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| | SUPLEMENTO CATALUÑA

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MIGUEL
CAPDEVILA.
El Pirineo en treinta díasMiquel Capdevila estudió químicas, con
vistas a encontrar trabajo en alguna de las fábricas de Tarragona. No lo encontró.
Entonces se hizo profesor y descubrió dos cosas: una, que no le desagrada dar clases. Y
dos, que los profesores tienen unas vacaciones considerables. Esto fue fundamental para
poder dedicarse a su verdadera vocación, la montaña.
Texto: Rami Ramos Fotos: Miguel
Capdevilla |
"A la gente le atrae lo más
alto y lo más difícil.
A lo mejor hay menos accidentes de los que tenía que haber"
Su madre es de Cornudella, y resulta que Cornudella es un nido de montañas. De
modo que Miquel Capdevila con doce años se pasaba los veranos montaña arriba y montaña
abajo. Aquello es su casa. Llegó incluso a abrir una vía de acceso al Montsant, la vía
más rápida a la cima. El Pirineo le fascinó años después, y así ha escalado todos
sus picos de tres mil metros en un total de treinta días. Esa experiencia se resume en el
libro "Pirineos: los tresmiles en treinta jornadas".
-¿Cuándo descubriste el Pirineo?
-A los 23 años empecé a ir. Cuando conocí a mi mujer ella me llevó a los
Pirineos con sus amigos. Yo no había ido nunca, y me fascinaron. Entonces empecé a hacer
salidas. Aneto, Monte Perdido, Posets... como la mayoría de la gente, un pico y basta.
Pero después vi el libro de Juan Buyse, "Los tresmiles del Pirineo", donde
decía la manera de combinarlos. Y me dije: si subes a uno ¿por qué no haces los de al
lado? Y a partir del 89 empecé a combinar tresmiles. Trabajé duro, y en el año 93
terminé de subirlos todos.
-¿Y cómo surgió la idea del libro?
-Al hacer cuentas observé que en 30 jornadas no seguidas se podían hacer
los 212 tresmiles. Mis amigos o gente próxima a la montaña, me animaron a escribir un
libro contando esta experiencia, ya que podía servir mucho a otros montañeros. Así lo
hice, y en Sant Jordi del 97 salió el libro.
-¿De qué manera puede servir de ayuda a otros montañeros?
-Porque iba tomando nota de los tiempos y horarios, y de si había alguna
incidencia en el terreno. Esto me ayudó mucho a la hora de escribir y completar la
información del libro. Alguna gente lo ha criticado por lo que se refiere a los horarios,
porque lo que hice fue poner mi tiempo. Creo que es mejor poner un tiempo real, porque
también puede servir a todos. Las demás guías dan tiempos aproximados, en cambio yo si
tardo 59 minutos no pongo una hora.
-¿Ibas solo en estas salidas?
-No, todas las jornadas siempre he ido acompañado. Con quien más he ido ha
sido con Robert Molas. Ha sido muy importante, porque él estaba muy fuerte físicamente y
en verano no trabajaba, igual que yo, que dispongo de casi todo el verano y puedo
dedicarlo al Pirineo. Una persona con sólo un mes de vacaciones no hubiera podido
hacerlo.
-¿Cómo te preparas físicamente?
-Aparte de montañismo en invierno aprovecho para escalar, para así superar
luego las crestas difíciles. También hago otros deportes, como fútbol-sala, tenis,
bicicleta de montaña, etc. Esto hace que en verano esté prácticamente en plena forma.
-También has hecho escalada en los Alpes.
-Cada verano reservo alguna salida para los Alpes. El verano pasado hice la
travesía de los cuatromiles del Monte Rosa, unos quince cuatromiles en cuatro días.
También fui al Atlas, y este verano tengo pendiente ir al Elbrus, en el Cáucaso ruso,
que ahora es la montaña más alta de Europa. Antes era Montblanc, pero ahora se ha visto
que el Elbrus está dentro de la frontera europea y tiene 5.633 m. Iré unos quince días
a Rusia con unos amigos, a ver si subimos. No hay mucha dificultad y es una ascensión
tipo Alpes, del refugio se sube directamente a la cima.
-¿Qué cosas son las que hay que tener en cuenta al salir a la
montaña?
-Yo tuve suerte, porque al disponer de todo el verano esperaba a que el
tiempo metereológico fuera el más idóneo. La gente que trabaja sólo tiene el fin de
semana, entonces sale haga el tiempo que haga y se la juegan. Aparte del tiempo, es
importante estar bien preparado físicamente y prestar atención al calzado, no salir con
unas botas nuevas, que después se convierten en un calvario. Llevar el material adecuado
es muy importante.
-¿Qué personajes admiras tú del mundo de la montaña?
-El que más me ha impresionado ha sido Reinhold Messner, que es el primero
que hizo todos los ochomiles. De pequeño ya leía todos sus libros y esto me motivaba
mucho. Y entonces cuando apareció esto de los tresmiles, enseguida me propuse hacerlos
todos.
-¿Por qué hubo tantos accidentes de montaña el año pasado?
-Pasa todos los años, lo que ocurrió fue que la prensa le dio mucho bombo.
¿Qué pasa en los Alpes que se matan tantos, más concretamente en la zona del Montblanc?
Pues que la gente decide subir un cuatromil y se va al Montblanc, cuando hay cuatromiles
en los Alpes que son mucho más fáciles. Esto me pasó a mí también, el primer
cuatromil que subí fue el Montblanc, lo pasé mal. No sé si estaba suficientemente
preparado, pero me cogió el mal de montaña. Subí y no pude disfrutar hasta que llegué
abajo. A la gente le atrae lo más alto. Y lo más difícil. Precisamente ese año las
condiciones de nieve no eran las idóneas para hacer algunas cosas en los Alpes.
-¿Por qué se tiene tan poco cuidado?
-La gente que se mata va por libre, no lleva guías. Si hacen un viaje a los
Alpes, que es muy largo y se han gastado mucho dinero, no se van a quedar abajo esperando.
La gente sube igual, y pasa lo que pasa. A lo mejor hay menos accidentes de los que tenía
que haber.
-¿Tú crees que a la montaña se tiene que ir a buscar el
riesgo, el peligro?
-No. Es bonito disfrutar en la montaña y fuera de ella, comentando o viendo
diapositivas de lo que has hecho. Yo si voy a la montaña es para volver a casa.
-¿Y por qué vas a la montaña?
-Hombre, si voy tan a menudo es que algo hay. Satisfacción, mucha
ilusión... No sé, a veces es difícil explicar lo que uno siente.
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