|
ENERO 2008

DESPERTAR
Un día
ocurre algo en tu interior. Algo nuevo, desconocido, te inquieta. Es
como si todo lo que constituye tu vida dejara de ser lo más importante,
lo único, tu máxima aspiración, lo que te llena.
Algo dentro de ti te dice que con eso no basta, algo que te impulsa a
hacerte preguntas que nunca te habías hecho, a cuestionarte "verdades",
comportamientos, valores, que hasta ese momento ni siquiera te habías
preocupado de analizar.
Te da la sensación de que un nuevo "yo" está naciendo dentro de ti y que
ha comenzado una confrontación con tu "yo" de siempre. Tu interior ya
nunca más estará tranquilo.
Al menos no durante un largo camino que te conducirá desde la
inconsciencia hasta la consciencia.
Tus primeras pruebas, tus primeros exámenes, los vivirás con tu entorno.
Estás cambiando. Tus amigos, tus familiares, tus compañeros de trabajo
te dirán que estás raro y no aceptarán tu cambio. Tratarán de
convencerte de que no te compliques la vida. Te dirán que vas a acabar
mal. Algunos se alejarán de ti porque ya no les diviertes, o porque no
te entienden, o porque se sentirán "traicionados" por tu actitud, por
tus nuevas "preocupaciones".
Es cuando más dudas vas a tener, cuando más vas a sopesar si merece la
pena seguir la voz interna que te grita o silenciarla, si es que puedes,
y vivir como antes.
Pero algo se ha movido ya dentro de ti, algo que es muy difícil ignorar.
Decides continuar adelante y entras en un terreno peligroso.
Es algo así como atravesar a pie una zona pantanosa. Existen muchos
peligros acechando tus pasos. Tu necesidad de descubrir lo nuevo, de
encontrar respuestas a tus preguntas, de colmar tu inquietud, te puede
conducir a romper drásticamente con todo y con todos los que hasta ese
momento constituyeron tu vida y unirte a quienes consideras que tienen
las respuestas. Y ése puede ser tu mayor error.
Tu despertar a otra realidad, a otra dimensión de la existencia, no
exige, salvo en casos aislados, rupturas drásticas.
Si ambas realidades convivieron aquí desde siempre... ¿Por qué no lo
pueden hacer también en ti?
También se comete el error de sobrevalorar a quienes aparecen en tu vida
como "maestros", "gurús", "profetas", "videntes", y de considerar que
ellos te conducirán por el buen camino.
Pudiera ser, en el mejor de los casos, que alguno te ayudara a ver y
recorrer un trozo del camino. Pero, ten cuidado, el verdadero "guía" o
"amigo espiritual" te dará siempre con humildad y sin pedirte nada a
cambio.
"Por sus actos los conoceréis", decía el Maestro del Amor, Jesús.
Estás despertando a ti en otra dimensión. Eres tú mismo, sólo que con
otra consciencia de la realidad. Y no existe nadie, absolutamente nadie,
que pueda recorrer el camino por ti, que pueda resolver tus problemas,
que pueda tomar tus decisiones o hacer tus reflexiones.
Acepta la más cruda de las realidades que existen en el despertar...
"estás solo".
Ese descubrimiento a veces tarda mucho en aceptarse, pero cuanto antes
lo hagas, antes caminarás con paso firme hacia ti mismo, hacia tu
verdadero "yo".
Convive, comparte, ama, da y recibe, respeta, pero nunca intentes
manipular el camino interno de nadie ni dejes que nadie manipule el
tuyo.
Todos somos gotas de agua que salieron del océano y que después de ser
nube caímos a tierra en muy diferentes lugares y condiciones. Por tanto,
el camino de regreso al océano será también diferente para cada una.
Un día conocerás a quien tu instinto te dirá que es tu Maestro. Entonces
sabrás que tu verdadera unión con él siempre existió y que no es física,
sino espiritual.
El te acompañará una parte del camino y te volverá a dejar solo, pero ya
más fortalecido, más sabio, con más experiencia.
El camino tiene muchas etapas, muchas pruebas.
El cansancio será tu peor enemigo. Las dudas serán el incentivo para
profundizar más, para poner a prueba tu discernimiento.
El Amor será siempre tu base y tu fuente de alimentación, tu recarga
energética, porque quien ama también recibe amor.
Has despertado a otra realidad, a otro nivel de existencia que siempre
ha existido.
No eres el primero ni serás el último, así que no te sientas especial ni
en las victorias ni en las derrotas. Tan solo es el camino y sus
circunstancias.
Pero un día, si no te rindes, ocurrirá algo. Un día descubrirás que ya
no miras las cosas, la vida, el mundo, de fuera hacia dentro, del
exterior al interior, sino que lo miras desde dentro hacia afuera, y
verás que todo cambia, porque estás viendo las causas no los efectos, lo
que origina, no lo que sucede como consecuencia.
Entonces comprenderás que has llegado a la primera meta de tu viaje. Y,
definitivamente, ya no eres tú, sino Tú. Los dos os habéis fundido en
Uno.
Has despertado definitivamente.
Descansa un tiempo, aún queda mucho camino. § |