-¿Se pueden vivir aventuras en Castilla y León o hace
falta desplazarse hasta un lugar exótico?
-Siempre he creído que la aventura es asunto personal e interior, es decir,
que es aventura todo aquello que uno quiera considerar aventura. Por otro lado, lo
venturoso, lo azaroso, forma parte sustancial de la vida. Reduciendo el concepto a la
terminología turística contemporánea, desde luego que se pueden vivir muchas aventuras
en León y Castilla. ¿Acaso no puede uno bañarse en invierno en el lago de Sanabria,
perderse en los Ancares, resistir el precio de una comida en Salamanca, encontrarse con un
oso en Somiedo, buscar al guardián de la llave de una maravillosa iglesia rural que está
siempre cerrada...?
-¿En qué rincón de Castilla y León te gustaría pasar
el cambio de milenio y por qué?
-No me emociona nada ese cambio, qué le voy a hacer. Y si me impusieran la
obligación de meterme en celebraciones, elegiría un sitio en que previsiblemente hiciese
menos frío. Digamos una apacible islilla indonesia o las playas occidentales de Sri
Lanka.
-Estas tierras están cargadas de historia, ¿en qué
acontecimiento del pasado te hubiese gustado estar presente como cronista?
-En los orígenes del Camino de Santiago, bebiendo vino del Cea con Alfonso
VI y algunos obispos locales.
-Y en el otro extremo y sin ceñirnos ya a esta tierra,
¿qué acontecimiento futuro te gustaría presenciar?
-Si supiera cuáles van a ser... Mi curiosidad siempre ha estado restringida
a contemplar lo apacible, lo gracioso, lo benévolo. Nunca he sentido morbo por ser
testigo de desdichas y de tragedias.
-Manu Leguineche nos comentaba que acaba de escribir un
libro intimista para poder hablar de sí mismo, ya que los viajes y el periodismo en
general no dan pie a ello. ¿Qué hay de Jesús Torbado en sus relatos de viajes?
-Manu ha mantenido una actividad literaria diferente a la mía. Incluso cuando yo escribo
reportajes viajeros, se me ve la oreja de mis opiniones y mis gustos personales. Nunca he
sido un periodista objetivo. Tal vez por eso me he dedicado a escribir sobre todo libros
de otro género; incluso a publicar en periódicos escritos de otra índole.
-¿Qué viaje le queda por hacer?
-Todavía muchos. Soy muy joven, aunque tengo los huesos doloridos y algunas
partes del alma levemente dañadas. Afortunadamente para mis vicios, cuando permanezco
encerrado en casa más de dos semanas, ya quiero salir pitando. Pero raramente me hago
planes demasiado vastos y ambiciosos.