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AGOSTO 2007

El mundo al revés

A Dios rogando...

A  ver, no hay que confundir cosas. El espíritu por un lado y la materia por otro, sin mezclarse. Este año, casi dos millones y medio de euros de superávit, poca cosa, teniendo en cuenta que el año anterior fueron más de siete. Digamos que no les va mal. Como todas las empresas, el Vaticano lleva sus cuentas al día. Los contables y gerentes purpurados, alternan la misa diaria con el santo oficio de administrar los bienes, ganancias, propiedades e inversiones de la Santa Madre, que por lo que se ve, son abundantes. Y los demás nos preguntamos: ¿Dónde quedaron las enseñanzas de su Maestro? Pues ahí están a la vista de todos: donde no haya, que haya. Ese es, desde luego, el primer mandamiento del economista. También han copiado el arte de multiplicar los panes y los peces, sólo que ahora hacen el truquito con divisas en vez de sardinas. Se les ha olvidado un pequeño detalle: su Maestro, después de hacer el milagro, repartió.
Ahí les duele.

El Vaticano cerró el año
2006 con superávit


... y con el mazo dando

Dinero es lo que les sobra. El resto –decencia, humanidad, lo que quieran- les falta. Nada menos que 500 millones de euros han accedido a pagar en la archidiócesis de Los Angeles, para evitar el juicio más escandaloso de su historia. Hay que saber también que la Iglesia Católica norteamericana ya ha pagado casi 1500 millones más por casos de este tipo. La cuestión es que el dinero ni hace la felicidad ni cura las heridas, que deben ser muchas puesto que han sido 70 años de abusos por parte de más de 220 sacerdotes acusados. Con conocimiento de sus superiores, encubiertos por sus superiores, defendidos por sus superiores –que han pedido perdón pero no piensan dimitir- y con la bendición de Roma. Hasta con palmadita en la espalda. ¿Se lo pueden imaginar? Vaya nido de pervertidos. Como sigan saltando casos, que seguirán, el Vaticano va a gastarse todos los cuartos en pagar las lujurias descontroladas de sus ministros. En fin, una vergüenza mayúscula. ¿Qué diría de todo esto aquel que vino hace dos mil años?

Indemnización histórica
para víctimas de abusos
sexuales de sacerdotes

 


Sana, sana, culito de rana...

Y  así, mientras andan con estos asuntos, a los demás nos entretienen con culebrones como éste: la archidebatida beatificación de Juan Pablo II. Qué buen tema para opinar, montar tertulias, hacer encuestas: que si era buenísimo, que si no tanto, que si es muy pronto para ser santo (será que los santos necesitan tiempo en el cielo para hacer de muertos lo que no hicieron de vivos), qué sé yo. Y mientras tanto, se estudian los indicios de posibles milagrerías. Y ahí entra Robert Kubica, piloto de Fórmula uno, compatriota del difunto Papa, que hace unas semanas en plena carrera se dio un guarrazo de impresión contra un muro a casi trescientos kilómetros por hora. ¿Y qué le pasó? Pues nada, un esguince tonto, como el que te haces cuando te tuerces un pie al bajar la acera. Y lo más importante ¿por qué no le pasó nada? ¿Eh? Ahí opinan los entendidos, y dicen que porque llevaba el nombre de su ídolo, Juan Pablo II, grabado en el cuadro de mandos. Milagro.
Digo yo que al ingeniero responsable de la seguridad, al menos le regalarían una camiseta y una gorra de merchandising, espero.

Kubica se salva gracias
a Juan Pablo II


Moderno santoral

Bueno, bueno, buenísimo. A ver quién da más. Veeeenga que estamos de rebaja, señoreeees, el dos por uno, eeeel ofertón. Como esto de las canonizaciones parece que está en boca de todos, los ortodoxos rusos no se quieren quedar atrás en el ranking santeril, y proponen canonizar nada menos que a Boris Yeltsin. Repito para que no haya confusión: Boris Yeltsin, primer presidente de la Rusia postsoviética. El mismo que se subía a los tanques a arengar al pueblo con la botella debajo del brazo. Tienen una ventaja: por lo menos a éste ya no lo tienen que meter en formol para conservarlo incorrupto. Con todo el vodka que debía tener este hombre entre pecho y espalda, seguro que está intacto y lustroso como ninguno. Nada que ver con las orejas arrugadas cual uva pasa de Santa Veneranda o las criadillas momificadas de San Bonifacio.
¿Y qué milagros ha hecho? Aparte de mantenerse en pie en algunas apariciones públicas en las que se le notaba a leguas la ingesta etílica, ninguno que se sepa. Si llega al santoral, será por obra y gracia (y decreto) de Vladimir Putin. Otro, que también va camino de la santidad.
(¿Se imaginan? San Putin. Qué gracioso queda: San Putin).

Yeltsin, candidato a santo


Lo que es el aburrimiento...

Los cerdos de Holanda, se entiende. Es que los animales se estresan, se aburren y se ponen agresivos entre ellos, por eso el gobierno toma medidas y propone que los granjeros les faciliten juegos. Que se distraigan de la alienante vida de la pocilga. ¿Y qué juegos se le pueden proponer a un cerdo? Si decimos “marranadas” caeríamos en el chiste fácil. No. Borremos eso. La ley lo deja a la creatividad del dueño de la cerdada.
Pues nada, hombre, calidad de vida para todos. Ahí se notan los avances sociales, sí señor, el estado de bienestar, los logros de la sociedad post industrial y la era científico-tecnológica. Bravo. Si los humanos de los países ricos vivimos cada vez mejor ¿por qué no iban a mejorar también los cerdos? Al fin y al cabo tenemos una genética prácticamente idéntica, y algunos guardan hasta cierto parecido físico… aunque ahí no vamos a entrar. Que conste que nos parece muy bien la defensa de los derechos de los animales, especialmente en este país nuestro donde hay gente que babea con las corridas de toros y se tiran cabras desde los campanarios para regocijo del pueblo.
En fin, recomendamos a los granjeros que no se partan la cabeza a discurrir. Nada como un buen reality. Verán como no apartan los ojos del televisor.

Juegos de entretenimiento
para los cerdos holandeses.


Ni la guerra bacteriológica...

Parece que los cerdos se llevan la fama pero otros cardan la lana. Porque el de la noticia debía ser un guarro con todas las letras. ¿Se han fijado alguna vez en que hay prototipos de vecinos? El ruidoso, el educado, el que no saluda ni aunque tropieces, el excéntrico, el guarro… ¿Verdad que siempre hay un vecino guarro? No falla. Y éste se ha llevado el premio. Sucedió en una localidad alemana de nombre impronunciable –ya se sabe, aglomeración de consonantes-. El dueño de la casa, espantado por el pestazo que emanaba de la vivienda, llamó a la policía avisando de la posible existencia de un cadáver en descomposición, asesinato sin duda. Los agentes entraron en la vivienda con un tremendo operativo policial, acorde con la gravedad del caso, y se encontraron al guarreras echándose un sueñecito tranquilamente en la cama. Parece ser que el foco principal de la fetidez eran sus pies.
Este hombre podría donarse a la ciencia, cual mofeta de laboratorio. Los americanos serían capaces de encontrarle aplicación para el negocio bélico y amenazar al mundo con un ataque de bombas… fétidas.
Conclusión: los cerdos son bastante más agradables que algunos humanos.

Alarma policial por el olor
de unos pies sudados


Inteligencia animal

Y para parecidos con los animales, ¿qué tal éste? Los últimos estudios con primates revelan que los chimpancés son, en algunos terrenos, más inteligentes que los humanos. Con poco más de un 1% de diferencia genética, los chimpancés tienen talentos que nosotros desperdiciamos alegremente. Por ejemplo, trabajan en grupo, cooperan para la resolución de problemas, aprenden de los errores y la experiencia, tienen comportamientos altruistas,  desarrollan empatía y nos superan claramente en algunas tareas relacionadas con la memoria. Quién fuera mono, pensarán. Y con razón. Eso mismo suponemos que dijo Bush, después de conocer su cociente intelectual. Hace unas semanas un instituto americano se tomó el trabajo de medir la inteligencia de los doce últimos presidentes, y se encontró con que el más inteligente fue Clinton, con 182 points. Y el más borrico, Bush con exactamente la mitad.
Lo dicho: mejor estábamos en el planeta de los simios.

Los chimpancés
son más listos


Increíble lo de China...

En China, los números siempre se desbordan. Sea el tema que sea, los chinos siempre se cuentan por miles. La masa. La barbaridad. La desmesura. Así es China, donde se encuentran dieciséis de las ciudades más contaminadas del mundo. El caso es que un informe del Banco Mundial iba a reflejar cuál está siendo para la población el precio del desarrollo acelerado que está viviendo el país, con cifras y mapas. Pero no. En China, lo que no conviene, no existe. De modo que el Gobierno ha puesto la maquinaria en marcha para presionar y conseguir que ese dato no aparezca, porque podría provocar “inestabilidad social”. Lo cierto es que no sabemos cuánta inestabilidad pueden causar millones de chinos inestables, pero en cualquier caso no justifica el maquillaje de realidades como ésta, y otras tantas que suceden dentro de las fronteras de un país que se ha convertido en un devorador de recursos naturales y energéticos. De momento, el gigante amarillo es imparable. El precio lo pagaremos todos.

Mueren 750.000 chinos al año
por culpa de la contaminación

   

   
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Última revisión: octubre 27, 2008. 
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