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JUNIO
2008 |
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ALEX ROVIRA
Economista y escritor
Son sonidos que perduran en el tiempo. Nos permiten relacionamos
con los demás. Sabiamente combinadas pueden destruir murallas,
aproximar pares de opuestos, aliviar un alma herida o expresar
lo más íntimo de nosotros mismos. Con ellas podemos desnudarnos,
hacer el amor y también cubrirnos de corazas. Son puente de
unión entre lo real y la utopía, entre los antepasados y el
futuro, entre los demás y uno mismo. Y además... pueden curar.
Hablamos de las palabras. Un Alex Rovira seducido por ellas,
expone en voz alta sus reflexiones: "Las palabras pueden
transformar al mundo".
Texto: Mariló Hidalgo / Foto: cortesía del autor |
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Palabras
que curan |
A unque asegura que no posee madera de
escritor, lo cierto es que todo lo que ha publicado se ha convertido en
best-seller y algunos de sus libros han sido traducidos hasta treinta y
ocho idiomas. Después de "La brújula interior", "La buena suerte"
-coautor con Fernando Trías de Bes-, "Los siete poderes" y "El laberinto
de la felicidad", publica "Las palabras que curan" (Plataforma
Editorial), un libro que recoge muchos años de trabajo compilando
frases, pensamientos y reflexiones de distintos personajes que al autor
le han servido de inspiración y guía. A todo ello Rovira ha añadido
interesantes reflexiones y preguntas hechas en primera persona. Al
final, todo este mosaico ensamblado nos ofrece una forma diferente de
mirar el mundo.
-Hablando
de palabras que curan y de la salud de los españoles, según la última
Encuesta Nacional de Salud uno de cada cinco tiene riesgo de padecer una
enfermedad mental. ¿Cuál crees que puede ser el origen del problema?
-La OMS señala además que la enfermedad que va a progresar más en
los próximos años será la depresión, hasta que se convierta en la
segunda causa de muerte y discapacidad en el mundo. Y los motivos que se
atribuyen a este incremento son la presión social, la soledad y la
angustia. Aunque una pastilla puede venir bien en un proceso difícil, no
hay nada que cure tanto como la palabra, la ternura, una caricia o un
gesto. Si eso estuviese más presente en nuestra infancia, también en la
edad adulta, habría menos problemas de todo tipo. Cuando la palabra nace
del corazón puede transformar, curar enfermedades, relaciones y hasta
curar a todo un planeta. Las falsas creencias de nosotros mismos, los
prejuicios hacia los demás, las predicciones, todo eso unido es una
bomba. Hacen falta más espacios de introspección, reflexión y diálogo.
Como dice José Luis Sampedro, hay que hacer de minero de uno mismo para,
desde la humildad, encontrar esa dimensión que nos hace humanos y desde
ahí encontrarnos con el otro. Cuando eso no se produce surge una gran
soledad.
-"La
palabra es el arma más poderosa", ¿por qué?
-Dicen que a quien más teme el dictador es al poeta. Ni las balas
disparadas al alma, ni el fuego quemando los libros han podido nunca con
la conciencia que se despierta gracias a la palabra pronunciada. La que
denuncia, desnuda, informa, convence y nos permite relacionarnos con el
otro. La que establece puentes, conexiones. Una palabra puede crear y
puede destruir, puede curar y también herir; de ahí nuestra
responsabilidad a la hora de emplearlas. Ese es su gran poder, por eso
son divinas.
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“Una
palabra puede crear y puede destruir, puede curar y también
herir; de ahí nuestra responsabilidad a la hora de
emplearlas" |
-¿Qué une
en realidad a los seres humanos?
-¡Uf! Esa es la pregunta del millón. Nos une el amor. Nos une y
además forma parte de nuestra esencia espiritual profunda, y no te lo
digo desde el dogma. Es esa energía que nos mantiene vivos, permite que
todo circule a la perfección y podamos relacionarnos. Forma parte de
nuestra identidad profunda y cuando nos salimos de esto y buscamos
sucedáneos, es cuando nos perdemos y enfermamos a todos los niveles: en
el cuerpo y en el alma. Personalmente me parece más grave la enfermedad
del alma, la que surge como consecuencia de desconectarte de la fuente
esencial, de lo que somos.
-¿Cómo algo
que parte de nuestra propia naturaleza puede ser una de las mayores
carencias de esta humanidad? Me refiero al amor.
-Sin duda. Ese ha sido el mal de toda la humanidad. Mira, no creo en
los iluminados porque al final los que he ido a buscar y he encontrado
eran personas con problemas de narcisismo. Pero creo en los lúcidos y
pienso que a la lucidez se llega después de haber vivido con coraje la
vida en toda su magnitud y ahí están maestros desde Cristo hasta Buda, y
mujeres y hombres que han seguido ese camino. Luego están otros que han
montado instituciones a sus espaldas, ajenas a su mensaje que era muy
social y que podría resumirse en aquello de "conócete a ti mismo", "sé
el que eres" y entrega todo eso al mundo, sirve a los demás, sé útil.
-En tus
libros y conferencias recalcas la importancia de sentirse equipo, formar
parte de un equipo. ¿Qué ventajas aporta trabajar y vivir desde esta
conciencia?
-¡Me encanta la pregunta! Ahí está todo. Sólo podemos construirnos
en la relación con los demás. El otro es el que nos hace a nosotros. El
amor tiene tres dimensiones: eros, el deseo, la pasión, lo que hace que
estemos tú y yo aquí hablando -un padre y una madre que tuvieron un
encuentro físico-. Pero hay otras dos dimensiones que son fundamentales.
Filia, la amistad. Aristóteles decía de ella que era recibir lo mejor
del otro y dar lo mejor de uno mismo. Cuando tienes un buen amigo/a sin
darte cuenta acabas integrando sus virtudes, sus bondades. Y luego está
el ágape, la entrega total. Somos seres sociales. Cualquier psicólogo te
puede decir que el origen de los grandes males del ser humano está en la
soledad. Pero ahí se encuentra el gran reto porque precisamente la
relación con los demás es la gran lección pendiente que tenemos que
aprender a vivir. Cómo nos podemos relacionar mejor, comprender mejor al
otro, lidiar con el conflicto, con los prejuicios y las deformaciones
que produce nuestra psique. Cuando nos relacionamos tenemos la enorme
oportunidad de desarrollar todo nuestro talento, talante y potencial.
Ese es el gran reto. Tendría que ser una asignatura específica que se
impartiera en las escuelas: inteligencia emocional, inteligencia social,
llámalo como quieras. Los grandes problemas que afectan a la especie
humana nacen de todas estas carencias.
-Eres un
buen comunicador y la palabra es tu herramienta. ¿A qué le pones voz?
-Los que de alguna manera intentamos comunicar, antes estamos
obligados a dialogar con nosotros mismos, con el padre y la madre que
llevamos dentro. En cierta forma es también hablar a Dios. Creo que
cuando nos comunicamos ponemos voz a lo traumático de nuestra vida, al
dolor propio o heredado. El de la gente que nos ha formado y a la que
queremos. Y eso va desde ser hijos de una Guerra Civil, hasta conflictos
familiares que son incluso anteriores a nosotros mismos pero que
padecemos de alguna manera. Somos en parte resultado de eso y la palabra
puede curar. También intentamos poner voz al anhelo, la esperanza, la
ilusión, el optimismo, la alegría, y precisamente se trata de hablar de
eso, de la luz y de la sombra. Lo que nos hace humanos. Negar una de
esas dos dimensiones es quedarnos con un planteamiento no real. Hay que
ponerle voz a todas las emociones pero sobre todo a aquello que nos
conduzca al bien común, a lo útil.
"Hay gente tan pobre
que sólo tiene dinero"
-Se nota
que disfrutas dialogando y llegas con facilidad a tus interlocutores,
¿es algo natural o resultado de un proceso alquímico, como dices en el
libro?
-No te sabría decir. Puede haber una parte de predisposición pero
también pienso, ¡Hombre, doce años de autoanálisis ayudan! También el
hecho de estar dialogando con tantas personas y que éstas también lo
hagan contigo. Al final acabas hablando de ti mismo. Las palabras curan
si sabemos nombrar lo que tenemos que nombrar y utilizar la voz
apropiada. Soy un apasionado del lenguaje en cualquiera de sus soportes
y estructuras, pero trabajo para intentar simplificar al máximo la
expresión sin desvirtuar el mensaje. Me apasionan los aforismos breves,
los haikus, decir mucho en pocas palabras. No me gusta lo barroco,
intento comunicar de una manera sencilla para llegar a todas las
personas. El reto es que nos podamos entender y encontrar.
-Magos,
hadas, caballeros con espadas, son personajes de algunos de tus libros.
¿Por qué eliges los cuentos para comunicarte con el gran público?
-Porque son las piezas más potentes de nuestro arquetipo colectivo.
Su poder terapéutico está ampliamente contrastado. Además, el hecho de
tener tres hijos me ha ayudado mucho y me ha permitido constatar cómo
los cuentos ayudan a simbolizar los momentos difíciles en la vida del
niño, cómo les ayudan a tirar hacia delante y a encontrarse. Todos
tenemos un niño interior y el cuento me parece una herramienta sagrada,
en el sentido de que puede llegar a lo más esencial de la persona. Por
otro lado, hacer un cuento que conmueva y llegue a la gente es mucho más
difícil que escribir un ensayo. Exige un nivel de inspiración que no
depende de ti, creo que roza los niveles del supraconsciente.
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"La
psicología crea la economía, por eso sólo desde la
consciencia se puede hacer un uso apropiado del dinero y por
tanto, cambiar el mundo" |
-¿Qué es lo
más importante que te ha enseñado el niño que llevas dentro?
-Lo que nos enseña a todos. Creo que el atman, ese príncipe interior
que tenemos todos nos dice que venimos aquí y nada es por casualidad.
Nos dice que la vida tiene un sentido que tenemos que encontrar cada
uno. Que no estamos solos. Que no renunciemos nunca a la utopía. Que
cuando nos vayamos pensemos que si algo nos mueve es el amor, el hacer
algo por los demás. Nos dice muchas cosas. Escuchar a ese niño exige
mucho coraje porque ese niño nunca miente, es la mirada inocente pero
lúcida, es la intuición limpia. En los cuentos siempre hay dos tipos de
héroes, el que tiene que matar dragones para rescatar a su doncella y el
pequeño príncipe, el niño con mirada inocente que desvela la realidad. A
ése muchas veces lo matamos.
-En este
sentido, ¿qué le tienes que agradecer a tus hijos?
-Todo, y te aseguro que la respuesta me ha salido de dentro. Verlos
nacer creo que es la experiencia más profunda que puede tener el ser
humano. Luego cuando les ves crecer y hacerse personas, cuando les
escuchas... A ellos les debo todo, absolutamente todo.
-Hablas de
la importancia de las crisis en la vida de cada uno. ¿Qué has aprendido
de tu última crisis?
-Estoy en ella ahora, ya que estoy pasando por un momento personal
difícil. De cualquier crisis al final aprendes la humildad, la capacidad
de desprendimiento, porque vienes sin nada y marchas sin nada. El coraje
para seguir andando en esta vida que es difícil y dura, pero hay que
seguir remando por los que tienes al lado. Y la confianza porque si no
somos capaces de proyectarnos al futuro y encontrar un por qué vivimos,
estamos perdidos. En cierta forma es un perder, un renunciar para luego
dar un paso hacia lo que queremos conseguir que está más allá. Toda
crisis es un cambio, un aprendizaje, aunque mientras lo vives te parezca
algo complejo y terrible.
-"La suerte
ayuda a los osados", ¿cuál ha sido tu último atrevimiento?
-Ha habido unos cuantos pero forman parte de la esfera de lo
personal.
-Es un
ingrediente de tu vida...
-Me parece una bonita pregunta. Creo que el atrevimiento está unido
necesariamente a la intimidad, incluso cuando es algo público sigue
partiendo de algo íntimo. De qué sirve el coraje sino es para defender
lo esencial que llevas dentro.
-Cuando te
preguntan por tu profesión te defines como un "psiconomista".
-No sabía donde encajarme así que decidí inventarme mi profesión.
Creo que es algo que deberíamos de hacer todos porque es muy sano.
Estudié Ciencias Empresariales en ESADE y estoy satisfecho porque me
aportó cosas extraordinarias. Conocer a profesores muy buenos y una
forma distinta de ver el mundo. Ahora, mi gran pasión siempre ha sido la
psicología. A lo largo de mi vida me han preguntado muchas veces, "¿Tú
eres psicólogo?" No, porque no tengo esa carrera. Me he formado mucho
sobre todo en el extranjero, he viajado, he leído y escuchado a muchos
referentes y maestros. Psicología quiere decir psyché, que es alma,
mariposa. Y logos, comprensión. Sería la comprensión del alma. Por tanto
la psiconomía sería la administración del alma. Si lo que intento es
administrar mi alma soy un psiconomista.
-Me llama
la atención esa mezcla que haces del mundo de la economía, de la razón,
con el mundo interior cuando en principio parecen conceptos
irreconciliables.
-El gran problema está ahí, al mundo de la empresa se le quitó el
alma. El mundo de la economía se ha construido desde un paradigma
cartesiano y Descartes se equivocó -eso no sólo lo digo yo, son muchos
los que piensan así-. Eso de que los pensamientos y emociones van por
separado, o que las cosas no tienen alma, hoy empieza a comprobarse
desde la física cuántica que es mentira: todo está conectado. Pues bien,
se ha construido un mundo al margen de lo esencial y eso es algo que hay
que corregir.
"Sólo podemos
construirnos en la relación con los demás. Esa es la gran lección
pendiente que tenemos que aprender a vivir"
-¿Crees que
el dinero está robando muchas caricias al mundo?
-Sí, hay gente tan pobre que sólo tiene dinero. Se ha convertido en
el gran sucedáneo. Es el onanismo de lo esencial y el refugio de los
valores tóxicos. El dinero tiene una dimensión extraordinaria que es el
potencial que tiene. Es otra forma de energía y como tal te brinda
posibilidades. En sí mismo no es bueno ni malo sino que depende del uso
que le des. Y como la psicología crea la economía, sólo desde la
consciencia se puede hacer un uso apropiado del dinero y por lo tanto
cambiar el mundo. Si no hay consciencia habrá destrucción.
-Nos
enfrentamos a un período de recesión económica. ¿Cómo prepararse para lo
que ya nos están anunciando? Me refiero a la aptitud.
-Es la pregunta del millón. La crisis macro te condiciona porque no
dejas de estar inmerso en un sistema complejo con el que interactúas.
Pero el hecho de pensar que si hay crisis tú tendrás crisis es
equivocado. Hay que aprovechar toda crisis -global e individual- como
oportunidad para cuestionarte qué es lo que debes cambiar en tu vida.
Hay que ser consciente de lo que hay a la hora de tomar decisiones de
inversión o de previsión. El idiograma que se utiliza en Japón y en
China para significar la crisis es el mismo que utilizan para definir la
oportunidad: "No dejes que la idea de la crisis se afiance en tu vida
sino que sea una oportunidad para ver qué tienes que cambiar o qué
puedes hacer para no sólo salir airoso sino mucho más realizado de ese
proceso". Todo es una oportunidad. Es momento de estar atento y confiar
en uno mismo para que cuando se presente un imprevisto saber actuar. Es
muy importante también el trabajar codo con codo con los que te rodean,
con el equipo. Si todo eso está fuerte, no hay crisis que se resista.
Nunca dejarse llevar por el derrotismo. ¿Sabes cuál es la principal
característica que se pide a un astronauta para entrar en una misión
espacial de riesgo? El carácter optimista. ¿Te imaginas a un astronauta
que diga a sus compañeros: "No sé si vamos a llegar"? Hombre, no sé si
acabará la misión pero sí que hundirá el carácter a todo el equipo. Así
que frente a crisis... optimismo. No desde la ingenuidad o la estupidez
sino desde la responsabilidad y desde la voluntad de arreglar las cosas.
§
Nota: Alex Rovira cede los derechos de autor
de este libro a las ONG Sonrisas de Bombay y El Xiprer. |
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