Amasijos de
contradicciones
Mikel Agirregabiria Agirre (*)
Los
seres humanos estamos compuestos de carne, sangre, ilusiones,
sentimientos y paradojas, pero deseamos una individualidad pura.
Somos una extraña y explosiva mezcla de cielo y tierra, mixtura borrosa
de elementos en confusión compleja. Una parte mística, una porción
terrenal, una ración de orgullo magullado, unas gotas de melancolía
celestial y una pizca de locura. Somos, a un tiempo, prosaicos y
angelicales, insensatos y sabios, hijos y padres. Buscamos las
muchedumbres y reivindicamos las soledades, mientras navegamos sobre la
superficial cotidianeidad admiramos las estrellas trascendentales.
Entremezclados, entreverados, entretejidos, entrecruzados, intercalados,
interpolados, confundidos, desgarrados y enredados, así somos todos
nosotros…. Nadie es una isla, ni siquiera un multitudinario
archipiélago. Somos constelaciones de soles jibarizadas en un granito de
arena, continentes con horarios diferentes pero que marchamos con un
solo paso, viviendo un presente malhadado cargado de pasado y de
porvenir escaso.
Creemos saber lo que queremos, pero nuestras metas aparecen enfrentadas
y –en ocasiones- no sabemos hacia dónde marchar. Somos combinaciones
misceláneas de sueños y experiencias, de anhelos y frustraciones.
Interdependientes desde su unicidad, cuerpos y almas sólo se manifiestan
en nuestros ojos y sólo en esos instantes de brillo al intercambiar
miradas… o lágrimas. Aprendamos, desde nuestra turbia inteligencia, que
ya que estamos mezclados, seamos solidarios.
Quizá lo único claro es que buscamos la hermosura de lo mestizo, el
encuentro de los polos, la reunión de todo lo deseable. Desde el
infortunio suspiramos por crecer, por ampliarnos, por superarnos en
nuestro destino vital. ¡Somos tan híbridos, tan diversos, tan distintos…
y tan iguales! Cada uno de nosotros encierra a multitudes de gentes
diferentes. Aún con todo, somos fórmulas nuevas y únicas de infinitos
ingredientes. §
(*)
Educador • blog.agirregabiria.net