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JUNIO 2008


INTERNACIONAL

Bolivia, enfrentamientos de poder

Alberto Montero

"El referendo es el reflejo de varios conflictos latentes en Bolivia, que no se limitan sólo a un conflicto de clases sino también a un conflicto de naturaleza racial"

De espaldas al gobierno boliviano, las autoridades de Santa Cruz de la Sierra convocaron un referendo por la autonomía. En realidad es un pulso entre el gobierno indígena y la oligarquía económica que nos aclara Alberto Montero, profesor de Economía Aplicada en la Universidad de Málaga.

-¿El referendo -considerado inconstitucional- refleja el enfrentamiento entre el Gobierno indígena y la oligarquía de la élite económica?
-De entrada, yo advertiría que sobre la legalidad o ilegalidad del referendo no caben valoraciones de ningún tipo. El referendo es ilegal porque, según la Constitución en vigor, esa consulta popular sólo puede ser iniciada a instancias del Congreso y, en este caso y como es sabido, fue iniciado de forma unilateral por las autoridades departamentales de Santa Cruz de la Sierra. Por lo tanto, no sólo es nulo de pleno derecho sino que, además, sus resultados carecen de cualquier tipo de efecto vinculante. Dicho esto, el referendo es el reflejo de los varios conflictos latentes en Bolivia y que no se limitan sólo a un conflicto de clases, ya sean éstas definidas en función de criterios económicos o sociales, sino también a un conflicto de naturaleza racial entre "cambas" y "collas" o, lo que es semejante pero en términos muy simplificados, entre "blancos" e indígenas. En este sentido, es la expresión del enfrentamiento de una parte de la población, la tradicionalmente privilegiada por un patrón de desarrollo sumamente excluyente, con el proyecto de este gobierno que trata de modificar ese patrón de desarrollo a favor de un proyecto incluyente y que tenga en cuenta, por fin, las necesidades de la mayor parte de la población de Bolivia.

-¿La aprobación de la nueva Constitución boliviana a puerta cerrada ha tenido que ver con la realización del referendo?
-Nuevamente creo que hay que hacer aquí una aclaración importante: la nueva Constitución boliviana no ha sido aprobada aún. Se aprobó el texto que deberá ser sometido a dos consultas populares para su aprobación definitiva. Una primera, el referendo dirimidor, en donde se le consultará a la población sobre el contenido de un artículo referido a la extensión de los latifundios. Y, una segunda y ya definitiva, que será el referendo constitucional en el que el pueblo aprobará o no la nueva Constitución Política del Estado. En tanto esto ocurre o no, en Bolivia sigue en vigor la anterior Constitución de 1967 y cualquier afirmación en otro sentido no es más que una expresión de mala voluntad con la intención de hacer creer que en Bolivia la Constitución se aprobó a puerta cerrada y carece por lo tanto de legitimidad.

-Se ha constatado la injerencia de EEUU en este país. ¿Es una lucha velada contra los movimientos de izquierdas que crecen en Sudamérica?
-Les ofreceré sólo un dato para que tengan en cuenta la importancia de Bolivia para los intereses estadounidenses en América Latina. La embajada de Estados Unidos en Bolivia es la segunda en número de funcionarios, tras la de Colombia, en el continente. Ello es reflejo de la importancia geopolítica de Bolivia para los intereses de EEUU; pero también de la importancia de sus recursos económicos entre los que se encuentra, de manera destacada, no el gas -como podría pensarse en un primer momento-, sino el agua.
Y respondiendo a su pregunta seré conciso: sí, pero no es una lucha velada, cada vez adquiere una dimensión más abierta y hostil.

-¿Hasta qué punto Bolivia es el eslabón más débil, donde está teniendo lugar abiertamente la lucha entre intereses indígenas y oligarcas que late en toda América Latina?
-Bolivia es el eslabón más débil por distintas razones: es el país más pobre de todo el continente, tras Haití, y con una presencia del Estado y sus instituciones muy débil. Además, cuenta con el historial de golpes de Estado más elevado de toda América Latina.
Por otro lado, es el país en donde la experiencia de gobierno nacional de los actuales dirigentes es nula; carecen de cuadros administrativos cualificados y, por lo tanto, eso se traduce en la debilidad de sus políticas públicas que son, en última instancia, las que logran el apoyo popular o no para un gobierno. Igualmente, es un país que en mayor medida ha sufrido la ofensiva de las políticas neoliberales de los años noventa en el continente. Ello ha desestructurado la economía, convirtiéndola en altamente dependiente de la exportación de materias primas sin elaborar y, por lo tanto, la hace sumamente vulnerable. En definitiva, no cabe duda de que, en estos momentos, su situación es muy delicada.

-¿Qué futuro prevé a corto plazo?
-Se trata de un país muy complejo a todos los niveles, pero en cualquier caso creo que, salvo que el gobierno asuma definitivamente una posición de fuerza y haga hacer valer su legítima autoridad frente a los prefectos díscolos, sus días pueden estar contados. La situación de ingobernabilidad puede llegar a extremos insostenibles y los movimientos sociales -que, en gran parte, apoyan al gobierno- pueden acabar por perder la paciencia y reclamar, de una vez por todas, decisiones firmes o la salida del gobierno. Todo ello pasa, a mi modo de ver, porque el gobierno lleve por fin a referendo la nueva Constitución y que ahí quede sobre el tapete cuál es la actual correlación de fuerzas en el país. §

   

   
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