|
JUNIO 2008
|
|

|
Ribera del Orbigo
(León)
Turismo acuático
El río Orbigo serpentea por el
valle, dando lugar a fértiles y refrescantes vegas. Sus aguas
nos llevan de viaje por pueblos sencillos que han crecido al
abrigo de las choperas. Gracias a su microclima, estos lugares
se han convertido en punto de destino predilecto para escapar
del calor del vecino páramo. Nos detenemos en los más
destacados: Carrizo de la Ribera y Benavides de Órbigo.
Textos: M .
Castaño.
|
|
Foto:
Valvanera |
Carrizo de la Ribera
Paseo
y cultura
Como
sucede con el resto de pueblos que se asoman a la ribera del río Órbigo,
en estas fechas Carrizo multiplica sus habitantes. Con ellos aumenta
también la oferta deportiva, cultural y, sobre todo, festiva.
S on
muchos los que coinciden en el origen romano de Carrizo. Hay quien se
apoya en que el topónimo procede del general romano Carisio, y otros que
simplemente lo confirman visitando los restos romanos y prerromanos que
se encuentran a la orilla del Órbigo. Pese al origen milenario de este
lugar, el pueblo no ha crecido exponencialmente con respecto a los años
pasados. En realidad el municipio mantiene en sus cinco pueblos
-Carrizo, Villanueva, La Milla del Río, Huerga y Quiñones- un carácter
tranquilo que lo ha convertido últimamente en destino turístico. Cada
verano se acercan hasta aquí fundamentalmente asturianos que quieren
calor, sin renunciar a un buen chapuzón, y también servicios completos y
el sosiego de un pueblo. De hecho, Carrizo celebra cada año a principios
de agosto unas fiestas de convivencia con el pueblo asturiano donde hay
música, bailes regionales, actividades lúdicas y degustación de
embutidos de la zona.
Si lo que buscamos son monumentos representativos, en Carrizo destaca
sin lugar a dudas el Monasterio de Santa María, que data del siglo XII y
se conserva extraordinariamente bien. Puesto que en su interior convive
una comunidad de religiosas, el acceso a sus tesoros es limitado, pero
la iglesia de triple cabecera está abierta al culto y permite hacernos
idea de su interior. Destacan sus esculturas medievales y un
extraordinario artesonado mozárabe. Para visitar la parte del Monasterio
de clausura hay que pedir permiso con quince días de antelación. Al
salir, nos encontraremos con otra obra de arte: el Arco de San Bernardo,
del siglo XVII. Por último, merece la pena acercarse al Palacio de los
Marqueses de Santa María de Carrizo, que se ha reconvertido en una
posada rural.
A mediados de agosto se
celebra la Fiesta del Lúpulo y la Cerveza,
en la que se espera superar los veinte mil asistentes
Una vez terminado el paseo, toma el relevo
la naturaleza. El río es el punto central de la vida, y en torno a él
giran la agricultura, la pesca o el ocio. Los paseos en bicicleta por la
orilla son uno de los atractivos que ofrece, aunque también hay días
para disfrutar de un picnic bajo los árboles, o una tarde de pesca en
busca de la esquiva trucha. El deporte es otro de los puntos fuertes del
municipio, al que se dedican varias instalaciones: piscinas, campo de
fútbol, cancha de tenis, pistas de baloncesto y frontón, y dos boleras.
En estas últimas -ubicadas en La Bolenga y El Puentín- se citan los
aficionados al bolo leonés, deporte autóctono que llena de
entretenimiento y puntería muchas tardes estivales.
Como cierre, el mercado que tiene lugar todos los lunes pone el
contrapunto tradicional a los comercios que pueblan Carrizo. La suma de
ambos servicios da lugar a un pueblo en el que es posible conseguir
cualquier tipo de producto de consumo habitual.
Carrizo activo y cultural
Ya decíamos
que el turismo incrementa los habitantes de los pueblos del municipio,
pero no habíamos señalado cómo altera radicalmente la vida del lugar. Lo
que en invierno vive a ritmo pausado, se convierte en un hervidero de
actividad en estas fechas. Los universitarios regresan a sus casas, los
familiares buscan un lugar donde desconectar unos días y llegan gentes
de todos los alrededores. Los parques, cafeterías, bares y pubs se
convierten en lugares de reunión. Las fiestas patronales se multiplican,
y también lo hacen los actos festivos y culturales. Recientemente han
tenido lugar el Festival de Teatro de Carrizo de la Ribera, con gran
afluencia de público y grupos participantes, y también las Fiestas de la
Virgen del Villar. Probablemente julio nos reciba con las Fiestas de
hermanamiento con los asturianos. Y habrá que esperar hasta mediados de
agosto para una de las celebraciones más esperadas: la Fiesta del Lúpulo
y la Cerveza. Esta tercera edición tendrá lugar los días 15, 16 y 17 de
agosto y elevará de nuevo a la categoría de festejo a uno de los
cultivos característicos de Carrizo: el lúpulo. Esta planta conocida
aquí como el "oro verde", por los beneficios que trajo en su día, es
fundamental en la elaboración de la cerveza. Porque esta bebida que
forma parte de la cultura española procede de la fermentación de la
cebada y se sazona, enriquece y adoba con lúpulo, que le da el amargor
característico. Así que, en honor a uno de los cultivos de Carrizo,
tiene lugar esta feria que congrega cada año a más y más turistas. Los
eventos se iniciarán con la inauguración por parte de representantes de
las instituciones, pero no faltarán conferencias, exposiciones de
artesanos y coleccionistas cerveceros, actuaciones musicales, corro de
lucha leonesa, desfile de moda de diseñadores leoneses, feria
agroalimentaria y stands de cerveza de los cuatro grupos cerveceros
españoles más importantes. Se prevé que la cerveza corra como el agua y
que se superen los veinte mil visitantes que ya son habituales en esta
feria. Además de ser una bebida refrescante de baja graduación para
compartir entre amigos, los expertos aconsejan beber cerveza para
limpiar el paladar y prepararse para la comida, y hay quien incluso
recomienda una nueva receta: tomar cerveza negra con chocolate amargo.
Tras este paréntesis festivo, Carrizo cierra su verano en septiembre con
la Semana Cultural, que todavía no tiene actos concretos concertados.
Si además de Carrizo desea conocer el entorno, las guías turísticas
reflejan además la posibilidad de acercarse hasta León o Astorga,
centros urbanos destacados por sus monumentos. Las buenas comunicaciones
permiten hacer de este viaje un paseo sencillo. §
|
El agua conducida
|
|

Foto: Valvanera |
E l río Órbigo
nace de la unión del Luna y el Omaña. Es el artífice de las
verdes vegas que caracterizan Carrizo, pero para emplear su agua
de modo más eficiente se construyó la Presa Cerrajera a
principios del siglo XIV.
El primer objetivo de la construcción de esta presa era conducir
las aguas del río al pueblo de Santa Marina del Rey, propiedad
del Obispado. Aunque parece ser que posteriormente se amplió el
recorrido hasta la zona del páramo, lo que dio lugar a nuevos
cultivos que completaron los de la zona. Gracias al regadío que
proporcionó la Presa Cerrajera aquí llegaron las patatas,
alubias, maíz, tabaco, menta y lúpulo. Hoy en día seguir su
recorrido puede hacerse a pie -parcialmente- o en bicicleta de
montaña, partiendo de Villanueva de Carrizo que es donde nace la
presa. El paseo nos llevará de ahí a Sardonedo, Santa Marina del
Rey, Villavante, Acebes del Páramo, Villazala, Regueras de
Abajo, Azares del Páramo y Valdefuentes del Páramo. Conocer el
camino que sigue la presa es muy sencillo, puesto que a su
alrededor todo se perfila como un oasis verde donde crece el
chopo negro, el álamo blanco, diversos cultivos, zarzamoras,
hiedras o berros. Incluso se conservan varios molinos, con toda
su maquinaria, en algunos de los pueblos. Sin embargo, la
leyenda atribuye esta construcción a los mozárabes, y podría
tener algo de verdad puesto que este pueblo era maestro en la
construcción de norias, acequias y todo tipo de sistemas para
conducir el agua de riego. Según la "Leyenda Mora", el joven
Alíatar se enamoró de Zaida, una mora del sur de la Península.
Al traerla a León, la bella joven fue instalada en un pueblo que
tomó su nombre -Villazaida, hoy Villazala-, pero ella le dijo a
Alíatar que no le quería y que sólo el día que el agua del río
Órbigo pasase por su puerta, correspondería a su amor. Con la
ayuda de sus familiares y los agricultores, Alíatar llevó el
agua bajo la ventana de Zaida y consiguió su amor, a la vez que
ayudó a cambiar el sistema de riego de la zona y con ello a
introducir nuevas especies vegetales. § |
Benavides de Orbigo
Pensando
en futuro
|
|

Foto: Valvanera |
A la
ribera del Órbigo se asoma Benavides, villa de tradición agrícola y
marcado carácter comercial que se prepara para afrontar en el próximo
curso escolar un nuevo proyecto educativo.
R ecientemente
se han conmemorado los setecientos años de existencia del tradicional
Mercado de los Jueves, que tiene lugar en Benavides ese día de la
semana. Fue un momento histórico, dedicado a echar la vista atrás y
recuperar recuerdos y tradiciones. De esos festejos nos quedan el Museo
del Mercado y el Paseo del 7º Centenario, que trascurre paralelo al
Canal de Villares. Infraestructuras al servicio de los ciudadanos, que
son además un foco de atracción para los turistas.
Pero si entonces fue un momento dedicado al pasado, ahora Benavides se
centra en el futuro y en la educación de sus habitantes. Por esa razón a
partir del próximo curso 2008-2009, el colegio de la localidad -que
hasta ahora permitía estudiar hasta los catorce años- se va a
transformar en un Centro de Enseñanza Obligatoria (C.E.O.), el segundo
existente en toda la provincia de León. En él se formarán alumnos desde
los tres hasta los dieciséis años, dando la oportunidad de estudiar aquí
toda la enseñanza obligatoria a los chavales del municipio y
alrededores. Así, el colegio contará con Educación Infantil -desde los
tres años-, Primaria -de los 6 a los 12-, primer ciclo de ESO -de 12 a
14 años- y segundo ciclo de ESO -hasta los 16-. Paralelamente al centro
le han concedido Sección Bilingüe, por lo cual algunas materias se
impartirán completamente en inglés. El proyecto dará inicio el próximo
curso con los niños de seis años que comienzan en primero de Primaria,
aunque ya tienen algunas nociones de inglés puesto que esta asignatura
actualmente se imparte desde los tres años. El horario de las clases es
de 9.30 a 14.30 h., y de 16.30 a 18.30 hay actividades extraescolares
diarias: biblioteca, inglés, informática, teatro, edición del periódico
del colegio, balonmano, kárate y otros deportes. Para facilitar la
asistencia, el centro cuenta con servicios complementarios de transporte
y comedor. Precisamente a finales del pasado curso se desarrolló una
campaña que desea introducir hábitos alimenticios correctos en padres e
hijos. Bajo el título "Recreo Sano y Saludable", se propone una
alimentación a base de fruta y un pequeño bocadillo, a la vez que se
evitan las golosinas que se han convertido en una costumbre.
Pero todo esto no sería posible sin contar con un lugar dotado de todo
lo necesario, de modo que se ha construido un edificio anexo que cuenta
con aulas específicas de informática, plástica, tecnología, y música y
audiovisuales. El edificio antiguo se ha renovado con puertas, ventanas
y persianas nuevas, y en el que alberga la educación infantil se ha
puesto la cubierta nueva. El complejo entero se encuentra junto al
Polideportivo, que es empleado por los alumnos del centro durante el
horario lectivo, lo cual rentabiliza las instalaciones y hace que los
chavales se familiaricen con el deporte.
Turismo urbano
Antes de
llegar al próximo curso, todavía queda el verano, que en Benavides se
relaciona totalmente con la oferta turística y las fiestas. Al igual que
sucede con sus vecinos del Órbigo, son muchos los que vienen aquí en
busca de un sitio caluroso que cuente con río o piscina. Y Benavides
cumple ambos requisitos.
El famoso Mercado de los Jueves completa la oferta de los comercios, y
los locales de copas ponen el contrapunto animado a las noches. Pero es
la primera semana de agosto cuando el turismo se multiplica con la
celebración de la Fiesta Astur-Leonesa -en que se pone de manifiesto el
hermanamiento existente entre estos dos pueblos vecinos-, y con las
fiestas patronales de mediados de septiembre.
Benavides es una villa pequeña con pocos vestigios de pasado, pero con
detalles que realzan su encanto rural: la Ermita del Cristo de la Vera
Cruz y su pequeña plaza de enfrente, la Iglesia de Benavides, la fuente
de los ocho caños, el puente de piedra con su explanada, o los lavaderos
viejos. Todos juntos constituyen un paseo ineludible si queremos
empaparnos del ambiente de la villa. §
|
Benavides, cruce
de caminos
|
|

Foto: Valvanera |
Muchas
son las sendas que parten desde Benavides en todas las
direcciones y con múltiples objetivos. Ellas convierten a la
villa en punto de partida para múltiples aventuras.
Hasta cinco caminos parten de Benavides. Recorriendo todos
ellos, sabremos más de esta villa y todos sus alrededores.
Podemos comenzar con uno de los más conocidos: el Camino de
Santiago o de Astorga, que comienza en el recinto que rodea a la
fuente de los ocho caños. En realidad éste es un pozo artesiano
construido a principios del siglo veinte, del que brota agua que
se encuentra a noventa metros de profundidad. Iremos por la
calleja de La Torre, nos detendremos en los lavaderos viejos, y
atravesando el arroyo por la pasarela de madera iremos por el
camino que nos lleva a Moral de Órbigo y de ahí a Villares de
Órbigo, que enlaza con la variante del Camino Jacobeo.
En otra dirección nos lleva el Camino de la Venta de la Perdiz,
lugar que durante siglos fue uno de los hitos principales de la
Cañada Real. Esta vez iniciaremos la ruta en el atrio de la
Iglesia de Benavides y seguiremos por la calle que nos lleva
hacia los tres pueblos que se encuentran en el Valle de Antoñán:
Quintanilla del Valle, Vega de Antoñán y Antoñán del Valle, que
nos brinda una fuente de agua fresca y un pequeño jardín
botánico. Desde allí, ya queda poco hasta la Venta de la Perdiz.
Sigamos ahora el Camino de Santa Marina o de la Cerrajera. Para
ello iremos al puente de piedra de Benavides y seguiremos la
pendiente hasta una pequeña explanada. No hay más que continuar
por un viejo camino hasta Santa Marina del Rey, uno de los
puntos más importantes de la Presa Cerrajera. Desde esta misma
explanada podremos tomar también el Camino de la Ribera Alta o
de la Magdalena, esta vez siguiendo la señalización que indica
hacia el norte. El camino recorre parte de la Presa de la Tierra
hasta llegar a una vieja compuerta y un pequeño puente que
atraviesa la Presa de la Villa. La senda conduce luego a
Gavilanes, Palazuelo de Órbigo y Turcia. Si queremos recorrerlos
todos, nos queda tomar el Camino de la Cepeda Alta o de
Quintanilla del Monte. Este comienza en la pequeña plaza
enfrente de la Ermita del Cristo de la Vera Cruz. Seguiremos por
la calle Las Mañanas hasta cruzarnos con el arroyo Barbadiel. A
sus márgenes, a contracorriente, discurre parte de esta ruta
señalizada que nos llevará a los pueblos más próximos de la
comarca de La Cepeda. Como podemos ver, estos paseos cortos de
entre cuatro y doce kilómetros de recorrido son una buena manera
de conocer Benavides y sus alrededores. § |
|