speraba toparme en Zamora con un Emilio
Merchán orgulloso de sus victorias y me lo encuentro de vacaciones,
reflexionando sobre su futuro. Decepcionado por la política que rodea al
deporte, busca nuevos alicientes a los que dedicar tantas horas de
entrenamiento.
-¿En qué posición se encuentran los piragüistas españoles en los
campeonatos mundiales?
-Últimamente se están sacando una media de seis o siete medallas en los
últimos años, pero es una posición un tanto engañosa porque son medallas que se
sacan en distancias que no son olímpicas. Lo que más cuenta son las medallas en
distancias olímpicas porque lo interesante es clasificarse. Por ejemplo este año
era clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Atenas y ahí hay que lograr
meter el mayor número de palistas. Sin embargo, en nuestra modalidad sólo se ha
sacado una plaza.
-¿Cuáles son tus mejores bazas como piragüista?
-La constancia. Me marco una cosa y pongo todo lo que haga falta para
llegar. Y luego hay que tener, aparte de lo físico, la cabeza en su sitio, saber
bien qué hacer en cada momento.
-El piragüismo no es sólo cuestión de fuerza...
-No, por desgracia. Ahora lo que tenemos son muchos problemas porque la
política está muy metida en el deporte. Ya no vale con que tú ganes y seas el
primero, eso ha quedado olvidado. Aparte tienes que caer bien, si no no vas a
ningún lado. En mi caso he ganado todas las pruebas este año y no estoy con la
Selección. Ahora mismo están llevando muchos gallegos, ha habido elecciones y
quien apoyó la candidatura de Galicia está obteniendo las plazas. Los de
Castilla y León estamos entre perseguidos y discriminados. Por eso de cara a
preparar este año y la Olimpiada te planteas muchas cosas y te preguntas para
qué seguir luchando.
-¿Dónde está el umbral del dolor y cómo lo traspasas?
-Pues es algo muy duro. Hay momentos, sobre todo en pruebas de velocidad,
que te sube tanto el nivel de lactato en sangre que te quedan diez metros hasta
la meta y es como si se te ralentizara muchísimo el tiempo, debido al
sufrimiento. Incluso los sonidos parece que se distorsionan, por el nivel de
esfuerzo. Y luego el dolor también depende del puesto en el que llegues, porque
cuando ganas te cansas muy poco, pero como quedes segundo o tercero parece que
te has cansado el doble.
-¿Qué compensa tanto esfuerzo, realizado todos los días de la semana?
-Pues antes, la satisfacción de las pruebas, de saber que todo tenía un
porqué y que al entrenar ganabas las pruebas y te clasificabas para ir a
campeonatos mayores donde retarte. Pero ahora mismo la motivación casi la he
perdido por lo que te comentaba. Me planteo la situación en la que estoy y me
digo, ¿para qué voy a entrenar todo el año, si voy a ganar y no me van a llevar
a ningún sitio? A partir de ahí es cuando de verdad es duro porque lo normal es
que entrenes y ganes y progreses, y si no ganas es porque hay otro mejor que tú
y tan contentos. La base de un deportista es saber cuándo se gana y cuándo se
pierde. Lo difícil es encontrar la motivación cuando ves que las cosas no se
hacen como tiene que ser.
-¿Que aporta el deporte como modo de vida?
-Practicar deporte de alto nivel o como hobby es muy distinto. A alto nivel
te estoy hablando de que a lo mejor entrenas tres horas o cuatro por la mañana,
y por la tarde otras tantas; es como si fuera tu profesión, un trabajo. Se crea
un círculo de amigos con el que puedes hacer otras cosas, más allá de estar en
los bares, como dar un paseo en piragua o correr. Es abrirte un poco más a
nuevas situaciones.
-Hay piragüistas que disfrutan más la victoria en un K-1 y otros en un K-4
porque dicen que el éxito depende del conjunto. ¿Cómo vives tú las victorias?
-Yo he probado todo: K-1, K-2 y K-4. Ganar siempre te satisface, sea la
modalidad que sea. La diferencia está cuando no salen las cosas bien.
Personalmente me gusta más el K-1 porque cuando una cosa no sale bien sabes que
es por ti y dónde has fallado, y cuando has ganado también conoces dónde ha
estado el punto. En cambio en un equipo ya es más difícil, no sabes si has sido
tú, el otro, un poco los dos, y eso te crea más dudas. Y luego a veces no hay
ningún fallo, y te ganaron porque son mejores que tú y se acabó.
-¿Cómo llevas el perder una carrera?
-Hay veces que haces la carrera de tu vida, te ganan, y te quedas tan
satisfecho como si hubieras ganado. Porque normalmente lo que buscas es tu
máximo rendimiento y cuando has competido al 100% y te ha salido todo perfecto,
aunque te hayan ganado es para estar muy contento. Puedes en una prueba llegar
quinto y quedar contentísimo y en otra quedar segundo y estar muy decepcionado.
Si son mejores que tú ya sabes, habrá que entrenar más y buscar otra fórmula. El
problema es cuando compites y no demuestras lo que en verdad vales.
-Este año muchos de tus éxitos han sido junto a tu compañero Julio Martínez
en K-2, ¿la victoria depende de la compenetración?
-Para ganar sabes que tienes que compaginarte muy bien, entrenar y aportar
los dos el cien por cien, esforzándonos ambos al máximo. Cuando uno de los dos
empieza a distraerse o a dejar los entrenamientos por otras cosas es cuando
surgen los problemas, porque no deja de ser un engaño hacia tu compañero. Sabes
que en una piragua en la que van dos personas te estás jugando tu puesto y el de
tu compañero, así que hay que ser muy responsables y luchar al máximo para que
salga todo perfecto.
-¿Cuál es la diferencia entre los deportes que se practican en la naturaleza
y los que se juegan en locales cerrados?
-Para mí no tiene punto de comparación. Jugando al baloncesto en un pabellón
puedes sentir el calor del público, pero al aire libre conoces lugares muy
bonitos en todo el mundo. Entrenando el año pasado en Segovia estuve en parques
naturales, vi buitres y tuve cosas al lado que no dejaban de sorprenderme. Eso
compensa y hace más llevadero el sufrimiento. En el río vas en silencio y tienes
mucho tiempo para pensar, planificar. A la vez que estás entrenando te estás
imaginando la competición y te estás viendo en ese momento, en cómo vas, en lo
que te queda, en si vas mejorando, si la preparación va bien o no. ∆