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Bizcocho de yogurt 1, 2, 3, 4
Ingredientes:
1 yogurt sabor a elección y gusto de cada uno • 2 medidas de yogurt de
azúcar
• 3 medidas de yogurt de harina • 4 huevos • Levadura
Me
encontré con Vito y un amigo suyo vasco, que estaba con la mano derecha
a modo de visera buscando. Me acerqué y le pregunté:
-¿Qué haces, Patxi?
-Pues aquí, que se me ha parado la moto.
-¿Y por qué no le das unos golpecitos a ver si arranca?
-Pues eso es lo que he hecho, pero ahora no la encuentro.
Los dos son la monda, se contaban entre ellos:
-He vuelto de Alemania con 200.000 marcos y me he construido una casa
preciosa en la Costa Brava.
-¿Y para qué quieres una casa con tantas ventanas?
La receta es facilísima, que hay algunos que se quejan a veces de que no
se entiende. Álvaro, sin ir más lejos, me pregunta siempre que si lo que
escribo se puede comer. En fin un día hablaremos de Álvaro, pero hoy
vamos a mezclar todos los ingredientes a mano mientras encendemos el
horno a 180º.
El pueblo de Vito es muy curioso, os cuento la anécdota de dos paletos
cazando. Ven volar un ala-delta y empiezan a tiros con él. Cuando casi
han vaciado los cargadores le dice uno al otro:
-Anda, déjalo ya que me parece que no vamos a poder matarlo.
-Matarlo ya veo que no, pero al final ha soltado al humano que llevaba.
Procedemos a batir los huevos y "a los pocos" (como dice mi amiga Consu)
le vamos agregando el azúcar, el yogurt y una vez que hayamos conseguido
una mezcla homogénea le añadimos la harina despacito y un poquito de
levadura para que nos quede un bizcocho flojito, suave y rico, rico.
Y otra anécdota del pueblo de Vito es esa en la que se encuentran el
ligón del pueblo con el tonto. El primero empieza a fanfarronear de sus
hazañas:
-¿Ves aquella rubia que viene por allí? Pues me he acostado ya dos veces
con ella. ¿Y aquella gordita del abrigo rosa? Pues cayó antes de ayer.
¿Y ves la mujer del boticario? Pues con ella estuve la semana pasada.
Y el tonto del pueblo, mirándole con envidia manifiesta le dice:
-Jo, Roberto, qué envidia me das. Entre tu mujer y tú os vais a tirar a
todo el pueblo.
Una vez mezclado todo, lo colocamos en un recipiente para hornear,
previamente enmantecado y espolvoreado con harina. Lo metemos en el
horno una media hora, teniendo cuidado de que no se queme… Y Vito tiene
un niño muy especial. El otro día para el coche en un semáforo, con el
niño sentado en el asiento de atrás. El chaval tiene un cabezón inmenso.
Al lado se para otro coche con dos pasotas en su interior que empiezan a
discutir y a gesticular. Finalmente un pasota hace señas a Vito y éste
baja la ventanilla para ver qué desea. Entonces le dice un pasota al
otro:
-¿Ves como el cristal no es de aumento?
/ El Cuñao |