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| SUPLEMENTO CATALUÑA
Los turistas de verano se rifan las plazas hoteleras cuando se habla del Mediterráneo. No es para menos: se habla de su luz, de sus aguas templadas, de su arena fina, de sus playas interminables. Pero lo cierto es que hay que verlo para creerlo. Llega el calor y las ciudades costeras se visten de gala para recibir a los visitantes. Calafell es uno de estos lugares. Es el lugar. Son cinco kilómetros de playa, que se dice pronto, pero no se recorre tan fácilmente.
Lo llaman la sonrisa del Mediterráneo, por algo será. Será porque las calles invitan a
salir de compras y disfrutar de una agradable paseo mientras se ven los escaparates. A la
medida de todos los gustos y bolsillos. Será porque nos recuerda una vez más que la
cultura no es aburrida, y que se puede apreciar su patrimonio histórico, siempre dominado
por la riqueza marítima de esta tierra, que ya los romanos conocían. Ellos construyeron
la villa del Vilarenc, de la cual se conservan restos visitables. Y de la Edad Media
quedó en Calafell el castillo situado en la colina que ahora domina el núcleo del
pueblo, y la ermita de Segur dedicada a San Miguel. Pero la historia de Calafell viene de
mucho antes: hace 2.500 años que los íberos vivieron aquí, y construyeron una
fortaleza. Situada entre Calafell y Segur, la antigua ciudadela ibérica ha sido
restaurada y ambientada para delicia de los que se acerquen a curiosear. La sonrisa viene también a los labios al pensar en la comida. Quién se va a resistir ante un delicioso arrosejat, plato típico de arroz o fideos, servido en plato de barro. O ante una fideuá, o ante cualquiera de los deliciosos pescados que, como no, se pueden degustar en esta villa costera. Una increíble variedad de restaurantes internacionales completan la oferta. Lo que sea estará bien, mejor si se acompaña de algún vino o cava de la zona, que para eso tienen una justa fama y la denominación de origen del Penedès. No acaba aquí la cosa. Su benigno clima invita a salir a la calle, y las fiestas populares están al orden del día. Los Tres Tombs, la Fiesta Mayor de invierno, l'Arrosejat popular, la reunión internacional de Harley's Davidson, la Mostra Comercial, Turística i Gastronòmica, las tres Fiestas Mayores... la lista no se acaba, y más si añadimos las iniciativas privadas que consiguen que Calafell esté muy animado tanto durante el día como de noche. Si has llegado hasta aquí ya no puedes discutir que Calafell tiene su atractivo. En verano, es cierto, se pone más guapa que nunca y enamora a los turistas. Pero mantiene el nivel durante el resto del año, y es que como dice la canción: el final del verano llegó, y tú partirás... hasta el próximo fin de semana. |
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