a cita tiene lugar en
Madrid, en su despacho del Ministerio de Trabajo. Ha sido un día duro pero
ella está impecable y con una sonrisa en los labios. Su voz, aunque es
suave, transmite la convicción de alguien que está seguro de aquello por lo
que lucha.
Hoy como todos los miércoles, ha tenido lugar por la mañana la reunión de la
Comisión de Secretarios y Subsecretarios con la Vicepresidenta Mª Teresa
Fernández de la Vega, a la que Valcarce por supuesto ha asistido. Por la
tarde la cita es en el Congreso de los Diputados. En medio de todo ello, nos
recibe.
-Dígame, ¿quién pronunció su nombre, el ministro Caldera
o el Presidente Zapatero?
-El ministro Caldera y yo nos conocemos desde hace por lo menos diez
años. Compartí con él responsabilidades en el grupo parlamentario, pero fue
el Presidente del Gobierno quien me comunicó el nombramiento.
-Uno de los compromisos electorales de Rodríguez Zapatero
era desarrollar el llamado cuarto pilar del Estado de bienestar: la Atención
a la Dependencia. Pronto aparecerá una ley que lo desarrolle. Usted ha
comentado que, gracias a ello, el Presidente será recordado en los libros de
historia. ¿Me podría explicar en qué consiste ese cuarto pilar?
-Estoy convencida de ello porque se trata de una revolución profunda y
tranquila. Los socialistas hemos contribuido a la creación del Sistema
Nacional de Salud, del Sistema Educativo y del Sistema de Pensiones. Ahora
otro socialista, Rodríguez Zapatero, va a crear el Sistema Nacional de
Atención a la Dependencia. Lo que se pretende con ello es reconocer nuevos
derechos a la ciudadanía, y sobre todo hacerlo para garantizar la atención a
las personas mayores y personas con discapacidad que no pueden valerse por
sí mismas. Hay por tanto un nuevo derecho que se garantiza con nuevas
prestaciones como residencias, centros de día, de noche, teleasistencia,
ayuda a domicilio...
-¿Existe ya una hoja de ruta que garantice el desarrollo
de esta Ley?
-Sí, quedó iniciada cuando el Presidente firmó el pasado año la
Declaración para el Diálogo Social. En ella se comprometió a desarrollar el
Sistema de Dependencia a partir de un acuerdo con los agentes sociales
-sindicatos y empresarios-. Pero para ello era necesario saber antes cuál
era la realidad de este problema en España. Por eso el pasado año elaboramos
el Libro Blanco de la futura Ley de Dependencia. A partir de ahí iniciamos
conversaciones y negociaciones con agentes sociales pero también con la
Federación Española de Municipios y Provincias, Comunidades Autónomas y el
Consejo Estatal de las Personas Mayores. Estamos cerrando un acuerdo y
esperando a que sea aprobado el Anteproyecto de Ley en Consejo de Ministros
antes de final de año.
-¡No para usted un momento...!
-Hay que cumplir los compromisos realizados y especialmente cuando
tienen plazos y se trata de cuestiones de tanta trascendencia social. Con
esta ley se van a lograr dos cosas: calidad de vida para las personas que lo
necesitan -mayores y discapacitados-, pero sobre todo el objetivo principal
del Presidente es acompasar el crecimiento económico con el bienestar
social. En estos momentos somos el país de la UE que más está creciendo, por
lo tanto también tiene que estar entre los que más y mejor cuidan a sus
ciudadanos.
-¿Qué otros retos forman parte de su agenda?
-El fundamental es ése, pero la política de los mayores no es sólo
atender a personas en situación de dependencia. Tenemos otro reto muy
importante que es lo que llamamos el envejecimiento activo, es por ello que
hemos renovado un programa ya histórico que es el de los viajes del IMSERSO.
No sólo hemos aprobado un plan trianual que permite duplicar el número de
plazas -pretendemos llegar al millón y medio de beneficiarios- sino que
además queremos que este nuevo plan incluya hoteles de más calidad, nuevos
destinos dentro y fuera de España, viajes y transportes, ampliar el tiempo
de estancia hasta un mes en la costa mediterránea o Canarias; y hemos
renovado todo el plan de balnearios. Estamos haciendo un esfuerzo muy grande
por el bienestar de las personas mayores y ello nos ha obligado a triplicar
las inversiones, para desarrollar una red de centros de alta cualificación
que puedan ser referente nacional para dar respuesta a enfermedades que
tienen mucha trascendencia social como el Alzheimer, Parkinson o graves
discapacidades muy invalidantes de carácter neurológico.
-Su responsabilidad supongo que le obliga a estar en
contacto con muchas situaciones difíciles, de necesidad. ¿Cuál ha sido la
escena más fuerte a la que se ha enfrentado últimamente?
-La más dura sin lugar a dudas fue la visita al CAMF (Centro de Atención
a Minusválidos Físicos) de Leganés. Es muy impactante ver a aquellas
personas con graves minusvalías, incluso algunos en estado de coma. Todo
aquello es muy duro en sí mismo pero también te aporta muchas enseñanzas.
Ves a unos profesionales muy cualificados con una gran entrega, dedicación
extraordinaria a los pacientes y luego también observas cómo es posible,
incluso en las situaciones más difíciles, rehabilitar a personas y conseguir
lo máximo que pueden dar de sí. Para mí, fue una experiencia conmovedora en
todos los sentidos, tanto a nivel personal como profesional.
-Cambiando de tema, ¿qué cree que está aportando la mujer
en la construcción del futuro?
-Creo que es una pieza clave. No es posible que una sociedad avance si
más de la mitad de su población -un 53% de mujeres-, no está incluida en esa
avanzadilla. La mujer en estos momentos comparte vida profesional y vida
familiar, tiene por tanto muchos elementos en sus manos que posibilitan ese
cambio. Y esto es así por tres razones: Somos mayoría en la sociedad y
tenemos nuestros puestos de trabajo; también tenemos un papel decisivo en la
educación de los miembros de la familia, futuros hombres y mujeres. Si
tenemos en cuenta el papel de las élites en cualquier sociedad, la élite
universitaria en estos momentos está integrada por una mayoría de mujeres.
Por eso pienso que nuestro papel en la sociedad española está llamado a
liderar el futuro.
-¿Cómo consigue conciliar su vida familiar con la
política?
-Es complicado, aunque siempre antepongo mis responsabilidades
familiares a cualquier otra. Si no, no encontraría el equilibrio. Pero qué
duda cabe que yo ahí cuento con una gran ventaja y es mi marido, una persona
clave en mi vida. No ya por el amor, afecto o apoyo, sino porque un día
hablamos muy claro que si queríamos formar una familia era para compartirlo
todo. Y no me ha fallado.
-¿Cree que a la mujer por el hecho de serlo se le exige
más a la hora de hacer política?
-Es posible, pero pienso que afortunadamente las cosas han cambiado
mucho. Aunque la igualdad creo que cada vez es más real, hay una especie de
techo de cristal que es difícil de romper. En la política hay muchas
inercias creadas debido a las trayectorias vitales, profesionales, etc. Esto
explica que a veces resulte más fácil a un político varón rodearse de
colaboradores que también son varones. Para evitar esto, mi partido adoptó
una norma interna a la hora de elaborar las listas a los ayuntamientos y
diputaciones para asegurar que al menos un 40% de los electos, fuesen
mujeres. El Presidente Zapatero ha sido el primero en elegir un gobierno
paritario. Eso sí es una apuesta por el cambio.
-Una curiosidad, ¿qué se le pasó por la cabeza la primera
vez que escuchó al Presidente Zapatero hablar de la Alianza de
Civilizaciones?
-Fue una de las propuestas más ricas y más inspiradoras de futuro que he
escuchado. Abre el diálogo norte-sur, este-oeste, ricos-pobres, y sobre todo
es la única manera de vislumbrar un futuro en paz. Estoy convencida de que
si no hay Alianza de Civilizaciones no podremos entendernos. Es por tanto
una de las propuestas más importantes que un líder mundial ha realizado en
los últimos tiempos. Y me satisface que esa propuesta haya sido del
Presidente español, Rodríguez Zapatero.
-Perdone, pero le estoy escuchando y me recuerda a la
Vicepresidenta Fernández de la Vega. Ambas parecen estar encantadas de
trabajar al lado del Presidente Zapatero y lo expresan tantas veces como
pueden.
-La Vicepresidenta, con la que estuve hoy reunida, es una de las
personas más inteligentes que he conocido. Tiene gran capacidad de diálogo,
de trabajo y entendimiento. Es todo un placer trabajar con ella. Es capaz de
transmitir en todo momento la orientación precisa para cumplir un programa,
que es el programa del Gobierno, pero que en el fondo es un contrato con
todos los ciudadanos. En cuanto al Presidente, he de confesar que tiene un
proyecto muy ilusionante, no porque sea perfecto en sí, sino porque da
prioridad a algo muy importante que es el ocuparse por el bienestar de las
personas que más lo necesitan. Así que cuando estás trabajando sabes que no
lo haces en base a algo difuso sino que tienes claro que detrás de cada
decisión estás luchando por el bienestar de gente que tiene nombre y
apellidos y que están esperando ese proyecto. Esto a mí, me estimula
muchísimo. ∆