Soy Diosa y
soy mujer. Soy la expresión pura de lo Femenino. Y desde mi reconocimiento
me dirijo a ti, mujer-hombre, consecuencia de la dualidad, de la separación
de los sexos, partes de una misma realidad, de un solo pensamiento, de una
única Idea.
Soy Diosa, y como tal existo y me muevo en la plenitud de lo que
vosotros llamáis Espacio, que es en realidad la Esfera de Su Mente, de
la Mente del Uno.
Todo lo que existe forma parte del Espacio y es Espacio. En el Espacio
está contenido todo, incluso el Tiempo, que nace de él, que se forma y
se diluye en él.
Vosotros sois una consecuencia del Tiempo en el Espacio.
No siempre fuisteis así y no siempre seréis así. Estáis separados, como
polos opuestos, sólo temporalmente y porque formáis parte de un
experimento. Pero en esencia sois lo mismo, creados por la misma Mente,
parte de El, hijos de El.
Como partes separadas y prisioneras del Tiempo no habéis llegado todavía
a la comprensión del Espacio, pero sí vivís inconscientemente su Poder.
Por eso vuestra historia, la historia de la humanidad, es una permanente
lucha por poseer el Espacio. Sólo que ese Espacio por el que matáis y
morís no os pertenece, no sois sus dueños, tan sólo unos inquilinos
temporales. Además conocéis un Espacio tridimensional, limitado a
vuestros sentidos despiertos. Pero en el Espacio existen otras
dimensiones, y la más inmediata, la que ya intuís y que cambiaría
vuestra percepción y vivencia, es la de la Profundidad.
Penetrar en la Profundidad, algo que ya hicieron mentes avanzadas de
vuestra especie, os permite desarrollar una visión más real de todo
cuanto os rodea, de las causas que originan los efectos que vivís y que
tanto daño y sufrimiento os causan.
Penetrar en la Profundidad os permitió avances importantes en vuestra
evolución. Pero sin embargo, no penetráis en la Profundidad para
descubrir, para conocer, vuestro verdadero origen, vuestra verdadera
naturaleza, vuestro origen y vuestro fin.
Si así lo hicierais, si os adentrarais en la Profundidad del Espacio,
romperíais la limitación mental de las religiones que vosotros mismos
creasteis, comprenderíais que todos sois hijos del mismo Padre y que
estáis inexorablemente unidos por un mismo destino.
Vivís en Su Espacio, bajo las condiciones de Su Espacio, sometidos a las
leyes de Su Espacio.
Sin embargo sois esclavos del Tiempo y también de vuestras creaciones.
Por eso vivís una existencia repetitiva. Levantáis imperios, buscando el
Poder del Espacio, y los destruís otra vez porque no os dicen nada, no
llenan vuestro vacío interno.
Porque el Poder del Espacio, ése que tanto os atrae y por el que sois
capaces de todo, está más allá de la Profundidad, esperando por
vosotros, por vuestra reconciliación y vuestro despertar a lo que
realmente sois.
Soy Diosa, y os hablo desde mi naturaleza femenina. Soy Hija de El, soy
Su creación, y a la vez soy Su colaboradora, lo que me permite crecer
sin límite, comprender sin límite, evolucionar sin límite.
Por eso os digo que éste es vuestro destino si así lo comprendéis y así
lo buscáis.
Y que vuestro destino, así como vuestro origen, está escrito en el
Espacio, que es Su Mente, que es Su esfera de Poder y la expresión de Su
Idea.
Vosotros sois parte de Su Idea en desarrollo, en constante
transformación.
Debéis veros, sentiros, como Espacio, como Espacio en Su Espacio. Parte
de El, hijos de Su Mente.
Y en la medida en que os veáis como Espacio y profundicéis en vuestro
Espacio para encontraros con vuestra verdad, experimentaréis la
necesidad de conocer, de profundizar en los Espacios de los que os
rodean, y entonces descubriréis el misterio de la Unidad, el Poder de la
Red, la magia que existe en la realidad de que todos sois Uno y todos
dependéis de todo.
Entonces comprenderéis lo que mi hermano, a quien vosotros llamáis
Jesús, os quiso mostrar con el Amor.
Soy Diosa y mi existencia transcurre en el Espacio, en Su Espacio.
Conozco el Poder del Espacio y utilizo el Tiempo.
Soy vuestra referencia temporal. ∆