En el extremo occidental de nuestra región, limitando con nuestra
vecina Galicia, se encuentra el concejo de Vegadeo. Este bello enclave
acompaña al río Eo en su recorrido configurando auténticos tesoros
naturales. /
Texto: Quino
Hernández
Seña de identidad
propia
E
l 60% de sus habitantes reside en
la capital del concejo, Vegadeo, que además ostenta también la
capitalidad de la comarca Oscos-Eo, constituida por tres concejos de los
Oscos. Por su situación geográfica y su orografía este concejo de 82
km2, goza de un clima donde las temperaturas son suaves durante todo el
año, lo cual brinda unas grandes posibilidades deportivas, culturales y
comerciales, favoreciendo la actividad turística que se encuentra en
pleno desarrollo. No hay que olvidar que la Semana Santa de Piantón, la
Feria de Muestras y las fiestas patronales en el mes de agosto, son
eventos importantes en el calendario anual de este municipio, donde se
mezclan la tradición y el espíritu emprendedor de este concejo. El
sector servicios ocupa a casi la mitad de su población activa; la
tercera parte corresponde a la agricultura y la ganadería, mientras que
la industria maderera ocupa el resto.
Vegadeo es un municipio en donde los valles y las suaves montañas se dan
la mano. Los montes locales son una fuente importante de recursos
humanos y ambientales, que lo hacen propicio para la explotación de la
industria del ocio. Una muestra sobresaliente de ello es la ría del Eo,
considerada como la primera de las Rías Altas. Su estuario marca
frontera entre Galicia y Asturias. Hacia ella es donde miran las
principales parroquias del concejo y ofrece un gran interés desde el
punto de vista paisajístico, geológico y ecológico. De hecho está
declarada Reserva Natural Parcial, porque acoge una gran diversidad de
aves y permite la práctica de la pesca de la lamprea, la trucha y la
angula.
En el municipio de Vegadeo se puede disfrutar de diferentes rutas, esta
Semana Santa puede ser una buena oportunidad para ello. Pongamos como
ejemplo la ruta del Mazo de Meredo, joya etnográfica del concejo, cuyo
inicio está en Piantón, un pueblo con referencias históricas del siglo
XI; el trazado recorre diferentes pueblos hasta llegar a Meredo.
La tradición comercial ha convertido a la villa de Vegadeo en centro
neurálgico de toda la zona, haciendo las veces de puente entre las
comarcas de las dos orillas del río Eo. No se puede obviar que a lo
largo del tiempo esta zona ha mantenido sus formas de vida
tradicionales, y en ello están presentes todos los elementos que unen
las culturas astur y galaica, desde las costumbres, los ritos, la
lengua, la arquitectura popular, la gastronomía. Un crisol en donde
existe una unidad y una diversidad más allá de los límites territoriales
entre las comunidades gallega y asturiana. ∆
Foto cedida por Aurora F.
Blanco
PIANTON
Entre los cursos de los ríos Suarón y Guimarán se sitúa la
localidad de Piantón, que en Semana Santa se vuelve el centro
litúrgico del occidente asturiano por la tradición de sus
procesiones, vivas gracias a la participación popular
La
tradición de un pueblo
A
tan sólo dos kilómetros de
la capital del concejo se encuentra el pequeño pueblo de Piantón,
una localidad que ejerce una atracción que no deja indiferente a sus
visitantes. Su iglesia parroquial de San Esteban del s.XVI, con un
retablo barroco, resulta ser una visita interesante, además del
puente romano, las vistosas casas solariegas del Rego y La
Corredoria o las casas con corredor que rodean su plaza central. Si
acompaña el buen tiempo se puede completar la visita en la zona de
baños y el área recreativa.
La fama a Piantón le viene, en primer lugar, por haber sido capital
del concejo en el s.XVIII y en segundo lugar por la celebración de
la Semana Santa, una de las de mayor tradición de Asturias. Son días
que se viven con gran intensidad, y todo el pueblo se vuelve
protagonista. Sus orígenes se remontan a la Edad Media a través de
dos cofradías, la de Jesús Nazareno y la de la Virgen Dolorosa. Uno
de los mayores atractivos de la Semana Santa Piamontesa es la
utilización de imágenes articuladas en las procesiones, lo que
aporta gran realismo a la recreación de las escenas.
El espíritu religioso se ha ido transmitiendo a lo largo de
generaciones y hoy siguen manteniéndose ritos con gran fervor.
Comienzan los actos el Domingo de Ramos y le siguen las procesiones
del Jueves Santo después de la Misa Vespertina.
De la madrugada del jueves al viernes, los fieles más jóvenes
vestidos de judíos recorren Piantón tocando el tambor y la corneta,
como parte del antiguo Oficio de Tinieblas. Entrando ya en el
Viernes Santo, podríamos decir que en este día se celebran cultos
considerados únicos en toda España. Es el momento de la procesión de
El Encuentro, la más concurrida y emocionante de todas. Las imágenes
articuladas de El Nazareno, La Verónica, La Dolorosa y San Juan
transmiten gran realismo al público que vibra al unísono en este
Auto. Ya por la tarde le siguen El Desenclavo, El Descendimiento y
el Santo Entierro, acompañadas por los jóvenes de la zona ejerciendo
de romanos, judíos y nazarenos. Con ello concluyen los actos del
Viernes Santo.
El Domingo de Resurrección se estrena con la Vigilia Pascual,
acompañada de los repiques de las campanas de la iglesia al que se
suman los asistentes tocando campanillas, carracas y esquilas.
Al mediodía de la jornada del domingo, se inicia la doble procesión
de la Virgen Dolorosa encabezada por un pendón negro y la del
Santísimo Sacramento encabezada por un pendón blanco. Cuando se
encuentran ambas procesiones se produce el bandeo de pendones,
costumbre antiquísima del occidente asturiano, ya perdida, y que
pervive en Piantón. La suelta de palomas será el broche de oro de
una Semana Santa que se presenta única en toda Asturias y que invita
a vivirla por dentro, no sólo a conocerla por fuera. ∆