-Muchas de las mujeres dirigen sus miras al autoempleo,
debido a la dificultad que tienen a la hora de encontrar un trabajo. ¿Crees
que serán ellas las que traigan la innovación que tanto necesita España?
-Para que esto confluya en la innovación tendríamos que pasar por una
etapa previa. El autoempleo en la mujer ha sido una salida de supervivencia,
puesto que tenía menos opciones para ser contratada en la empresa, sobre
todo si no renunciaba a su doble condición de madre o de hogar. Incluso si
la empresa era familiar siempre quedaba para el varón, con honrosas
excepciones. Así que la mujer cuando llega a la Universidad tiene que
demostrar que tiene mejores expedientes -que los tiene- que los varones, y
así han podido formarse estudiantes con conocimientos mejores. Pero sin
embargo sus opciones de trabajo se reducen a las oposiciones de funcionarias
o a crear sus propias empresas, que sí son innovadoras y creativas porque
precisamente no son heredadas de las familiares. Y por ahí hay una línea que
tú apuntas: la mujer creando empresas nuevas, con innovación, con
creatividad, adaptadas al mercado en el momento en que se crean.
-¿Consideras que el autoempleo es la solución? ¿No evita
enfrentarse al problema de que las mujeres tienen pocas oportunidades de
contratación?
-Evidentemente el autoempleo tapa este problema y es cierto que es una
salida de supervivencia. Pero curiosamente, muchas veces a partir del
autoempleo las mujeres son contratadas porque las empresas están a la caza
de talentos y la mejor forma de demostrar un talento es -aunque sea a
pequeña escala y a nivel experimental- poner en marcha tu empresa. Los
empresarios ya no miran sólo la titulación y los máster, por fin están
valorando las motivaciones de los empleados. Y la motivación de la mujer que
ha tenido su propia empresa es grande. Entonces esa pequeña empresa puede
llegar a ser parte o ser un departamento de una empresa mayor que contenga
ese sector.
-Por vuestra experiencia, ¿qué futuro veis al empleo de
la mujer en el medio rural?
-Eso es toda una tesis doctoral, porque precisamente has dado en el
punto crítico. Cuando el mundo rural se despuebla -algo común en Castilla y
León-, de alguna forma está renunciando a la propia cultura que se encuentra
siempre en ese medio. Entonces ocurre que lo que se queda en el mundo rural
está dedicado a la agricultura, a la ganadería pero también a trabajos
artesanales. Y precisamente ahí las mujeres están desarrollando proyectos de
igualdad en los que están realizando un buen papel, aunque tienen que
dotarse de unos protocolos para alcanzar los objetivos. Y quiero resaltar
que lo artesanal no es solamente lo manual; pueden ser aquellas cosas de
cultura artesanal industrializadas.
-¿En qué medida consideran que Internet es esencial para
la formación de la mujer?
-Es fundamental cuando la mujer tiene que quedarse en su hogar, ya que
le proporciona acceso a la vida laboral a través de la red. Y para Castilla
es importante porque aunque no llegan autovías a todos los pueblos, mediante
la instalación de redes el acceso a la información y la comunicación es
inmediato.
-¿Ha aumentado el carácter emprendedor de la mujer con
respecto a unos años?
-Sí y no. El carácter emprendedor en la mujer existe desde que la mujer
es mujer. Es inherente al género. Otra cosa es que la cultura de alguna
forma ha amordazado esa característica. De hecho, las mujeres eran las que
llevaban las empresas agrícolas y atendían a los animales. Por eso, no es
que haya crecido el carácter emprendedor, sino que éste se puede manifestar
mejor. Y en esto quiero señalar que muchas veces el techo de la mujer lo ha
marcado la propia mujer, en ocasiones por la cultura.
-¿Por qué dedicáis parte de vuestras actividades a la
sensibilización en temas ambientales?
-Porque entendemos el medio ambiente como el hábitat y eso va mucho más
allá de los espacios verdes. La ecología es un equilibrio en la convivencia
entre las especies. El aspecto ecológico integral para la mujer pasa por la
armonía de la calidad de vida, de respirar, de los reciclajes, de las
dotaciones de espacios verdes, pero también por las dotaciones culturales,
sanitarias, educativas... Todo esto es medio ambiente en el sentido
integral. Es el hábitat donde se desenvuelve la familia, por lo que es
fundamental que exista un equilibrio para que todas las clases, todos los
géneros, en todas las localidades de nuestra comunidad, tengan acceso a la
convivencia con calidad de vida.
-¿Hay cualidades o capacidades que diferencian a un
hombre empresario de una mujer empresaria?
-Sí, sin duda. Una cosa es la igualdad en cuanto a derechos y otra cosa
es la diferencia cerebral, neuronal, no sólo cultural. Debido a esta
diferencia, entre los dos hemisferios cerebrales del hombre y la mujer, hay
una serie de actividades que las realiza mejor tradicionalmente el hombre
que la mujer, o al contrario según de lo que se trate. Por otra parte hombre
y mujer filogenéticamente a través de toda la especie humana tienen también
una dimensión diferente: es más vieja la mujer que el hombre. Por lo tanto,
tiene una madurez mayor. Partiendo de esas diferencias biológicas, no
mentando las propias de la maternidad y demás, sí existen diferencias. Las
mujeres tienen más iniciativa, pero menos espacio para mostrarla en Castilla
y León. La mujer tiene más cultura del esfuerzo y está adaptada al
sacrificio para conseguir sus objetivos, y de alguna forma los realiza con
más efectividad que el hombre. Otra cosa es que la mujer está más dispersa
porque abarca más, también por su propia configuración cerebral. Mientras,
el hombre es más profundo y unívoco, va solamente a un tema. Esto es una
diferencia real, pero lo importante es contar con hombres y mujeres, mayores
y jóvenes porque cada uno tiene una función en el equipo.
-¿En qué consiste vuestra aportación al Consejo Regional
de la Mujer de Castilla y León creado por la Junta?
-Aconsejamos en el terreno empresarial sobre la función social que todos
tenemos de género, para que entre todos aportemos una estrategia que genere
equidad, que es más que justicia. En ese sentido nuestra filosofía consiste
en apoyar a los que tienen menos mediante una marginación positiva, ayudando
a que las personas partan de un punto de igualdad. Y en eso considero que el
Consejo es el foro que se enriquece con la visión de todos los que
participan.
-También sois parte del jurado de los Premios Igualdad de
Oportunidades en la Empresa, que otorga anualmente la Diputación de
Valladolid. ¿Qué valoráis a la hora de premiar el esfuerzo de una mujer
empresaria?
-La verdad es que los premios se dan conforme a unas bases y se siguen
esos criterios de aplicación. Pero ante dos empresas de características
similares valoramos qué tendencia siguen: si amplían el número de mujeres o
si van a la baja. Y sobre todo nos inclinamos por aquellas empresas que
hayan puesto en marcha mujeres, arriesgando no sólo su capital sino también
su trabajo, su profesión, su idea y su imaginación. Valoramos la implicación
personal y el riesgo asumido. ∆