A ver, no hay que confundir cosas. El
espíritu por un lado y la materia por otro, sin mezclarse.
Este año, casi dos millones y medio de euros de superávit,
poca cosa, teniendo en cuenta que el año anterior fueron más
de siete. Digamos que no les va mal. Como todas las
empresas, el Vaticano lleva sus cuentas al día. Los
contables y gerentes purpurados, alternan la misa diaria con
el santo oficio de administrar los bienes, ganancias,
propiedades e inversiones de la Santa Madre, que por lo que
se ve, son abundantes. Y los demás nos preguntamos: ¿Dónde
quedaron las enseñanzas de su Maestro? Pues ahí están a la
vista de todos: donde no haya, que haya. Ese es, desde
luego, el primer mandamiento del economista. También han
copiado el arte de multiplicar los panes y los peces, sólo
que ahora hacen el truquito con divisas en vez de sardinas.
Se les ha olvidado un pequeño detalle: su Maestro, después
de hacer el milagro, repartió.
Ahí les duele.
El Vaticano cerró el año
2006 con superávit
... y con el mazo dando
Dinero es lo que les sobra. El resto
–decencia, humanidad, lo que quieran- les falta. Nada menos
que 500 millones de euros han accedido a pagar en la
archidiócesis de Los Angeles, para evitar el juicio más
escandaloso de su historia. Hay que saber también que la
Iglesia Católica norteamericana ya ha pagado casi 1500
millones más por casos de este tipo. La cuestión es que el
dinero ni hace la felicidad ni cura las heridas, que deben
ser muchas puesto que han sido 70 años de abusos por parte
de más de 220 sacerdotes acusados. Con conocimiento de sus
superiores, encubiertos por sus superiores, defendidos por
sus superiores –que han pedido perdón pero no piensan
dimitir- y con la bendición de Roma. Hasta con palmadita en
la espalda. ¿Se lo pueden imaginar? Vaya nido de
pervertidos. Como sigan saltando casos, que seguirán, el
Vaticano va a gastarse todos los cuartos en pagar las
lujurias descontroladas de sus ministros. En fin, una
vergüenza mayúscula. ¿Qué diría de todo esto aquel que vino
hace dos mil años?
Indemnización histórica
para víctimas de abusos
sexuales de sacerdotes
Sana, sana, culito de rana...
Y así, mientras andan con estos asuntos, a
los demás nos entretienen con culebrones como éste: la
archidebatida beatificación de Juan Pablo II. Qué buen tema
para opinar, montar tertulias, hacer encuestas: que si era
buenísimo, que si no tanto, que si es muy pronto para ser
santo (será que los santos necesitan tiempo en el cielo para
hacer de muertos lo que no hicieron de vivos), qué sé yo. Y
mientras tanto, se estudian los indicios de posibles
milagrerías. Y ahí entra Robert Kubica, piloto de Fórmula
uno, compatriota del difunto Papa, que hace unas semanas en
plena carrera se dio un guarrazo de impresión contra un muro
a casi trescientos kilómetros por hora. ¿Y qué le pasó? Pues
nada, un esguince tonto, como el que te haces cuando te
tuerces un pie al bajar la acera. Y lo más importante ¿por
qué no le pasó nada? ¿Eh? Ahí opinan los entendidos, y dicen
que porque llevaba el nombre de su ídolo, Juan Pablo II,
grabado en el cuadro de mandos. Milagro.
Digo yo que al ingeniero responsable de la seguridad, al
menos le regalarían una camiseta y una gorra de
merchandising, espero.
Kubica se salva gracias
a Juan Pablo II
Moderno santoral
Bueno, bueno, buenísimo. A ver quién da más.
Veeeenga que estamos de rebaja, señoreeees, el dos por uno,
eeeel ofertón. Como esto de las canonizaciones parece que
está en boca de todos, los ortodoxos rusos no se quieren
quedar atrás en el ranking santeril, y proponen canonizar
nada menos que a Boris Yeltsin. Repito para que no haya
confusión: Boris Yeltsin, primer presidente de la Rusia
postsoviética. El mismo que se subía a los tanques a arengar
al pueblo con la botella debajo del brazo. Tienen una
ventaja: por lo menos a éste ya no lo tienen que meter en
formol para conservarlo incorrupto. Con todo el vodka que
debía tener este hombre entre pecho y espalda, seguro que
está intacto y lustroso como ninguno. Nada que ver con las
orejas arrugadas cual uva pasa de Santa Veneranda o las
criadillas momificadas de San Bonifacio.
¿Y qué milagros ha hecho? Aparte de mantenerse en pie en
algunas apariciones públicas en las que se le notaba a
leguas la ingesta etílica, ninguno que se sepa. Si llega al
santoral, será por obra y gracia (y decreto) de Vladimir
Putin. Otro, que también va camino de la santidad.
(¿Se imaginan? San Putin. Qué gracioso queda: San Putin).
Yeltsin, candidato a santo
Lo que es el aburrimiento...
Los cerdos de Holanda, se entiende. Es que
los animales se estresan, se aburren y se ponen agresivos
entre ellos, por eso el gobierno toma medidas y propone que
los granjeros les faciliten juegos. Que se distraigan de la
alienante vida de la pocilga. ¿Y qué juegos se le pueden
proponer a un cerdo? Si decimos “marranadas” caeríamos en el
chiste fácil. No. Borremos eso. La ley lo deja a la
creatividad del dueño de la cerdada.
Pues nada, hombre, calidad de vida para todos. Ahí se notan
los avances sociales, sí señor, el estado de bienestar, los
logros de la sociedad post industrial y la era
científico-tecnológica. Bravo. Si los humanos de los países
ricos vivimos cada vez mejor ¿por qué no iban a mejorar
también los cerdos? Al fin y al cabo tenemos una genética
prácticamente idéntica, y algunos guardan hasta cierto
parecido físico… aunque ahí no vamos a entrar. Que conste
que nos parece muy bien la defensa de los derechos de los
animales, especialmente en este país nuestro donde hay gente
que babea con las corridas de toros y se tiran cabras desde
los campanarios para regocijo del pueblo.
En fin, recomendamos a los granjeros que no se partan la
cabeza a discurrir. Nada como un buen reality. Verán como no
apartan los ojos del televisor.
Juegos de entretenimiento
para los cerdos holandeses.
Ni la guerra
bacteriológica...
Parece que los cerdos se llevan la fama pero
otros cardan la lana. Porque el de la noticia debía ser un
guarro con todas las letras. ¿Se han fijado alguna vez en
que hay prototipos de vecinos? El ruidoso, el educado, el
que no saluda ni aunque tropieces, el excéntrico, el guarro…
¿Verdad que siempre hay un vecino guarro? No falla. Y éste
se ha llevado el premio. Sucedió en una localidad alemana de
nombre impronunciable –ya se sabe, aglomeración de
consonantes-. El dueño de la casa, espantado por el pestazo
que emanaba de la vivienda, llamó a la policía avisando de
la posible existencia de un cadáver en descomposición,
asesinato sin duda. Los agentes entraron en la vivienda con
un tremendo operativo policial, acorde con la gravedad del
caso, y se encontraron al guarreras echándose un sueñecito
tranquilamente en la cama. Parece ser que el foco principal
de la fetidez eran sus pies.
Este hombre podría donarse a la ciencia, cual mofeta de
laboratorio. Los americanos serían capaces de encontrarle
aplicación para el negocio bélico y amenazar al mundo con un
ataque de bombas… fétidas.
Conclusión: los cerdos son bastante más agradables que
algunos humanos.
Alarma policial por el olor
de unos pies sudados
Inteligencia animal
Y
para parecidos con los animales, ¿qué tal éste? Los últimos
estudios con primates revelan que los chimpancés son, en algunos
terrenos, más inteligentes que los humanos. Con poco más de un
1% de diferencia genética, los chimpancés tienen talentos que
nosotros desperdiciamos alegremente. Por ejemplo, trabajan en
grupo, cooperan para la resolución de problemas, aprenden de los
errores y la experiencia, tienen comportamientos altruistas,
desarrollan empatía y nos superan claramente en algunas tareas
relacionadas con la memoria. Quién fuera mono, pensarán. Y con
razón. Eso mismo suponemos que dijo Bush, después de conocer su
cociente intelectual. Hace unas semanas un instituto americano
se tomó el trabajo de medir la inteligencia de los doce últimos
presidentes, y se encontró con que el más inteligente fue
Clinton, con 182 points. Y el más borrico, Bush con exactamente
la mitad.
Lo dicho: mejor estábamos en el planeta de los simios.
Los chimpancés
son más listos
Increíble lo de China...
En China, los números siempre se desbordan. Sea el tema que sea,
los chinos siempre se cuentan por miles. La masa. La barbaridad.
La desmesura. Así es China, donde se encuentran dieciséis de las
ciudades más contaminadas del mundo. El caso es que un informe
del Banco Mundial iba a reflejar cuál está siendo para la
población el precio del desarrollo acelerado que está viviendo
el país, con cifras y mapas. Pero no. En China, lo que no
conviene, no existe. De modo que el Gobierno ha puesto la
maquinaria en marcha para presionar y conseguir que ese dato no
aparezca, porque podría provocar “inestabilidad social”. Lo
cierto es que no sabemos cuánta inestabilidad pueden causar
millones de chinos inestables, pero en cualquier caso no
justifica el maquillaje de realidades como ésta, y otras tantas
que suceden dentro de las fronteras de un país que se ha
convertido en un devorador de recursos naturales y energéticos.
De momento, el gigante amarillo es imparable. El precio lo
pagaremos todos.
Mueren 750.000 chinos al año
por culpa de la contaminación