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Texto: Elena F. Vispo
El pasado doce de marzo cumplió un año como Directora Artística
del Ballet Nacional de España. Casi como un regalo de aniversario, al
día siguiente el BNE recibía el Premio de la Crítica del Festival de
Jerez por Fuenteovejuna. Este año podrá verse en Salamanca.
Danza de
autor
Fuenteovejuna
es, efectivamente, la aportación del Ballet Nacional de España (BNE) a
la programación de Salamanca 2002, aunque habrá que esperar a noviembre
para verla. Es también el reencuentro del BNE con Antonio Gades, autor
de la coreografía y responsable también de la dirección e iluminación.
-¿Qué balance haces de
este año al frente del Ballet Nacional?
-Pues cuando cogí el cargo supuso afrontar la dirección de una
institución que lleva muchos años trabajando. Todos los profesionales
hemos estado siempre muy pendientes del Ballet, porque de alguna manera
la compañía estatal es una referencia y sentimos que es algo que nos
pertenece a todos. Y como además yo estuve en el primer elenco del
Ballet, pues a lo largo de tu vida vas haciendo muchas reflexiones al
respecto: esto me gusta, esto no, se debería cambiar esto otro. El
resumen de estas reflexiones fueron algunos puntos que se expusieron
recién nombrada. Uno era la recuperación de un repertorio histórico, que
es algo en lo que insisto muchísimo, porque me parece que si no se va a
perder. Obras de grandes maestros, cosas del principio del Ballet
Nacional, en el año 78, que no había vídeo. En ese sentido hemos
recuperado el Concierto de Aranjuez, de Pilar López.
Otra de mis prioridades y obsesiones era la creación de una escuela, que
se va a llamar Taller Estudio del Ballet Nacional: un sitio, que en su
momento ya hubo, donde los bailarines se integren en el trabajo del
Ballet antes de ingresar propiamente en él. Esto está en vías y espero
que para la próxima temporada, en septiembre, podamos comenzar con ello.
Luego una de mis elecciones fue que decidí no bailar. Yo soy una
bailarina en ejercicio, tenía mi propia compañía en el momento en el que
me nombraron, pero creo que la labor de dirigir es demasiado absorbente
y requiere mucho de ti. Me parece primordial esa labor de sentarte desde
fuera y mirar, ver las cosas como las va a ver la gente.
Y más cosas: nuestras próximas presentaciones en Madrid serán en julio
en el Teatro Real, con Fuenteovejuna, y en diciembre en el Teatro de la
Zarzuela. Ahí presentaremos, aparte de todo el trabajo que hemos hecho
este año, dos coreografías de nueva creación, porque claro, nuestra
labor no sólo es recuperar repertorio sino también crearlo.
-¿Qué significa para el BNE recuperar Fuenteovejuna, de
la mano de Antonio Gades?
-Fuenteovejuna ha sido un reto para el Ballet, porque es
clarísimamente una obra de autor. El trabajo de Gades es, como todo el
mundo sabe, muy especial, muy diferente: su manera de desarrollar un
argumento, de llevar una obra al escenario, sus secuencias dramáticas...
Gades es único en esto. Además el Ballet Nacional no hacía una obra de
Gades desde Bodas de Sangre, que representó con motivo del décimo
aniversario en una única ocasión, así que en realidad hacía casi 22 años
que no se representaba una obra suya. Por eso era un reto recuperar ese
contacto, desarrollar ese trabajo tan especial y llevarlo a cabo como él
lo deseaba, sin que perdiera ninguno de sus matices. Y para terminar ya
con el reto, decidimos estrenarlo en el mismo sitio donde él lo había
estrenado en España, en el Teatro de la Maestranza.
"La programación de Salamanca 2002 es bastante amplia, y creo que
dentro de ella Fuenteovejuna se ha elegido porque es un trabajo distinto
de cualquier otro"
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Foto: (c) Fernando
Marcos |
-No es la primera vez que trabajas con Gades. ¿Cómo ha
sido la relación en esta ocasión?
-Yo nunca he perdido la relación con Gades. Estuve muchos años
trabajando en su compañía, y cuando me nombraron estaba haciendo Bodas
de Sangre con mi propia compañía. Además, Fuenteovejuna fue un encargo
de la anterior dirección y los primeros días de ensayo vine yo con Gades
a montarla, como su ayudante. Es decir, que ha sido un continuo, lo
único que ha cambiado ha sido mi condición, de ser su ayudante a
directora del Ballet Nacional.
-Salamanca 2002 ha programado un amplio repertorio de
danza. ¿Qué crees que va a valorar el público de Fuenteovejuna?
-Efectivamente, la programación es bastante amplia, y creo que
dentro de ella Fuenteovejuna se ha elegido porque es un trabajo distinto
de cualquier otro. Es una obra dramática y, como en el resto de las
obras de Gades, impresiona que puedas comprender perfectamente el
desarrollo de la historia, como si te estuvieran recitando un texto,
pero solamente con danza. La comprensión y el desarrollo dramático son
características especiales de Gades, y Fuenteovejuna, en concreto, es
una obra coral, donde hay unos personajes protagonistas pero el
protagonista real es el pueblo. Lo que más marca la obra es la
solidaridad del pueblo, en esta ocasión frente al abuso de un tirano, y
me parece que hoy en día está muy bien refrescar lo que la solidaridad
puede significar de bueno, que parece que a veces lo olvidamos.
Y otra cosa especial que tiene Fuenteovejuna es la mezcla de danzas que
hay dentro. Otras obras de Gades tienen más flamenco, y ésta también lo
tiene, pero además tiene una jota navarra, un baile de Zamora, unas
danzas extremeña... una variedad increíble. Y ver como toda esa variedad
no es ecléctica, sino que hila perfectamente para contar una historia.
Eso es muy especial. ∆ |