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SUPLEMENTO CATALUÑA  

UN COMPROMISO EDUCATIVO

FAPAC
FEDERACION DE ASOCIACIONES DE PADRES DE ALUMNOS DE CATALUÑA
Texto: Elena F. Vispo

aula de clase
Foto: M.A. Oliva

 

La educación es un concepto global que va más allá de memorizar conceptos. Y va también más allá de las escuelas. Padres, profesores y alumnos componen este puzzle de la educación ideal. Para cubrir su parte está la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Cataluña.

 

 

 

 

 

ENRIC MARCO: "Nos da mucho miedo que quieran convertir la enseñanza pública en la enseñanza de los marginados"
"Pero hay un interés por seguir manteniendo unas instituciones y unos valores que ya son caducos"

 

 

ANNA GARCIA: "Es tanta la información que hay en estos momentos que no basta con dársela: tenemos que enseñarles a elegir"

Hace más de 20 años empezó a surgir un sentimiento colectivo en materia de educación. La escuela como lugar de participación se imponía en el modelo educativo, y los padres y madres no podían quedar fuera. Entonces empezaron a buscar su lugar en un ámbito que tradicionalmente estaba fuera de su alcance, feudo exclusivo de profesores y alumnos. Con el entusiasmo nació la manera de canalizarlo, una federación que englobase y orientase a todas las asociaciones de padres. Con ese espíritu nació la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Cataluña, FAPAC. Anna García es la gerente de esta asociación, que engloba las preocupaciones y los proyectos de 1.300 asociaciones de padres de toda Cataluña.

-¿Qué servicios ofrece la FAPAC?
-Los servicios incluyen una póliza de responsabilidad civil para cualquier actividad que organicen las asociaciones de padres, como la gestión de comedores, actividades extraescolares... actividades que en su momento suplían unas deficiencias de la propia enseñanza. También hacemos cursos de formación sobre temas educativos que preocupan a los padres y que ellos mismos eligen, además de charlas, asesoría jurídica, información constante y puntual y revistas en las que tratamos temas interesantes para la educación de nuestros hijos. Pero además de ofrecer servicios intentamos formar. Hace bastantes años instauramos la escuela activa de padres, en la que se pretende dar información y formación a los padres que participan en consejos escolares: qué temas se deben tratar, cuáles son las leyes que rigen, qué cosas son imprescindibles y sobre todo formarlos en actitudes positivas para participar.

-Ser padre en estos días no es un trabajo sencillo.
-Sí, pero en todo caso intentamos que se relajen un poco, que los padres no se culpabilicen absolutamente de todo. Por supuesto que tienen una incidencia enorme en la educación de sus hijos, pero ahora los jóvenes también reciben influencias de otros sitios. Buscamos que se atiendan las necesidades reales del niño: jugar, relajarse, comunicarse.

-¿Cómo enfocáis la colaboración entre padres y profesores?
-Intentamos que las asociaciones de padres tengan un espacio dentro del entorno y que atiendan una serie de actividades. Nosotros no dirigimos las actividades que ellos montan, pero sí podemos sugerir qué actitud deben tener dentro del centro y sobre todo implicarlos, hacerles abandonar definitivamente la idea de que la escuela es sólo de los maestros. Por eso nos gusta hablar de la comunidad educativa. Ponemos el ejemplo de la educación como un taburete de tres patas: padres, profesores y alumnos. Si falla alguna seguro que no se aguanta.

-¿Los padres tienen su lugar en las escuelas?
-La escuela tiene que ser un lugar de debate y no limitarse solamente a montar el viaje de fin de curso o el carnaval. Por eso es tan importante informar, para que las cuestiones administrativas cuesten lo menos posible; y formar, para que el debate cada vez sea más rico.

-No se trata sólo de enseñar conceptos.
-Se trata de formar a personas con integridad. La sociedad es competitiva, y los niños tienen que aprender gran cantidad de cosas. Es tanta la información que hay en estos momentos que no basta con dársela: tenemos que enseñarles a elegir. Ninguno de nosotros puede asumir toda la información que tenemos en estos momentos. No puedo leerlo todo, ni verlo todo, ni hacerlo todo. Sobre todo hay que enseñarles a ser personas críticas conscientes de su propia realidad.
La FAPAC es una organización pluralista, pero su base está en la izquierda. La mayoría de sus miembros vienen ya de otras luchas, como es el caso de Enric Marco, vice-presidente de la FAPAC en Barcelona. Una vida dedicada a la lucha por las libertades, que ahora se centra en el frente de la educación.

-¿Qué temas concretos trata la FAPAC?
-Existen una serie de temas dentro de las escuelas que hemos de asumir. Uno de ellos es el fenómeno de la integración, que es importante en Cataluña debido a la cantidad de inmigrantes que tenemos de otras etnias y otras culturas. Son gente que viene aquí sin saber la lengua, con una cultura distinta. Por ejemplo, en el comedor escolar un magrebí y un cristiano no pueden tener el mismo tratamiento. No podemos cerrarnos a estos problemas porque caeríamos en la intransigencia. Cada día tendremos más gente de otras culturas, sencillamente porque son seres humanos y tienen pleno derecho a ubicar su residencia en donde puedan. Tenemos que acercar criterios y opiniones. No se trata de quererlos, el amor es muy sencillo; lo difícil es respetar.

-Ustedes promueven un concepto de educación que va más allá de las escuelas.
-Más allá de la escuela sigue habiendo educación. Los docentes no pueden olvidar que necesitan unos aliados que protejan su trabajo. Ese trabajo en la escuela se puede desbaratar en cuanto el chico sale al barrio, al entorno social, en cuanto está en una familia desmembrada o que no le presta atención. Hay cuestiones que no podemos ignorar. Por ejemplo, no puedes decirle a un chiquillo que no vea la televisión, porque a la mañana siguiente sus compañeros la habrán visto. Pero sí se le puede explicar lo que está viendo, puede servirnos incluso como punto de partida para corregir cosas. Esa es la responsabilidad que ha caído sobre nosotros. Nuestra escuela de formación de padres va encaminada muchas veces a esa toma de conciencia, de saber que ser padre o madre no es sólo un hecho biológico.

-¿Qué opina del decreto de humanidades?
-Eso es algo ante lo cual hay que tomar una posición. Yo soy historiador, y una de las cosas que veo es el enorme vacío histórico que tienen los adolescentes. Yo no puedo aceptar que en un decreto de humanidades desaparezca por ejemplo la Falange, ni que se me diga que en Europa no hubo otras naciones fascistas más que Italia y Alemania. No podemos hablar del descubrimiento de América sin hablar de qué significó ese descubrimiento. Para saber a dónde se va hay que saber de dónde se viene. Pero hay un interés por seguir manteniendo unas instituciones y unos valores que ya son caducos. ¿Quién puede hablar hoy día de la bandera o de la patria y creérselo?
No podemos seguir hablando de semejantes cosas, no podemos hablar de una institución religiosa que envíe a uno al infierno y otro al cielo, dependiendo de que sea aplicado o no. Tenemos obligación de atender la religión, pero sabemos también que en las clases de religión se han pasado vídeos, por ejemplo, de abortos. Yo puedo decirlo porque he tenido que denunciarlo. Vídeos horribles, de fetos en los contenedores envueltos en papel de periódico, de abortos horripilantes para que los adolescentes se posicionen en contra. Estas cosas hemos de denunciarlas.

-¿Se ha notado el cambio con el gobierno de la derecha?
-Sí, incluso en el apoyo mucho más acentuado a las escuelas privadas. Así como en el caso de la sanidad pública podemos entender que si no puede atender a todos contrate los servicios de la privada, lo que no es justo y no se entiende es que tengamos tantas vacantes en la escuela pública y sin embargo sigan concertando con la privada. Creo recordar que en cierta ocasión la ministra se atrevió a decir que no temiéramos por la escuela pública porque siempre habrá pobres. Lo que nos da mucho miedo es que quieran convertir la enseñanza pública en la enseñanza de los marginados.

-Y ante ese panorama, ¿qué se puede hacer?
-Tenemos que recuperar el diálogo con los jóvenes, porque no sabemos lo que opinan respecto a muchas cosas.

   

   
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Última revisión: abril 07, 2011. 
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