¿Es lo que comúnmente se entiende como
calor humano? Pues sí, nunca mejor dicho, al fin y al cabo
todo es energía, venga de donde venga. La propuesta tiene su
origen en Inglaterra y es la siguiente: la incineración de
cadáveres genera calor, un calor estupendo que puede ser
aprovechado para caldear las salas, las capillas y el resto
de las estancias en las que los familiares pasan unas horas
acompañando al difunto… o a sus cenizas. ¿Truculento?
¿Escatológico? ¿Sencillamente asqueroso? O como dice uno de
los sacerdotes que lo proponen "un amoroso modo en que los
muertos pueden proveer de confort a los vivos en tiempo de
dificultad". Es un combustible tan bueno como cualquier
otro, cuyo poder calorífico se perderá si no se aprovecha. Y
no estamos para despilfarros energéticos precisamente…
De todas formas, un consejo para los ecologistas y
recicladores recalcitrantes: antes de llegar a extremos de
aprovechamiento calorífico, miren si apagan todas las luces
y los stand-by que tienen a mano. Seguro que aún se puede
ahorrar un poco más. §
Calefacción sostenible: aprovechar el fuego
del crematorio
Profilaxis, por favor
Pero no contagiados de virus
informáticos, sino de gastroenteritis. Sí, eso mismo. Es que
la gente no acaba de entender que lo más importante para
evitar los contagios es algo tan sencillo como lavarse las
manos. El caso es que en una escuela de Washington se
produjeron más de cien casos de la molesta enfermedad, y las
autoridades sanitarias decidieron investigar por si se
trataba de una intoxicación masiva. Qué va. Se trataba de un
virus que puede sobrevivir varios días sobre una superficie
seca, en este caso un ordenador. Esa fue la sorpresa: un
estudiante enfermo y guarrete dejó sus virus y sus troyanos,
en el ratón y el teclado, infectando de esa manera al resto
de usuarios. Es que ellos no veían aquello de "Más vale
prevenir". §
Contagiados por usar
el mismo ordenador
Envejecer dignamente
Y entre sepelios e informática
encontramos esta noticia tan entrañable: un ordenador
anciano que ha fallecido. El funeral por la máquina fue
celebrado en el campus de una universidad de Canadá después
de 47 años de servicio. Se trataba de un IBM 650, uno de
esos aparatos incombustibles, inmune a los golpes, al café
derramado, a las manazas de los usuarios, resistente a las
variaciones de temperatura, adaptable a las novedades (se
conectaba a Internet), un todo terreno fiable y recio… O
sea, igualito a los de ahora.
Esto da que pensar. Hoy se te estropea el móvil ultramoderno
que compraste hace dos meses y tienes que tirarlo a la
basura porque no hay repuestos. Hasta el cargador de la
batería está ya descatalogado. Sin embargo un cacharro de
hace medio siglo presta sus servicios sin pestañear hasta
anteayer. Impresionante. Habría que preguntarse si tanta
tecnología nos hace avanzar… o todo lo contrario. §
Entierran un ordenador
de 47 años
Pelín obsesionados
Pues tal cual el titular: se introdujeron
los auriculares en la oreja con tanto ahínco que después no
había quien los sacara. En este caso eran estudiantes que
pretendían copiar en un examen. El micro tiene el tamaño de
un grano de arroz, una pijadita que antes sólo veíamos en
las películas de James Bond, y que ahora se vende
clandestinamente en la calle a la puerta de algunas
facultades. Sólo que a 007 estas cosas le salían bien,
siempre caía de pie y como un dandy, y no aterrizaba
penosamente en la camilla de urgencias de un hospital.
Lo que está claro, es que el uso de la tecnología raya lo
paranoico a veces. Como sigamos así, la raza evolucionará
hacia el homo tecnológicus, y las generaciones futuras ya
nacerán con auriculares incorporados al sistema auditivo,
GPS integrado y conexión a Internet sin cables. O eso, o
todo lo contrario: nuestros nietos pensarán que sus abuelos
eran gilipollas.
¡Ah! Por cierto, uno de los estudiantes pidió que se lo
devolvieran: aún no había terminado la evaluación. §
Operan a dos chinos
para extraerles
los auriculares
Con gracia y salero
Pues qué mejor manera de celebrar el
ingenio que convocar un concurso nacional para encontrar al
mejor piropeador de Chile, en este caso. ¿Y dónde se
encuentran los mejores, los más ocurrentes, aquellos que
inventan los comentarios más agudos capaces de arrancar
rubores y sonrisas a las damas? Pues evidentemente, en el
sector de la construcción. Nadie piropea mejor y con más
descaro que un grupo de obreros en la hora del pincho.
Sindicatos e instituciones públicas se han propuesto
potenciar este arte entregando el título de "Señor de los
piropos". De paso, y una vez que han logrado la atención de
los trabajadores, hablarán de una campaña en marcha sobre la
prevención de riesgos laborales, que no hay que perder la
ocasión.
No sabemos entonces si el concurso será contraproducente, ya
que para entrenar tendrán que volver la cabeza cada vez que
pase una buena moza. Qué peligro. §
Premio al mejor piropo
Cuestión de fe
Este señor, problemas de autoconfianza
seguro que no tenía, no. Es más, hubiera podido dar y
repartir, porque le sobraba. Estaba convencido de que podría
morir y resucitar, y así se lo dijo a sus seguidores antes
de ingerir el veneno que lo mató. Podemos decir que la
primera parte del plan funcionó a la perfección. En la
India, cientos de personas se reunieron esperando la vuelta
a la vida del sacerdote, según lo prometido, pero una vez
cumplido el plazo había que aceptar la evidencia: el muerto
seguía bien muerto. La policía trató de recuperar el cuerpo
para hacerle la correspondiente autopsia. La muchedumbre se
negó a entregarlo, no sea que la resurrección llegase un
poco fuera de plazo. Así que lo encerraron en el templo y se
quedaron a esperar. Desconocemos el final de la noticia.
Evidentemente, a medida que pasan los días, las
posibilidades de resucitar disminuyen y el mal olor aumenta.
Mucha colonia tendrá que usar.
En fin, seguimos a la espera del desarrollo de la noticia, a
ver… §
Se
suicida y promete
resucitar a los tres días
Peatones-tortuga
Pues sí, ciento catorce dólares. En EE.UU,
dónde si no. Hay que decir en descargo de la "peatona" que
tenía 82 años, suponemos que eso arrojará un poco de luz
sobre todo este asunto. La mujer empezó a cruzar ayudada de
su bastón cuando el semáforo estaba en verde, pero cuando
cambió a rojo todavía no había conseguido alcanzar el otro
lado de la calzada, lo que provocó la indignación de los
conductores y una pitada monumental. Raudo y veloz se
presentó en la escena un agente de la ley, que ni corto ni
perezoso le plantó a la señora una multa por interrumpir el
tráfico. El agente arguyó que es necesario tomar medidas
enérgicas contra los peatones irresponsables. ¿Se imaginan
la escena, la ancianita y el poli con sus Ray-Ban? Sugerimos
que para estos casos los viejetes circulen por las aceras
con patines, por ejemplo, para mejorar la agilidad. O eso o
que no salgan a la calle directamente, no sea que nos vayan
a molestar.
Mira que abundan los polis tarugos. §
Multa por cruzar la calle con demasiada
lentitud
Lo que vale una
mujer
Y es que esto de las leyes tiene su
gracia. En EEUU, cómo no, de nuevo EEUU, existe en algunos
estados una ley que establece que un marido que sufra la
"pérdida afectiva" de la esposa por obra y gracia de la
intromisión de un tercer individuo, deberá ser indemnizado
económicamente. Se sobreentiende que para el "cornudo" la
marcha de la esposa supone "pérdida de compañía, amor,
afecto, apoyo y relaciones sexuales". Por lo tanto, el
demandado, debe abonar una cantidad que compense al que se
ha quedado sin mujer en casa. Así es la cosa.
La esposa de uno, ahora esposa del otro, debería demandar al
Estado por tratarla como si fuera ganado. Pero eso ya va en
sensibilidades… §
Paga una
multa
por seducir a la esposa
de otro hombre