a entrevista tiene lugar en la sede
de la Delegación del Gobierno en Valladolid. Llega a nuestra cita con
retraso. Hoy como muchos días ha tenido una jornada de lo más ajetreada,
viajando de un lado a otro de la Comunidad para atender a las diferentes
responsabilidades de su cargo. En vez de cara de fatiga, Miguel Alejo nos
regala una amplia sonrisa. Para él, el día aún no ha concluido. Después de
la entrevista, le esperan unos papeles sobre su mesa; luego, en el despacho
contiguo, está su equipo a la espera de hacer juntos un balance de la
jornada. Son casi las ocho de la tarde.
-Aunque lleva poco tiempo como Delegado del Gobierno en Castilla y León,
¿le ha dado tiempo de ahondar en la responsabilidad que le han encomendado?
-Sí, he de confesar que lo tenía profundizado prácticamente desde el
primer día. Conocía bien esta región y antes también me había dedicado a la
actividad política, aunque desde otro punto de vista. Tenía más o menos idea
de cuáles eran las responsabilidades, pero sobre todo tenía claro cómo
quería hacerlo. En política creo que es importante saber qué hay que hacer,
pero también cómo hay que hacerlo.
-Dentro de la Administración, la Delegación del Gobierno siempre ha sido
un poco la gran desconocida. ¿Cuál es la labor de un Delegado de Gobierno?
-Las competencias y funciones de la Delegación del Gobierno son las que
establece la ley. Una ley que modificó el anterior gobierno del PP y que
nosotros, todavía, mantenemos tal cual. Y digo todavía. Por tanto ejerzo las
funciones de Delegado -como hicieron otros anteriormente- dentro del marco
de esta ley. Lo nuevo no es tanto el qué sino el cómo. Si tú haces una labor
de control de las cuestiones que te corresponden desde un despacho, pues
lógicamente vas a tener menos presencia. Pero si además de esa labor de
oficina acudes a cada uno de los temas que tienes que resolver para
valorarlos de cerca, sobre el terreno, pues al final aunque las funciones
son las mismas el sistema de trabajo no. Personalmente me gusta estar en
contacto con lo que pasa, con los problemas in situ y con las gentes. Luego
están una serie de actos que no son estrictamente políticos a los que
también asisto, porque considero que la función de representar al Gobierno
abarca todos los ámbitos. Un político debe estar con la sociedad en general
y en todas sus manifestaciones.
-Su nombramiento rompe con muchos años de diálogo en una sola línea
-gobierno central y autonómico del PP-. ¿Qué aportará este cambio a la
Comunidad?
-En primer lugar, los beneficios propios de lo que el programa del
partido socialista en su día propuso y ahora se está aplicando. En las
medidas propuestas por el presidente Zapatero ya hay muchas que ahora se
están aplicando dirigidas a los ciudadanos, para de alguna manera regenerar
y mejorar algunas leyes. Por otro lado, la llegada de este gobierno ha
aportado algo que para mí es muy importante en política y es que se ha
creado un clima donde se puede debatir sin que exista crispación. El
presidente del Gobierno no quiere que exista crispación entre las
administraciones para que todo evolucione favorablemente. Puede haber
distintos criterios, distintas opiniones, pero no tienen por qué generar
"bronca" en el Parlamento. El Delegado del Gobierno no es la oposición. A mí
muchas veces me dicen: "qué difícil es tener una bronca contigo".
-Entonces, notaremos a través del Delegado del Gobierno el "talante" que
Zapatero exige a su equipo...
-Me pone usted en una tesitura y tendría que citarle a Unamuno cuando
decía 'me cito a mí mismo, que es lo que mejor conozco'. Según dicen,
encarno a la perfección ese talante que no es ni más ni menos que el asumir
las cuestiones y las diferencias, sin crispación, sin enfrentamiento. Por
ejemplo, yo tengo competencias compartidas con la Junta de Castilla y León,
pero nunca estoy ahí diciendo esto es mío o esto es tuyo. Creo que al
ciudadano le importa poco de quién es una determinada cartera, de quién es
ese bosque que se incendia, quién debe enviar a esos bomberos o quién retira
la nieve de esa carretera. Lo importante es que eso se solucione lo antes
posible para no causar problemas al ciudadano. Sé que yo soy el que manda a
los Guardias Civiles, que existen competencias de Protección Civil que son
de la Junta y que yo he de coordinarlas y hacer que todos lo entiendan así.
Pero sin que transciendan esas reuniones. Puede haber enfrentamientos,
debates, pero esas cosas son de los despachos, de los técnicos, y lo que
está por encima de todo es que las cosas funcionen. Eso contribuye a
desarrollar una política donde las cosas no son tuyas -eres un simple
administrador de presupuestos y voluntades-, pero las tienes que tratar como
tuyas.
-Antes se hablaba de la unidad de España, apoyándose en una
interpretación -para algunos restrictiva- de la Constitución. Ahora se habla
de cohesión territorial y pluralidad económica. ¿Es esto posible?
-La Constitución señala que España es una nación que tiene un Estado, un
Gobierno, pero España es plural y diversa en las lenguas, culturas,
geografía... en muchas cosas. Y esa pluralidad la reconoce también la
Constitución y lo que tiene que hacer el Gobierno es reconocer con sus
mecanismos constitucionales el estado de las autonomías, en definitiva esa
pluralidad. Y los mecanismos de gobierno de esa pluralidad son las
Comunidades Autónomas, para que estas sean también Estado, porque lo son.
Por ello, los presidentes de las Comunidades han estado en cumbres junto con
el Presidente del Gobierno. Ahora por ejemplo, el Consejero de Agricultura
de esta comunidad va a participar en las conversaciones del azúcar, junto
con la Ministra de Agricultura del Gobierno de España. La Constitución se
puede mejorar y ello sin romper la unidad de España.
-¿De qué le ha servido su formación y trayectoria en el mundo de la
educación?.
-Mi formación y mi actividad como profesor me enseñaron a escuchar mucho
y ése es un hábito que ya tengo. Por otro lado, recuerdo que hablaba con los
alumnos en lugares comunes, sin ningún tipo de artificios para explicarles
las cosas y acudiendo mucho al sentido común. Pues todo eso, la escucha,
paciencia, tolerancia, normalidad, sentido común, lo aplico también en la
política. Parto de las cosas normales, cotidianas y de ahí paso a la cosas
trascendentales. Y ésta es también la actitud del gobierno Zapatero. Pero
también quiero dejar clara una cosa, este talante nunca debe ser confundido
con debilidad o simpleza, porque llegado un momento también se pueden parar
los pies y decir que uno es tolerante, pero no tonto.
-Este suplemento va dedicado a paraísos naturales de Castilla y León.
Dígame uno que haya quedado impreso en su retina.
-Estamos en una Comunidad muy rica y plural, de paisajes muy distintos.
Desde las murallas de un castillo se puede divisar la Tierra de Campos en
una época, como ésta, en la que la tierra está fresca y posee multitud de
colores. Este es un paisaje que existe aunque no cite su nombre. Puedes
visitar los Arribes del Duero (Zamora), un cañón de perfiles de roca
graníticos impresionantes salpicado con unas pequeñas manchas de olivos y
naranjos; y volando plácidamente sobre este paisaje, las águilas y cigüeñas.
Como tercera opción, puedes visitar en el Bierzo, El Valle del Silencio. ∆