|
|
| SUPLEMENTO CATALUÑA
El Alt Camp es tradicionalmente comarca de paso entre las tierras interiores y la costa, ya desde el imperio romano, cuando la Vía Aurelia, que comunicaba Tarragona con Lérida y Zaragoza, pasaba por aquí. Valls, su capital, está situada entre las cuencas del Gaià y el Francolí, y es por supuesto un importante centro de comunicaciones, además de albergar una gran actividad industrial y comercial. Valls se ha convertido en el centro comercial de la comarca y comprar en esta localidad supone combinar el encanto y la calidad de las tiendas familiares catalanas con la modernidad de los supermercados y grandes tiendas. Un placer que se combina con el paseo por la ciudad. Los restos de la antigua villa medieval de Valls son aún hoy visibles en el núcleo
antiguo de la ciudad, que mantiene la vieja estructura y conserva recuerdos del barrio
judío. Simplemente caminar por sus calles permite descubrir los rincones que le dan
color, como la cabeza esculpida del bandolero El Pera en el Carrer Major, o el monumento a
los Xiquets de Valls en la Font de la Manxa. Además el Valls monumental ofrece al
visitante, entre otras, la posibilidad de apreciar la capilla del Roser, declarada de
interés histórico artístico, la archiprestal de Sant Joan, del siglo XVI, o El Pati,
antiguo patio de armas del castillo del Arzobispo de Tarragona. Pero no sólo de arte vive el hombre, también hay que prestar atención a la gastronomía. Los calçots son originarios de aquí, a pesar de que la costumbre ya se ha extendido. Son cebollas tiernas, blancas y dulces, y sus raíces se remontan hasta el siglo XIX, cuando un solitario campesino conocido como Xat de Benaiges los cultivó por primera vez. Se comen asados al fuego vivo y acompañados de una salsa elaborada con ingredientes característicos de la zona como las almendras, avellanas, aceite y tomates. A continuación se incluye carne tierna de cordero y llonganissa de Valls, a la brasa y con alioli. Las fiestas son muy importantes, y marcan el ritmo de la ciudad: los tres tombs, la fiesta de la calçotada, el último domingo de enero; la fiesta de la Virgen de la Candela; la Firagost o fiesta mayor del campo; Santa Ursula, jornada castellera por excelencia; y el mercado de Navidad. Sin olvidarnos de las fiestas dedicadas a Sant Joan, del 23 al 25 de junio, que incluyen multitud de actividades y son un momento perfecto para acercarse a disfrutar de Valls. Fiestas populares, conciertos, deportes... se entremezclan en la vida de la ciudad. Como ejemplo citar la presencia de Comediants con su montaje Tempus el día 24 en el Centre Cultural Municipal. Pero sin duda el punto culminante será la apertura de la temporada castellera en la Plaça del Blat. El 23 a las 22:30 y el 24 a las 13 horas las dos collas de los Xiquets de Valls pelearán una vez más por hacer los mejores castillos. Las fiestas se cerrarán el día 25 con un Correfoc, y un Castell de Foc al terminar. La fiesta une la modernidad con la tradición, en un reflejo perfecto del carácter de esta ciudad que a lo largo de los siglos ha usado ese contraste para prosperar y atraer al visitante. |
|
|