-Sí, no sólo hay tradición sino que tiene muy buenos atletas como
Colomán y Toni Franco, por ejemplo, que han sido muy buenos
mediofondistas a nivel nacional e internacional.
-En entrevistas recientes afirmas que este año vas a ir
a por todas, ¿qué hace esta temporada tan especial? ¿Qué te motiva?
-Que es año olímpico, y que es el momento en el que me veo más cerca
de ir a las Olimpiadas. La vez anterior me pilló muy joven, pero ésta no
sólo me coge a pleno rendimiento sino que como va a tener lugar en
Atenas me hace muchísima más ilusión. Para clasificarme en agosto
necesito un poquito de buena suerte. Que no me lesione ni me pase nada
raro porque un catarro o unas fiebres, a este nivel te suelen dejar
fuera. Y luego tenemos que conseguir entrenar con normalidad, a pleno
rendimiento, sin tormentas, frío, viento, lluvia. Si todo sale bien ya
sólo queda enfrentarse a los rivales y ganarles.
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"Si
te pones un límite es difícil que lo pases, en cambio los
días que sales sin barreras, a disfrutar, sueles
sorprenderte a ti mismo." |
-¿Qué cualidades se necesitan para ser un buen atleta?
-Primero valer para ello, es decir, tener una estructura genética
adecuada y ya de ahí sobre todo cuenta la cabeza, el tener mucha
motivación y mucha constancia. A mí es que me gusta, soy de los locos a
los que les gusta levantarse todos los días, ponerse las zapatillas e ir
a entrenar. Para mí es como una droga, si no voy a entrenar todos los
días me encuentro mal. Y luego también me da de comer, si no salgo a
correr no estoy al 100% en las competiciones, no rindo y no gano dinero.
-Un momento difícil en tu carrera y el momento más
dulce...
-Momento difícil he tenido tantos... Son los momentos de lesiones,
pero sobre todo un momento crítico fue cuando tenía unos 13 años, porque
tuve una enfermedad que no me permitió ni siquiera andar durante casi un
año. Fue un momento difícil, donde incluso mi madre pensaba que no iba a
volver a hacer atletismo.
El momento más dulce está entre la primera medalla de oro que gané en el
Campeonato de España y la medalla del Europeo Sub 23. Cuando ves
cumplido el objetivo, que era estar allí y hacerlo lo mejor posible,
incluso el momento más dulce es escuchar el himno nacional alemán en el
Sub 23 porque, aunque no había ganado estaba en el podio.
-Has vivido falta de reconocimiento, incomprensiones
políticas, una lesión... ¿qué te impulsa a seguir corriendo, frente a
las adversidades?
-Para mí es importante toda la gente que está siempre empujando por
detrás, apoyándome. Y luego tengo que reconocer que me gustan mucho los
retos, no me canso de decirlo. Si esto no fuera algo difícil
probablemente no lo haría. Cuando vienes de conseguir un éxito fuera,
que te traten tan mal aquí en tu casa te sienta mal y eso mismo me hace
mantenerme para demostrarles de lo que soy capaz. Mi madre dice que soy
muy cabezón, y es probable que sea esa cabezonería mía la que me haga
seguir adelante pase lo que pase y caiga quien caiga.
-Llevas
fatal las injusticias, ¿en el mundo del deporte se cometen muchas?
-A veces sí, sobre todo cometen injusticias las instituciones que no
tienen ni idea de por dónde andan. Y luego hay decisiones del comité
técnico que te benefician y otras que te perjudican. Te voy a poner un
ejemplo: en el Campeonato de España donde te jugabas el ir al europeo
una chica atacó a falta de 300 m, fue valiente, pero al final le ganaron
tres compañeras. Pues la tercera se quedó en casa y la llevaron a ella
que quedó cuarta. Al hombre le pareció que había sido muy valiente y que
había que premiarla. Y eso es una injusticia para las otras, porque si
las clasificadas son las tres primeras pues son las tres primeras.
-¿Qué te dices a ti mismo cuando tienes que superar tus
propios límites? ¿Cómo traspasas la barrera del dolor?
-No es que me diga nada, sino que voy corriendo, sufriendo y
pensando que cuando termine la carrera, se acaba el dolor, pero el
verdadero dolor queda si no te superas. Y si te superas la satisfacción
te quita todos los males. Cuando terminas un entrenamiento y has quedado
a gusto se te olvida que has estado sufriendo durante una hora y media.
Y en una carrera sucede lo mismo, en un mundial parece que el primero no
se hubiera cansado, porque la euforia que te entra te da para dar la
vuelta de honor y hacer otros 1.500 si hace falta. En cambio si te dejas
vencer por las circunstancias ya no te levanta la moral nadie en mucho
tiempo.
-¿Los límites físicos van asociados a los mentales?
-Si te pones un límite es difícil que lo pases, en cambio los días
que sales sin barreras, a disfrutar, sueles sorprenderte a ti mismo. Y
es difícil sorprenderse a uno mismo cuando te estás viendo en el
entrenamiento diario. Mi entrenador da el plan de entrenamiento a todos
mis compañeros, pero a mí no me gusta saber lo que tengo mañana mismo.
Yo prefiero llegar a la pista riéndome, hago calentamiento, y si mi
entrenador me dice que tengo que hacer seis miles me pega el mazazo en
ese momento. En cambio otros compañeros ven que el sábado tienen que
hacer seis miles y se pasan de lunes a sábado pensando en ello. Y ya no
entrenas tan bien durante la semana. Son pequeñas estratagemas, pequeñas
prácticas para no ponerte limitación en la cabeza. Si tu entrenador dice
que puedes hacerlo, el primero que se lo tiene que creer eres tú. Que
luego salga o no salga pues ya es otro tema que hay que analizar con la
cabeza fría y a toro pasado. No te puedes bloquear antes porque eso no
tiene remedio.
-¿Haber nacido en el Bierzo marca algo para ti?
-Pues sí, yo de hecho estoy muy orgulloso y paseo muy orgulloso
tanto el nombre de Ponferrada como el del Bierzo, así como nuestros
productos. A todos mis amigos e incluso a las personalidades del mundo
del atletismo les llevo siempre productos de la tierra, porque hay que
ir haciendo Bierzo por fuera. Tienen que conocerlo porque para mí es lo
mejor que hay en el mundo. Cuando paso el puerto y voy llegando a
Bembibre el aire huele de otra forma. Y es que en el Bierzo tenemos un
clima especial, una tierra especial, una personalidad especial y una
sangre especial. La gente del Bierzo es como de otro mundo, con todo lo
bueno de los gallegos y todo lo bueno de nuestra propia tierra. ∆