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SUPLEMENTO CASTILLA Y LEON
Sevilla. Este año ha revalidado allí su título mundial, conquistado en Atenas en el 97. Su entrada en el estado parecía más el paseíllo de un torero que la última vuelta de la maratón. Cuando debería estar agotado aparecía relajado y sonriente. "Recuerdo con gran emoción la entrada en el estadio de la Cartuja, con cincuenta mil personas, y el griterío que se formó. La gente emocionada, aplaudiendo, y yo disfrutando de ese triunfo al llevarle ventaja al segundo". Su comentario de la carrera incluye un reproche a la prensa, por haber exagerado: "no cabe duda de que correr cuarenta y dos kilometros con treinta y siete grados de temperatura es muy duro, pero muchas veces se pasan diciendo las cosas". Para combatir las condiciones adversas, él echó mano de una férrea mentalización; "hay que mentalizarse muy bien y saber soportar el ambiente que te vas a encontrar. Gracias a Dios me salió todo bien". Correr. Le gusta correr desde que era pequeñito, sin embargo conoce el sufrimiento de
entrenar todo un año -llueva o haga sol, calor o frío-, para finalizar compitiendo en
una prueba donde una vez más pone su cuerpo al límite. "Es un año sufriendo, pero
donde menos sufro es en la competición. Aunque parezca mentira me divierto
compitiendo". Su preparación es sencilla: entrenar, entrenar y entrenar. "Si
hago los entrenamientos normales para preparar una maratón y me encuentro bien, sé que
tengo muchas posibilidades de ganar, que tengo el triunfo casi asegurado". Futuro. Pasa por Sidney. Es la gran cita para muchos, quizás porque puede ser la última. Él también lo tiene claro: "acudiré a Sidney pensando en la victoria, nunca en la retirada. Si gano allí continúo un año más. Soy Campeón del Mundo y ahora me gustaría tener una medalla olímpica". Personal.
Personal. La primera maratón la corrió un mensajero griego hace ya mucho tiempo. Abel
conoce la historia y comenta cual sería su mensaje: "que todos vivamos en armonía y
que haya paz en el mundo". Después de tantas carreras cualquiera estaría cansado,
pero él desvela una de sus fuentes de energía: "cuando me ven por la calle me
saludan, me conocen y yo creo que por eso vale la pena entrenar y sacrificarse día a
día". |
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