
Aunque a los cinco años ya se paseaba por el
pueblo en bicicleta, es a los dieciocho y de forma casual, cuando empieza
a competir con un equipo femenino por toda España. Quién le iba a decir a
la salmantina Dori Ruano que unos años después llegaría a ser la primera
mujer española campeona del mundo de ciclismo. Desde entonces no ha parado
de cosechar éxitos a pesar de que el ciclismo femenino no está
suficientemente reconocido en nuestro país. Su última victoria: Campeonato
de España de contrarreloj.
"En el Mundial de
Hamilton, a Joane Somarriba se le rompió la bicicleta -íbamos dieciocho
chicas en el grupo-. En esos momentos en los que estás al límite, no
piensas, sólo escuché una voz interior que me decía: dale tu bici o
espérala"
"El atractivo de vencer lo difícil te proporciona algo especial que te hace
sentirte satisfecha contigo misma"
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Texto: Mariló
Hidalgo-Es difícil
a la hora de practicar o destacar en el mundo del deporte, el hecho de ser
mujer y ciclista?
-Mucho no, muchísimo porque desde que empecé hasta ahora la cosa ha
evolucionado muy poco. Miro a compañeros que empezaron conmigo y veo que
lo han tenido mucho más fácil y cuentan con mucho más reconocimiento.
-Nunca se ha creado en nuestro país una escuadra profesional femenina
-como ha sucedido en el tenis-. ¿A qué crees que es debido?
-No lo sé. Después de los tres Tours que ganó Joane Somarriba pensé
que el ciclismo iba a dar un vuelco total, como pasó con el tenis
femenino. Me sorprende mucho que después de los Mundiales que hemos
conseguido, del Giro, el Tour y demás, la televisión no se haga eco de
ello y los medios de comunicación no se vuelquen con el ciclismo cuando el
sacrificio, la rivalidad, el esfuerzo... es el mismo que en el ciclismo
masculino, o incluso más. Me pregunto qué será lo que tendremos que hacer
para dar el salto a la fama -entre comillas-.
-Os costará mucho conseguir patrocinadores...
-Aquí en España no hay patrocinadores que estén pensando en hacer una
escuadra femenina, como comentabas. El marido de Joane ha estado llamando
a muchas puertas para sacar adelante un equipo profesional femenino y no
ha conseguido nada en los últimos años. Tan sólo recibimos ayuda del Plan
ADO que sí nos equipara a los hombres, ya que reconoce los puestos que
ocupa cada atleta, no si es hombre o mujer.
-Sois muchas las mujeres que en estos momentos estáis conquistando
títulos mundiales, cosa que antes no ocurría. ¿Crees que ha llegado el
momento de la mujer en el deporte?
-Sí, ha llegado nuestro momento. Llevamos muchos años entrenando duro,
con muchos sufrimientos y sin ayudas. Todos esos títulos mundiales son una
muestra del trabajo realizado.
-Dori, ¿qué hay más allá del sacrificio y del sufrimiento, dos palabras
que los ciclistas empleáis mucho?
-Para mí es algo espiritual. Muchas veces estás ahí sola, entrenando
con tu bicicleta en uno de esos días fríos del invierno de Castilla y te
dices a ti misma, ¿qué hago aquí yo sola? A la media hora se te vuelve a
pasar la misma pregunta por la cabeza. Pero cuando llegas a casa, te
duchas, te secas y te vistes de mujer... te sientes satisfecha y eso te
ayuda a recobrar fuerzas para el día siguiente. Y lo mismo ocurre cuando
subes un puerto y estás sufriendo: 15 kilómetros. Dolor. 180 pulsaciones,
190 y te surge la pregunta: ¿qué hago aquí sufriendo? Hasta que llegas
arriba y ves dónde has subido. Esa sensación de haber vencido la
dificultad, te llena por dentro. Más, cuando en esta vida todo es fácil,
cómodo. El atractivo de vencer lo difícil te proporciona algo especial que
te hace sentirte satisfecha contigo misma.
-¿Cuántas horas entrenas diariamente?
-De tres a cinco en bicicleta y luego está el entrenamiento que no se
ve: gimnasia, estiramientos... Seis días a la semana y a partir de enero
se incrementa en siete días de entrenamiento.
-¿Cuál ha sido tu última victoria, aunque no haya estado reconocida con
un trofeo?
-En el último Mundial de ciclismo en Hamilton (Canadá), a Joane
Somarriba que iba delante de mí, se le rompió la bicicleta. Ibamos
dieciocho chicas en el grupo, y yo me paré y le di la mía. Te aseguro que
me salió de dentro y no pensé en mi triunfo, sino en que Joane tirase para
adelante, aunque tenía las mismas opciones que ella. En cierta forma, me
sacrifiqué por ella. Al final no conseguí nada, pero por dentro estaba
contenta porque en esos momentos en los que estás al límite, no piensas,
sólo escuché una voz interior que me decía: Dale tu bici o espérala. Sé
que este tipo de cosas desde fuera no se saben valorar, pero para mí es un
triunfo porque en esos momentos, no todos los deportistas somos capaces de
sacrificarnos por algo o por alguien, somos muy egoístas. A mí me sirvió
para ver que no lo era.
-¿Y qué te dijo Joane?
-En esos momentos nada porque todo era nerviosismo, confusión y además
quedaban muy pocos kilómetros. Después, en la habitación del hotel,
lloraba de rabia porque ni ella consiguió la bicicleta apropiada para su
medida, ni yo fui capaz de rematar la faena por haberme quedado
esperándola. Como te digo, más que el reconocimiento de los demás, a mí me
sirvió para demostrarme algo a mí misma.
-Hace poco has comentado que sentías que tu carrera llegaba a su fin.
¿Qué valores has aprendido de la mano del deporte en todos estos años?
-Todo. Aprendes a valorar más lo que tienes. Estás fuera de casa a
miles de kilómetros, lejos de tu familia, de lo que es el cariño y amor de
los tuyos, de tus amigos... y eso cuesta mucho. A mí la bici me ha ayudado
a valorar todo, desde la casa que me he construido a base de mi trabajo,
la familia, los amigos... especialmente los amigos.
-Tanto Joane como tú, comentabais que las chicas en el ciclismo amateur
no acababan de despuntar para coger vuestro testigo.
-¿Sabes qué pasa...? Que hay chicas que se interesan por la bicicleta
pero eso del sacrificio, de entrenar todos los días -porque el ciclismo es
un deporte muy traicionero y si dejas de entrenar una semana se te va todo
al garete-, no tener sponsor, no contar con el apoyo de
instituciones, no tener recompensa por tu trabajo... pues a la mayoría de
jóvenes les influye negativamente y lo dejan al poco tiempo.
-¿El ciclismo en la Comunidad goza de buena salud?
-No, somos la Comunidad más pobre en cuanto a ciclismo, por lo menos
femenino. No sé si habrá cinco o seis licencias en una Comunidad tan
grande como Castilla y León. En cuanto al ciclismo masculino somos una
Comunidad rica en corredores -tenemos los mejores de toda España- pero
pobre en inversiones.
-¿Te dedicas exclusivamente al deporte?
-En los últimos años, sí. Desde que entré en el Plan ADO en el 96 he
tenido la oportunidad de dedicarme al deporte de forma profesional. ∆ |