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| SUPLEMENTO CATALUÑA
Desde la tradición en el comercio, que se remonta a la baja Edad Media y que hizo de Reus la segunda ciudad de Cataluña; hasta la constante innovación en servicios, que ha llevado a convertir el centro de la ciudad en un núcleo para el ocio y las compras. Reus ha sido siempre expresión de iniciativa, por eso atrae a gran número de turistas. Vecinos y visitantes disfrutan de la tranquilidad de las calles peatonales mientras ven escaparates. Esto es Reus. Los edificios modernistas (cerca de un centenar) marcan la ruta, que no es una sino muchas: rutas culturales y de entretenimiento, rutas para pasear y disfrutar de la ciudad. Cinco teatros amplían la oferta, y los museos renuevan su programación para complementar el talante buscador y cosmopolita que es característico de la ciudad. Reus está cada vez más guapa, gracias al esfuerzo conjunto de la gente y de la administración. Y así se luce y muestra sus mil caras: la cara bonita, la cara comercial, la cara culta, la cara innovadora. Todo esto es Reus... y más. Reus es... tradición de comercio. El carácter de las ciudades se forja paralelo al carácter de sus habitantes. Por eso no es de extrañar que en Reus el comercio sea un elemento fundamental. Son casi setecientos años desde aquel 1304, cuando el rey Jaume II dio su permiso para el mercado de los lunes. Desde entonces hasta nuestros días hay mercado todas las semanas, punto de reunión para el trueque y el intercambio, para la gente de cerca y de lejos. La mentalidad de aquellos tiempos fue evolucionando y el comercio en Reus conoció una expansión sin precedentes. Reus es... vanguardia comercial. Reus es modelo de ciudad abierta y comercial. Todas las facilidades para disfrutar comprando, la mejor y más variada oferta: la cita en Reus reúne todas estas cualidades. La zona vieja de Reus es el refugio para pasear tranquilamente, y a la vez el núcleo comercial de la población. Aquí se encuentran las tiendas, desde los comercios con historia hasta los más modernos. Aquí el comercio se concibe humano, el cliente se sabe tratado con mimo, la cordialidad es la norma; es la esencia, el sabor de la ciudad. Reus trabaja y vive para ser la vanguardia: una ciudad amable, donde se encuentre de lo último y lo mejor, un lugar en que la gente se sienta a gusto. Este es el nuevo modelo de ciudad.
La cultura es uno de los elementos más cuidados. Tanto que crea adicción. En Reus hay cinco teatros, cada uno con su línea creativa. De esos cinco hay dos que destacan con luz propia: el Teatro Fortuny, también llamado el Pequeño Liceo; y el Teatro Bartrina, que depende del Centro de Lectura. Pero la cultura no se encuentra sólo en los teatros. La ruta del modernismo se puede seguir por todo Reus: la casa Navás y el Institut Pere Mata, imprescindibles, abren la amplia lista de monumentos para ver. No todos son modernistas: está también la Prioral de Sant Pere, mezcla de gótico y renacentista; el Palau Bofarull, barroco, son algunos de los muchos que el visitante debe descubrir. Y para una visita cultural más completa, no se puede pasar por Reus sin conocer alguno de sus museos. El Museo Comarcal Salvador Vilaseca posee una importante colección arqueológica, que combina con exposiciones temporales. |
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