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PARQUES
EOLICOS
No importa en qué
dirección sople el viento; venga de donde venga, es rentable. Los
parques eólicos se han convertido en una fuente de energía cada vez
más valorada por las empresas eléctricas. No contamina, nunca se acaba
y da mucho dinero. En Castilla y León, Soria es una de las provincias
que cuenta con más aerogeneradores.
Texto: Elena F. Vispo /
Foto: Xiqui López
Vivir del
aire
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En
la Cumbre de Kyoto se pusieron las cosas muy serias: hay que reducir las
emisiones de CO2 ya. Con estos datos en la mano, la Unión Europea se
comprometió a reducir en un 8% la emisión de gases que provocan el
efecto invernadero. Una de las medidas fundamentales es la promoción de
las energías renovables como la solar o la eólica.
En España el potencial eólico es grande. Zonas como Galicia, Cataluña
o Castilla son emplazamientos perfectos para aprovechar esta energía.
En Castilla y León hay quince parques funcionando -seis en Soria- y
cinco más en construcción. Entre los que ya existen, los que están
aprobados y los que están en trámite, la comunidad produciría casi
18.000 MW, un 15% de la electricidad generada en España.
La energía eólica se desarrolla a pasos de gigante, y se desvela capaz
de generar no sólo grandes dosis de energía sino mucho dinero. Por
ejemplo, en las Tierras Altas de Soria se ha creado una Mancomunidad de
los pueblos afectados por los parques eólicos, para gestionar los
recursos que éstos generarán: puestos de trabajos directos o
indirectos, nuevas empresas, beneficios sociales como una guardería o
transporte escolar; además de, por supuesto, un suministro eléctrico
de calidad.
Dado el potencial de la comunidad, este año se ha presentado un Plan
Eólico Regional que analiza la cuestión desde el punto de vista
industrial y medioambiental. Desde el primero todo son ventajas, desde
el otro se opta por el mal menor. Como se dijo en la presentación de
este Plan Eólico: "La energía eólica sí conlleva distintos
impactos, tales como la producción de ruidos, la utilización de
terrenos, el impacto sobre la flora y sobre la fauna, es esta última y
especialmente las aves la más afectada, además de un indiscutible
impacto visual (...) si se comparan con el tipo de impactos que producen
otras energías convencionales no resultan muy significativos y
minimizan claramente el efecto negativo de las instalaciones eólicas en
el medio ambiente".
La
energía eólica se desarrolla a pasos de gigante, capaz de generar no
sólo grandes dosis de energía sino mucho dinero.
Y aquí es donde se rebelan
los ecologistas: "Están sacando a concurso sitios totalmente
inaceptables", protesta Pilar Martín, de ASDEN (Asociación
Soriana para la Defensa y el Estudio de la Naturaleza): "el 80% de
lo que actualmente se está tramitando en Castilla y León son espacios
protegidos". Ante esta situación, asociaciones ecologistas de toda
España se reunieron el pasado noviembre en el Primer encuentro estatal
en defensa del paisaje ante la proliferación de la energía eólica,
para hacer frente común ante lo que ellos consideran un abuso. "La
industria tiene en sus manos un negocio fabuloso. Se han aprovechado de
la buena fe y del deseo de la gente de que cambien las fuentes de
energía; pero no se va a cerrar una térmica, ni una nuclear, así que
vamos a seguir emitiendo los mismos contaminantes o más, pero además
destrozamos las cumbres de las montañas".
Para los ecologistas, que han hecho llegar sus protestas a la Unión
Europea, la solución está en "ir hacia políticas de ahorro,
porque en un país en el que hay más MW instalados de los que
consumimos se sigue promoviendo el derroche energético. Y que se pongan
los parque eólicos, sí, pero en sitios que tengan una calidad
ambiental mímima".
Entre las inversiones industriales y las protestas ecologistas sólo hay
una cosa en la que se ponen de acuerdo: la energía eólica, en sí, es
de las más limpias que tenemos a nuestro alcance. Y hagamos lo que
hagamos, el viento seguirá soplando. A su aire. ∆
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