Comenzamos preparando una mezcla con la manteca de cerdo, el laurel
picado fino y el perejil, y con ella se frota el interior del cochinillo, ya abierto y
limpio, dejándolo en reposo durante 24 horas.
La verdad es que lleva una mala racha. Una vez que se iba a suicidar tirándose desde un
décimo piso, mandaron un cura para ayudarle y sus palabras de ánimo fueron:
"preparados, listos....".
Otra vez se tomó un frasco entero de tranquilizantes. El doctor le dijo:
"¡Náaaaa...! Tómese una copa y acuéstese un poco".
El psiquiatra le dijo que se estaba volviendo loco. Entonces él le dice que quiere una
segunda opinión, y le contesta: "De acuerdo, también es usted feo".
Pasadas esas horas, se sazona con sal y se pone en la cazuela de barro
untada con el resto de la manteca. Se coloca a horno fuerte, dejándolo dorar por ambos
lados y dándole vueltas de vez en cuando.
Para animarlo empecé a contarle cuentos, ya sabéis, cambiando un poco la trama de
siempre:
-¡Hola, Caperucita Verde!
-¡Hola, Lobo Daltónico!
Nada, así que se me ocurrió acompañarle a hacer deporte, pero se deprimió con la
primera frase del entrenador:
-Si a la primera no lo haces bien, el paracaidismo no es lo tuyo.
Para darle un mayor sabor a laurel, lo apoyamos sobre los dos palitos
dentro de la fuente o colocados en la bandeja del horno.
Le llevé incluso a curanderos y "sanadores", pero sin resultados:
-A ver, los que crean en la telequinesia que levanten mi mano.
Hasta que miré su cara fijamente y esos ojos de "cochinillo degollao" me dieron
la pista: una comilona en Segovia. Así que desempolvé mis recetas y nos fuimos de viaje
rumbo al acueducto...
Aparte, en una tacita, se tiene preparada una mezcla de limón y
aceite; con ella y la ayuda de una brocha, se pinta la piel del animal, mientras se va
asando. El resultado final es que ésta tiene que quedar dorada y crujiente. Continuará
en el horno hasta que esté tierno. Se presenta entero en la misma cazuela en que se asó,
sirviéndolo muy caliente.
Recordad que esto es como el azúcar: el azúcar no engorda, el que engorda es el que se
lo toma.
Espero que en esta ciudad y con esta comida se le pasen las penas, porque a mí ya se me
acaba la paciencia. ¡Dios mío, dame paciencia...! ¡¡Pero dámela YA!!
Postdata: ¿AlGuIeN sAbE PoR qUé Me PaRpAdEa UnA lUz En El TeClAdO?/