-¿A qué es
debida tanta pobreza en un país donde las corporaciones están obteniendo
ganancias millonarias?
-No es nada nuevo, porque históricamente siempre ha sido así en los
Estados Unidos. El capitalismo norteamericano ha resuelto las épocas de
crisis despidiendo a centenares de miles de trabajadores, desviando los
recursos del Estado hacia la empresa privada, recortando los programas
sociales, aunque una parte haya sobrevivido e incluso se hayan utilizado
como instrumentos de relanzamiento de la economía, como ocurrió durante
el New Deal de Roosevelt. También ha respondido con el aumento de los
gastos militares y el recurso a nuevas guerras. Eso, ahora, tiene una
consecuencia inmediata sobre los trabajadores, recortando derechos
sociales, recurriendo al despido de decenas de miles de obreros.
-¿Cómo está
afectando la caída del mercado inmobiliario en la creación de más
pobreza?
-De dos formas: por una parte, muchas familias se revelan incapaces
de pagar sus hipotecas, puesto que el servicio de su deuda ha aumentado;
por otra, la caída del valor de muchas propiedades y de los préstamos
incobrables ha contaminado al resto de la economía, aumentando los
desequilibrios y el despido de miles de personas en un proceso que no ha
terminado. Pero los problemas son anteriores al gobierno Bush, aunque
éste los haya agravado. Hay que recordar que Clinton y su secretario de
Vivienda, Henry Cisneros, llevaron a cabo una política de reducción de
vivienda pública y de expulsión de los barrios de muchas ciudades de las
familias y grupos sociales considerados problemáticos, hasta el punto de
que algunos estudiosos han llegado a hablar de "limpieza étnica", lo que
generó en todo el país una mayor marginación de los trabajadores más
pobres.
-El aumento
de la extrema pobreza no sólo se da en ciudades, sino que también crece
en áreas urbanas y suburbanas. ¿Cómo hay que traducir estos datos?
-Hay que recordar que el propio Ministerio de Agricultura de Estados
Unidos publicó un informe a finales de 2007 donde se indicaba que 35
millones de ciudadanos (casi 13 millones de niños entre ellos), pasaron
hambre en 2006. Es un dato escalofriante en un país que pretende ser el
más rico y poderoso del planeta. Por eso, perder el trabajo o caer
enfermo es, cada vez más, sinónimo de caer en la pobreza, tal vez de la
definitiva marginación social. Tanto el Partido Republicano como el
Partido Demócrata comparten una visión social muy similar: ambos
difunden la falsa idea de la supuesta autosuficiencia de cada ciudadano
que, trabajando duro, saldrá adelante. Aunque la realidad social muestra
que no es así porque la pobreza sigue aumentando. El país es cada vez
más desigual e injusto: las estadísticas de 2005 indicaban que el
cincuenta por ciento de la población, los más pobres, recibió sólo el
12,8 por ciento de los ingresos totales del país.
-¿Qué
medidas concretas se están poniendo en marcha en EEUU con respecto a sus
ciudadanos para paliar esta situación actual?
-Por increíble que parezca, y aunque siguen existiendo muchos de
esos programas de ayuda a los más pobres, la política del gobierno Bush
en todos estos años ha consistido básicamente en una transferencia de
recursos sociales hacia los más ricos. Se les ha reducido los impuestos
y la política económica del país ha estado a su servicio. No hay la
menor intención en combatir las verdaderas causas de la pobreza, porque
eso haría aflorar las enormes injusticias del capitalismo
norteamericano, y la política de parches, de transferir la
responsabilidad por su situación al propio ciudadano, junto con la
ferocidad del sistema empresarial norteamericano, hace el resto.
-La
agresiva política exterior estadounidense, ¿es un modo de desviar la
atención fuera de sus propias fronteras?
-Sin duda, aunque también la violencia en el interior de los Estados
Unidos continúa teniendo unas proporciones dantescas: en 2006, se
produjeron en el país 1.400.000 delitos violentos, de forma que es uno
de los países más peligrosos del mundo para sus ciudadanos. Unas treinta
mil personas mueren cada año asesinadas con armas de fuego. Según
fuentes del Departamento de Justicia, el país alcanzó, a finales de
2006, un total de 2.226.000 reclusos, lo que supone la cuarta parte de
todos los presos del mundo. Estados Unidos, además, ha basado su
expansión internacional en el recurso a la guerra: es el país que, en el
siglo XX y en lo que llevamos del siglo XXI, más agresiones militares y
guerras ha protagonizado. Sirve para desviar la atención, pero, además,
la guerra es un recurso estratégico de los Estados Unidos. §