Las luces encendidas en carretera son
contraproducentes para mejorar la seguridad vial
Ecologistas en Acción
El pasado mes de febrero, el Senado instó
al Gobierno a que obligara al uso de las luces de los automóviles
durante el día. Ecologistas en Acción se opuso en su momento a la medida
afirmando que resultaba contraproducente, tanto para la seguridad vial
como para el medio ambiente. Los hechos nos dan la razón: el Gobierno
austriaco va a abolir esta medida, después de dos años en vigor, al
concluir que resulta peligrosa para ciclistas y motoristas.
Tal y como afirmó en su día Ecologistas en Acción, el uso de luces en
los automóviles durante el día tendría un efecto negativo para los otros
usuarios menos visibles de las carreteras, peatones y ciclistas, que
serían aún menos conspicuos y con ello estarían sometidos a un riesgo
mayor. Hay que recordar que cada año fallecen por atropello del orden de
700 peatones y ciclistas, por lo que cualquier medida que reduzca su
visibilidad puede resultar muy contraproducente.
Esto es exactamente lo que ha ocurrido en Austria. El ministro austriaco
del Interior, Günther Platter, ha destacado que aumentaron las cifras de
accidentes con motos y bicicletas un 65% entre enero de 2006 y mayo de
2007, debido a que con el uso de las luces se les percibía peor que en
condiciones habituales. Por su parte, el ministro austriaco de
Transportes, Werner Faymann, ha asegurado que se va a retirar la
obligatoriedad del uso de las luces diurnas, puesto que los estudios
realizados concluyen que cuando hace buen tiempo la utilización de luces
durante el día distrae la atención de los conductores.
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El uso de luces en los automóviles
durante el día tiene un efecto negativo en peatones y ciclistas.
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Como ya señaló en su día la organización ecologista, estas conclusiones
no son nuevas, y países que han estudiado el asunto con rigor, a
diferencia de lo ocurrido en España, han desestimado la medida. Tal es
el caso de Israel o Australia.
Además, aquí no se ha tenido en cuenta el mecanismo, muy estudiado en
psicología, conocido como "compensación del riesgo". Este mecanismo
psicológico hace que las personas que se sienten más seguras en su
coche, fuercen más la conducción, lo que a menudo tiene consecuencias
dramáticas. Este funcionamiento de los conductores es el que explica un
dato aparentemente paradójico –y que los fabricantes de coches se
esfuerzan por mantener silenciado–: que, con las estadísticas de tráfico
en la mano, los coches que más accidentes tienen son los más nuevos y,
teóricamente, más seguros. En definitiva, estas actitudes de
"compensación del riesgo" pueden anular las supuestas ventajas de tener
las luces encendidas, en la medida que los conductores se "sientan" más
seguros.
Ecologistas en Acción quiere recordar que, además del aumento del riesgo
de atropello para peatones, ciclistas o motociclistas, no se debe
olvidar que el encendido diurno de luces supone un importante incremento
del consumo energético. La producción de electricidad por los vehículos
no es gratis, supone un consumo de energía que, al final, procede del
combustible.
Para Ecologistas en Acción, si de verdad se quiere reducir la
siniestralidad y a la vez no agravar el cambio climático, las medidas
deberían ir orientadas a imponer la obligación de que los coches no
puedan alcanzar las altas velocidades para las que ahora se fabrican;
ser más estrictos en los límites de velocidad; prohibir y perseguir el
uso de artilugios que permitan la detección de radares, etc. Pero, el
verdadero camino en esta lucha contra la siniestralidad está en poner en
marcha medidas que limiten el uso del coche y favorezcan otros medios de
transporte más seguros, como el ferrocarril. §