-¿Qué pasa
con información privilegiada que conocen de primera mano los políticos
que luego se van a empresas privadas?
-En los sistemas políticos predominantes en el mundo se da una
curiosa colusión entre la dirigencia política y las empresas,
especialmente las más potentes y ricas. En la práctica, muchas grandes
decisiones que determinan nuestras vidas no son tomadas por nuestros
gobernantes y Parlamentos, democráticamente, sino por reducidos grupos
de personas con inmenso poder que acuerdan, de forma antidemocrática, lo
que hay que hacer. Y luego los Gobiernos lo cumplen, actuando de
comisarios políticos de esos grandes poderes económicos,
multinacionales, etc. La información privilegiada ya la han estado
pasando bajo cuerda, a las empresas privadas, esos políticos mientras
ocupaban cargos públicos. Cuando se van a aquéllas, lo harán igual o
más, con la ventaja de tener "canales" excelentes con los políticos que
les han sustituido. Todo esto, claro, ocurre más en España que en
Dinamarca u Holanda, y menos que en Marruecos o Colombia.
-¿Qué
límites les impone la Ley de Incompatibilidades?
-Ya el Art. 103 de la Constitución habla de "incompatibilidades" y
"garantías de imparcialidad"; y la "Ley de Incompatibilidades" de 1.984
exigía en su Preámbulo "la moralización de la vida pública", para en el
Art. 1 volver a requerir la "imparcialidad", y en el 12 vetar el
ejercicio de actividades privadas. Desde abril de 2.006, la nueva Ley de
Conflictos de Intereses, en su Art. 8, reitera lo de los últimos dos
años, con una prohibición aún más enérgica ("no podrán desempeñar sus
servicios" en empresas relacionadas directamente con competencias del ex
cargo público). Sin embargo, el Gobierno ha obviado la Disposición Final
1ª de esta Ley 5/2.006, que le ordenaba producir, en el plazo de cuatro
meses desde su entrada en vigor, el Reglamento de su desarrollo. A mitad
de 2008 todavía sigue tomando posiciones, como Aníbal en "La amada de
Júpiter".
-¿Qué
buscan las multinacionales en los ex políticos?
-Contactos, relaciones, influencias, capacidad de mediatizar. A
veces, imagen (no ante el pueblo supuestamente soberano, pues entonces
don "Ánsar de las Azores" o "Zaplana-gran-conseguidor" no hubieran sido
fichados por grandes epulones y magnates). También, que estos
transeúntes de la política a la pela pura y dura conocen secretos, los
cuales pueden usarse al servicio de la empresa contratante. También
pagar favores al contratado, por lo que éste hizo a la empresa desde sus
anteriores puestos públicos; de paso que cerrarle la boca. En fin, "el
que regala bien vende/ si el que recibe lo entiende". En países con
menos historial, pretérito y presente, de corrupción que el nuestro, por
ejemplo Suecia o Canadá, influye mucho más en estos fichajes la
capacidad y prestigio intelectual, el talento y otras altas cualidades.
Aquí, ya saben.
-¿Nuestros
políticos están transmitiendo que son marionetas en manos de las
empresas?
-Lo son en todas partes, como hemos apuntado. La cuestión, como
tantas de la vida, estriba en los porcentajes: todos somos egoístas,
pero unos al 14% y otros al 94%; todos somos iracundos o coléricos, mas
no es lo mismo cogerse un cabreo al mes que seis al día. En otros países
llevan mucho más rodaje democrático, hay más controles y el pueblo tiene
más asumido, internizado, que el político ha de ser honesto. Aquí, casi
no hemos tenido más que dictaduras o dictablandas caciquiles y
corruptas.
-Si
seguimos por esta vía, ¿la política se convertirá en gestión
empresarial?
-En efecto, el gran dinero tiende a comerse la política, mas hay
valores sociales de resistencia. El gran problema en España es la
desorientación, perplejidad, desmoralización de muchas personas de
izquierda, aparte de una Ley Electoral que parece hecha por Cánovas y
Sagasta. Pero hay "hueco" para una izquierda actualizada y defensora de
lo de siempre: la justicia, el reparto justo de la riqueza y el
bienestar. Que le explique al ciudadano lo que le oculta la TV basura,
el fútbol urbi et orbi, el superindividualismo meramente utilitarista.
Dos grandes fieras defienden el expolio que realiza el gran capital del
gran egoísmo: la alienación y la pérdida de ideología.
-¿Puede
competir el sueldo de un partido con el de una empresa privada?
-Desde luego, el sueldo "oficial" de un político no puede competir
con el que paga una gran empresa a alguien que tiene grandes influencias
y conoce secretos e información privilegiada. Otra cosa es que desde el
poder político uno se pueda "forrar" a lo Zaplana o Fabra. O sea, no
está mal alternar. Aunque el regreso a la política desde la empresa no
es fácil. Sólo alguno como Rato podría hacerlo, si su partido se hunde.
Pero está antes Gallardón, con más equipo a punto, entrenado. §