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ENERO 2008

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Si alguno levantara la cabeza... |
¿Para qué, si los muertos no ven la tele?
Pues para los vivos a los que les interesa la muerte. Parece
broma, pero no. Lo preparan en Alemania y lo lanzarán ya
mismo, con el comienzo del año. ¿Qué veremos? Pues los
funerales televisados, con todas sus parafernalias, de
aquellos fenecidos cuyos parientes estén dispuestos a pagar
el reportaje. Como los programas rosa, pero en difunto.
Atrás quedaron las esquelas del periódico, donde nuestras
abuelas iban a informarse de los difuntos del día para ver
si había algún conocido. Ahora viene la telenecrológica. Y
además incluirán publicidad de novedades del sector, nuevas
tecnologías... En fin, un mercado por explotar y un canal
más para las horas aburridas del zapping.
El que no se entretiene es por que no quiere. § |
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Nuevo canal:
llega
la televisión funeraria |
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Contigo pan y cebolla |
No sé a quién deja peor esta noticia. Si
a ellas por viciosas de la tarjeta de crédito, compradoras
compulsivas, amigas de pasearse por todos los probadores...
O a ellos, compañeros apáticos, acompañantes obligados que
esperan a veces a la puerta de la tienda como perritos
falderos, desganados aunque la compra sea de interés mutuo.
Qué panorama.
Y como de lo que se trata es de vender, pues facilidades
para todos. Un centro comercial de Cataluña ha creado el "aparcamaridos",
una sala donde ellos pueden apoltronarse en un sofá a ver la
tele mientras ellas salen de una tienda y entran en otra.
Será que el matrimonio especifica "en la salud y la
enfermedad, riqueza y pobreza..." No dice nada de ir juntos
de compras.
Luego nos quejamos de que todo son estereotipos... § |
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"Aparque" a su marido
en el centro comercial |
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El que la busca... |
A ver. Una pareja se va de luna de miel a
una zona de huracanes en temporada de huracanes. ¿Y qué
ocurre? Pues que los pilla no un huracán, sino dos. La
pareja denuncia a la agencia de viajes por no avisarlos de
que había riesgo de huracanes. La agencia de viajes va a
juicio y pierde. El juez advierte del "deber legal y
contractual" de comunicar a sus clientes el riesgo, para que
puedan tener la "posibilidad de reflexionar". ¿Debo deducir
que mis posibilidades de reflexión dependen de lo espabilado
que esté el empleado de una agencia de viajes? ¿Dependen
también del carnicero, del estanquero, del director del
banco, del presentador del telediario, del hombre del
tiempo? ¿Por qué quieren condenarnos a la subnormalidad?
No lo entiendo, salvo que hayan hecho una excepción por el
hecho de tratarse de recién casados, que, ya se sabe, están
a lo que están. Son días en los que no se utiliza
precisamente el cerebro.
Y encima, la agencia les va a tener que pagar. Jo. § |
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Indemnización para
una pareja sorprendida
por dos huracanes |
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Obsesiones extrañas |
Estoy por apostar que de toda la
generación que nos criamos con las aventuras y sobre todo
las desventuras de la tal Heidi, nadie, y lo repito para que
quede bien subrayado, nadie se había fijado antes en que
Heidi llevaba bragas. Ya puestos a hablar de ello, suponemos
que sí, que las llevaba, y quizá se viera en algún momento
un discreto retal blanco bajo las faldas, que evidentemente,
le pasó completamente desapercibido a una generación entera,
o dos. Pero llegan los censores y ¿qué es lo único que ven?
Pues eso, las bragas de la niña. ¿Queda alguna duda de
quiénes son los auténticos pervertidos?
Y lo malo es que ahora que lo han dicho, si vuelvo a ver
otro capítulo no podré evitar estar pendiente de si se le
ven o no las puntillas a la dichosa Heidi.
Qué guarros, Jesús. § |
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Prohibidas en Turquía
las bragas de Heidi |
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Sanos por decreto |
Ahí estamos. Y por contrato. Qué es eso
de estar haciendo las paralelas y lanzarse contra el suelo a
propósito para causarse una tendinitis o directamente
romperse la crisma. Los chinos sí que saben cómo manejar el
mercado del deporte. Las lesiones se previenen porque sí o
porque sí. Quieren impedir a toda costa que ninguna de las
esperanzas de medalla se quede por el camino por un desliz,
así que le han hecho firmar tanto a entrenadores como a
deportistas que no se lesionarán antes de las Olimpiadas. Es
lo que entienden por prevención de riesgos laborales. Por
supuesto, habrá castigo: desde supresión del sueldo hasta
prohibición temporal o indefinida de la práctica profesional
del deporte.
Desde luego, no se andan con tonterías. § |
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Los
deportistas chinos tienen prohibido lesionarse |
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Ejemplo a seguir |
Desde luego, cuánto hay que aprender del
reino animal. A la hora del cortejo, los machos buscan
pequeños regalos para la hembra con la que quieren
aparearse. La agasajan haciendo muestra de un sentido del
romanticismo que ya quisieran para sí algunos machos de la
especie humana (no vamos a especificar porcentajes para no
herir sensibilidades). Eso demuestra que el arte del
galanteo no es un invento de Shakespeare, sino algo que está
presente en los modos de relación de muchas especies
consideradas inteligentes. Si los homo sapiens están, como
parece, perdiendo facultades para la conquista y apagando el
romanticismo… ¿evolucionamos o involucionamos?
Quizá llegue un momento en que las damas prefieran ligar con
delfines, antes que con el maromo del portal de al lado. § |
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Los delfines conocen
la galantería |
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Colaboración ciudadana |
Esto es otra concepción del deporte.
Todos arrimando el hombro. Sucedió en una villa inglesa. Un
jugador estrella del equipo local ha resultado ser un gran
aficionado a las juergas nocturnas. El entrenador puso el
grito en el cielo porque, ya lo sabemos todos, los excesos
se pagan, de modo que lo puso en conocimiento de la
comunidad. Mano de santo. Los dueños de la disco en
cuestión, hinchas acérrimos, le han prohibido el paso al
chaval para que se concentre en lo que se tiene que
concentrar. Podrían hacer lo mismo con estudiantes y
trabajadores que tienen que madrugar al día siguiente,
porque seguro que tampoco rinden como deberían. A todos nos
iría mucho mejor, aunque el negocio discotequero seguramente
tendría algunos problemas.
Quizá por eso la prohibición sólo dura hasta final de
temporada. § |
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Un futbolista, vetado
en una discoteca por su bien |
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De lo raro, lo más |
Chino, claro, cómo podía ser de otra
manera. No vaya a tratarse de un deportista que, de tanto
esfuerzo por superarse y estrés por no salirse del guión
preestablecido por las autoridades, suda en verde, el pobre.
O un comedor compulsivo de lechugas. O una víctima de la
polución ambiental. O un asiduo a la comida basura y las
porquerías trans. O un freaky que quiere salir en estas
noticias. O qué se yo. La de cosas raras que pasan en el
mundo. § |
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