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SUPLEMENTO CASTILLA Y LEON - DICIEMBRE 2005

JUSTICIA GLOBAL

AZUCENA GONZALEZ CORONADO
-Abogada del Tribunal Penal Internacional-



Los retos ejercen tal atracción sobre ella que fue incapaz de resistirse a la invitación de formar parte de este tribunal que juzgará los crímenes de genocidio y lesa humanidad. Sus veintinueve años de ejercicio en derecho laboral, penal y matrimonial se coronarán con esta experiencia única: ser abogada defensora del Tribunal Penal Internacional de La Haya.

 

 

 

 

 

 

 

 

"En el Tribunal Penal Internacional elegí defender porque lo considero más difícil, un reto"
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

"A veces intuyo que frente a las pruebas que me presentan, se esconde algo más"

AZUCENA GONZALEZ CORONADO

Encontrar a Azucena González no es tarea fácil porque cuando no está en un juicio, se encuentra reunida con algún compañero preparando un nuevo caso. Pero una vez que se sienta frente a ti su conversación te envuelve, haciéndote pensar que la justicia es más humana que como la pintan las encuestas.

Texto y foto: Marta Iglesias

-¿Por qué se presentó como abogada defensora en el Tribunal Penal Internacional?
-Nos llegó una circular a todos los abogados del Colegio de León, preguntándonos si alguien estaba interesado en intervenir de alguna manera ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Exigían determinados requisitos que yo cumplía, como tener experiencia en Derecho Penal, al menos diez años de ejercicio en Penal, reconocido prestigio y que hablaras francés o inglés, que son los dos idiomas del Tribunal. Me animé a enviar el currículum porque siempre me han atraído las cosas nuevas. No es que mi despacho sea precisamente rutinario, ya que llevo cosas muy diferentes, pero siempre se desarrollan en España. Así que pensar en ir a La Haya, expresarme en otro idioma que me apetece mucho como es el francés, defender a una persona, participar en temas como genocidios, era un reto que no podía dejar pasar. Voy a descubrir otra nueva dimensión del derecho y del ejercicio del mismo. Para mí es un reto porque es algo totalmente distinto, nuevo y en lo que participa muy poca gente.

-¿Qué cree que valoraron a la hora de contratarla?
-Aunque desconozco los criterios, sé que tenían en cuenta primero los currículos de las mujeres, y que hicieron una selección en base a la experiencia profesional y el dominio del idioma. Somos los primeros abogados que vamos a intervenir en un juicio del Tribunal Penal Internacional porque todavía no ha tenido lugar ninguno. También te preguntaban si preferías defender o acusar. Yo dije que prefería defender porque es lo que más me ha gustado desde siempre y donde me siento más cómoda, aunque muchos piensen que defender a un genocida es algo horrible. Pero todo el mundo tiene derecho a la defensa y yo imagino que los genocidas fundamentales tendrán su propio abogado, y nosotros defenderemos a soldados o gente así. Otra razón por la que elegí defender fue porque en la acusación está el fiscal, que tiene muchos medios para hacer investigación, y porque habrá más personas para acusar. Elegí la defensa porque me parece más difícil.

-Muchos no entenderán que alguien voluntariamente se presente para defender a un presunto genocida. ¿El ser humano sigue dominado por la venganza, por el ojo por ojo?
-Yo creo que sí. Pero pienso que hay que ser comprensivo, incluso ante las cosas horrorosas. Yo desde luego soy una persona supertranquila, nada violenta y hay hechos que me espeluznan. Pero pienso que en algún momento quizás hay algún motivo para cometer un crimen, y considero que todo el mundo tiene derecho a una defensa.

-Usted que cree en la Justicia, ¿cómo puede equilibrarse en la balanza un genocidio o un crimen de guerra?
-Imagino que equilibrar la balanza es muy difícil, pero habrá que ir caso por caso y analizarlo.

-El que un país tan influyente como Estados Unidos se niegue a reconocer el Tribunal Penal Internacional, ¿limita la capacidad de actuación de este organismo?
-Efectivamente, que países como Estados Unidos o Israel no reconozcan el Tribunal lo limita porque hay acciones que no se juzgarán. Pero quizás pensar que el Tribunal comenzaría su andadura con todos los países adheridos es una utopía. Confío en que en un futuro se sumen más países, pero aún así este Tribunal es un paso muy importante y en él se juzgarán genocidios, crímenes de lesa humanidad, de guerra y de agresión. Nada de estupefacientes ni de terrorismo, eso se juzga en cada país.

Justicia femenina
-¿Qué le mueve a ser abogada: la búsqueda de la verdad, entender al ser humano, la necesidad de hacer justicia...?
-La igualdad social y el intentar defender la justicia. En principio trabajé en Derecho Laboral, y he luchado mucho por los trabajadores. Creo que lo que me ha influido a la hora de dedicarme a la abogacía es trabajar por el derecho, y que los abogados estemos más cerca de las personas y podamos entender más los casos. Trabajo para que cuando una persona llegue a mi despacho no se encuentre asustada, sino que vea al otro lado a una persona normal con la que puede hablar tranquilamente.

-Aunque en un juicio todo se basa en pruebas materiales, ¿utiliza la intuición femenina? ¿En ocasiones ha sentido que los hechos han sucedido de una manera diferente a como los muestran las pruebas?
-Sí, hay veces que intuyes que frente a lo que te presentan hay otra cosa más que a lo mejor es imposible que aparezca. En ocasiones tengo el convencimiento interno de que los hechos son de otra manera, es como algo que me habla por dentro, a lo que se llama intuición femenina o sensibilidad. Y eso lo siento muchas veces: las pruebas apuntan por un lado y yo estoy convencida de que no es eso. A veces acierto, con la sentencia que se dicta, y otras no. No sé si el estar tantos años en un despacho te reporta conocimientos psicológicos; incluso llegas a pensar lo que te va a decir la persona que tienes enfrente antes de que abra la boca.

-Aunque ahora hay más mujeres en la Judicatura, cuando usted comenzó era una carrera minoritaria. ¿Ha tenido que pelear por hacerse un hueco en este mundo masculino?
-Cuando comencé, yo y otra compañera éramos las primeras en León que ejercíamos en los juicios. Y sí me dirigían comentarios que pretendían ser animosos y en cambio eran totalmente discriminatorios con respecto a mis compañeros masculinos de la promoción. Y, como todas las mujeres que comienzan en algo, he tenido que demostrar muchas más veces mi valía que los hombres que desempeñaban la misma labor que yo. Pero efectivamente he luchado mucho por la mujer, incluso junto a otra abogada he redactado los estatutos de la Asociación Flora Tristán de León. ∆

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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