso de los años. A los concursos de fotografía nacional y
local, se suma otro de composición de órgano en honor a
Cristóbal Halffter, que es el único existente en la península.
En la actualidad el Instituto está empeñado en acercar la música
a la juventud y lo está logrando gracias a los conciertos
didácticos impartidos en institutos y colegios. Los chicos
escuchan la música, a la vez que una pantalla gigante les
muestra cómo los concertistas manejan el instrumento
correspondiente.
No faltan libros que van desde la poesía a la gastronomía, ni
publicaciones de pintura, historia o fotografía. Y por supuesto
no podemos dejar de lado el aula arqueológica de Las Médulas,
que recibió los primeros meses del año más de nueve mil
visitantes.
Todos estos años de funcionamiento han dado lugar a una inmensa
biblioteca a disposición de todos los interesados, con fondos
fotográficos, artísticos y etnográficos difícil de valorar. El
IEB los pone a disposición de todos aquellos interesados, como
sucedió este año cuando un colegio les solicitó una exposición
de trajes regionales. ∆ |
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