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SUPLEMENTO BIERZO  JULIO 2006

Gesdinor Bembibre

 La historia de una gesta

Gilda Silva Andrade, capitana del Gesdinor Bembibre
Foto: Nan

Nadie se esperaba que el Gesdinor Bembibre lograra esta temporada entrar en el baloncesto profesional, la Liga Femenina 2. Tras la primera derrota en la fase de ascenso las jugadoras afrontaron el reto, dieron la vuelta al marcador y ganaron fuera de casa. Su victoria ha sido un gran éxito para el deporte berciano. /Texto: Fernando Muñiz

Nos lo cuenta Gilda Silva Andrade en una entrevista distendida. Ella es la capitana y una de las veteranas del equipo.

-¿Cómo definirías el juego y el ambiente entre las jugadoras del Gesdinor Bembibre?
-El ambiente al principio era difícil porque la mayoría de la gente era nueva en el equipo y hasta que nos fuimos conociendo nos costó habituarnos. Pero al final hubo una relación muy buena, y en el vestuario nos apoyábamos como una piña. Con ello intentamos que el juego siempre sea en equipo, y está comprobado que en el momento que nos despistamos y vamos por nuestra cuenta pinchamos. En cambio, cuando jugamos como equipo se nota después en el resultado.

-¿Qué representa para Bembibre el ascenso de vuestro equipo al baloncesto profesional?
-Es algo inexplicable. Yo creo que nadie hubiera apostado por ello, ni siquiera nosotras mismas esperábamos este ascenso. El hecho de ganar el primer año que jugamos esta fase y además fuera de casa, fue todo un reto. Pero lo conseguimos. Normalmente el equipo que juega en su propio campo gana la fase; el favorito es el equipo de casa.

-¿A qué debéis la victoria que os dio el ascenso: a la resistencia física, el buen juego de equipo, la fortaleza mental... ?
-Es un conjunto de todos esos factores. Porque la verdad es que este año la entrenadora se ha esforzado mucho y nos ha metido muchísima caña, muchísima. Después de una liga de casi nueve meses hemos llegado a una fase de tres días a tope, y eso lo hemos notado al final en la resistencia.

-¿Con qué ánimos os enfrentabais al partido contra el Ibaizabal, tras perder anteriormente 64-56 frente al Universidad de Oviedo?
-Pues acabamos el partido con ese mal sabor de boca que te queda después de la derrota. Empezamos a hacer cuentas y a pensar un poco en lo que había que hacer y lo que no a partir de entonces, pero siempre en positivo. En ese momento me dije a mí misma: "nos quedan dos partidos más y lo tienes que dar todo". Así que te levantas al día siguiente convencida de que es otro día y que vas a ir a por todas.

-¿En qué lugar se sitúa la mente para que no pesen los resultados anteriores, a la hora de ganar?
-Yo te puedo hablar de mí personalmente. Hay momentos que estás en el campo y el ambiente que hay en el pabellón puede llegar a ser tremendo. Pero estás tan concentrada en el juego y en lo que tienes que hacer, que no oyes nada. Es increíble pero es una concentración tal que no captas más allá. Y sólo te surge en ese momento.

"Intentamos que el juego sea en equipo. Está comprobado que cuando vamos por nuestra cuenta pinchamos"

-El reto era grande: ganar por doce puntos de diferencia, y en la primera mitad eso quedaba lejos. ¿De dónde salió la fuerza necesaria para cambiar el marcador?
-Pues el hecho de ir por debajo del marcador en el primer tiempo no era porque notáramos que el equipo contrario fuera superior a nosotras. Más bien era por fallos que habíamos tenido, aunque es verdad que nuestro rival era y es un buen equipo. A partir de ahí ajustamos algunos fallos que habíamos cometido y la defensa resultó ser la clave de todo. Además en el banquillo recibimos mucho apoyo.

-¿Qué recuerdo personal guardarás siempre de ese partido que os dio el ascenso?
-Yo creo que la última falta personal que cometí. Ya llevaba tres faltas, y con la cuarta sabía que me lo jugaba todo, pero aún así bajé la mano con todas las ganas del mundo y pensé: ¡esta canasta no la metes! Luego, el último tiro libre lo tiraron a fallar para así coger el rebote y meter dos puntos que les daban a ellas la victoria, así que cuando cogí ese rebote agarré el balón y pensé "mi tesoro".

-¿Qué diferencia fundamental dirías que existe entre el juego de un equipo de baloncesto femenino y uno masculino?
-La diferencia... yo diría que hay muchas, y no tanto por el juego en sí, sino más bien por el aspecto económico. En el juego masculino se recibe mucho más apoyo, en todos los sentidos. En cambio una mujer siempre tiene que pelear mucho más para conseguir algo.

-Por último, ¿qué grado de afición hay en El Bierzo a este deporte? ¿Vuestro ascenso puede animar a más jugadoras a practicarlo?
-Este año la gente que nos ha venido a ver ha sido fiel y nos ha apoyado en los encuentros. Aunque con los últimos resultados y lo que hemos conseguido este año la gente va a responder mucho más. Muchas personas nos paraban por la calle, y eso nos da ánimos. En cuanto a gente que se anime a practicarlo, en Bembibre tenemos un equipo que todavía está en la categoría de infantiles. No tenemos cantera que nos reemplace y eso es una pena, pero hay que seguir luchando por mantenerse.

-¿Y qué aspiraciones tienes para el próximo año con el equipo?
-Pues hacer nuestro juego igual o mejor que este año. ∆

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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