-Desde que lleva funcionando la Asociación, ¿cómo ha
ido cambiando la problemática de las mujeres?
-No siempre hemos tenido los mismos problemas. El tema de los
malos tratos permanece, aunque ahora esté más a la luz. Al principio,
cuando las mujeres asistían a nuestras actividades, tenían que empezar
luchando contra el marido, que decían que iban a que les comiesen el
tarro. En eso el cambio ha sido abismal en estos años, porque las
mujeres están a cien por hora, metidas en todos los actos culturales de
las ciudades y de los pueblos. Y esto supone una incorporación al mundo
laboral bastante más grande. Todo viene de la mano: al tener tu propio
trabajo, tienes tu propia independencia, tu propio dinero... Todo es un
círculo. Ahora estamos en otra fase importante. No solamente interesa
trabajar sino asumir responsabilidades, que puedas tener un cargo alto,
cosa que, aunque no nos dejan mucho, cuando nos dejan tampoco la
asumimos.
-¿Qué plantean en la actualidad las mujeres de
Castilla y León?
-Lo que sigue sin estar bien es el tema de los malos tratos,
aunque sí se están haciendo un montón de cosas, como el último
anuncio que han sacado, que es bastante fuerte. Lo que pasa es que
mientras la legislación no tenga el avance que tiene que tener, no
sirve de nada que las mujeres denuncien si luego el marido o el agresor
a los dos días está otra vez en casa. Esto es peligrosísimo.
"Mientras
la legislación no avance, no sirve para nada que las mujeres denuncien
los malos tratos, porque el agresor a los dos días está otra vez en
casa"
-¿Qué solución aportaríais para reducir el número
de mujeres que son maltratadas por su pareja?
-Soluciones no lo sé, pero desde luego una reforma en las leyes
y un endurecimiento de las penas son cosas totalmente necesarias. Parece
mentira, pero mucha gente funciona mejor cuanto más gorda sea la pena.
Y después tienen que continuar los teléfonos de asistencia gratuita
las 24 horas al día, aumentar las plazas donde estas mujeres pueden ser
recogidas, y agilizar mucho los trámites para que puedan entrar en
estas casas.
-¿En qué campos sería necesaria una mayor
participación de la mujer?
-Pues en todos, porque aunque ya se nota que los porcentajes de
participación femenina van aumentando, tenemos que continuar. Cuantos
más puestos de responsabilidad tengamos mucho mejor, aunque somos
bastante más duras que ellos, porque tenemos mucha más presión y eso
al final nos hace ser un poquito más rígidas, pero es un aprendizaje
que se va controlando. Y lo que hay que potenciar sobre todo es la
solidaridad entre mujeres.
-¿Por qué crees que a las mujeres no les atraen los
puestos de poder?
-Primero porque no nos dejan. Y cuando nos dejan, es porque no
tenemos un trabajo, normalmente tenemos tres: el de fuera, el de esposa
y el de madre. Los puestos de responsabilidad suelen pedirte más horas,
más comidas fuera, más viajes... Normalmente las mujeres que tienen
puestos de responsabilidad o tienen hijos muy mayores, que ya no sienten
que dependen de ellas, o no los tienen.
"Sobre
todo hay que potenciar la solidaridad entre mujeres"
-Ponme un ejemplo de cómo un cambio pequeño de actitud
o de valores, puede hacer variar todo el entorno.
-Un tema importantísimo por el que estamos luchando aquí, es
por el tema de las responsabilidades domésticas. Hasta hace cuatro
días, ellos decían '¿te ayudo?', y simplemente una palabra lo cambia
todo: 'perdona, no me ayudas, lo compartes conmigo' o 'tenemos esto que
hacer y lo hacemos entre los dos'. Es diferente. Eso produce un cambio
absoluto. Parece que no, pero el lenguaje está siendo fundamental, a
pesar de que la gente cree que es una pesadez lo de reivindicar lo
femenino. Pues no, porque eso es una transmisión absoluta y, sin darte
cuenta, se va quedando en las mentes de las personas.
-¿Cómo ves el progreso de la mujer, hacia dónde
camina?
-Creo que vamos por un camino excelente, que estamos siendo muy
conscientes de nosotras mismas y de nuestros potenciales, y que las
nuevas generaciones masculinas están viviendo ya bajo otros valores.
Como madres y como esposas somos transmisoras de cultura, y ahí tenemos
un papelón, porque las más machistas somos las propias madres. El
camino es muy bueno, pero estamos hablando de Europa, que otros países
están peor.