
Pues Je, je. No me río por
lo del cachete, que no tiene gracia. Desde pequeñitos todos sabemos que no
se le puede dar un cachete a nadie, y menos a un legionario (por si te lo
devuelve). Es que vaya cómo han cambiado los tiempos. Si quien yo me sé
levantara la cabeza. Je, je, por un cachete. Je, je. Algunos deben estar que
trinan. ∆

Y vaya si
se habla. Por los codos. Sin sentido. Cascadas de palabras. Tenemos una
verborrea crónica. Basta poner la tele por las tardes para quedar de "bla,
bla, bla" hasta las mismísimas. Y ahora dicen que aumenta la esperanza
de vida. Bueno, si es verdad que eso sucede aumentando la cantidad ¿qué
podría pasar si aumentamos la calidad? ∆

Y aquí tenemos un claro ejemplo de exceso de palabras. En este caso, al
titular le sobran. Hubiera bastado con decir que "sienten angustia por
coincidir". Con lo que sea. Hasta coincidir en el ascensor les provoca
episodios psicóticos, urticarias, cólicos y cefaleas. A lo mejor tenemos una
nueva enfermedad: el síndrome del opositor. ¿Hay vacunas? ∆

De momento lo que sí aumenta, y de manera espectacular, es el número de
estos chintofanillos, que nacieron para ayudarnos a comunicarnos mejor, pero
que han acabado por esclavizar a la mitad de la población, que además,
parece que se está volviendo analfabeta y ya no sbe scribr 2 plbraz sgidz.
Kda vz stmos 1 pco + tara2. ∆

¡Inconscientes! Pero ¿saben lo que están haciendo? Si
ya cuesta desenganchar de Internet a algunos en el centro de trabajo,
¿qué no pasará al calor del hogar? En fin, pobres funcionarios. Cría
fama y échate a dormir (es una metáfora). Todos sabemos que ni todos los
gatos son pardos ni todos los funcionaros vagos. En fin, es que estamos
llenos de prejuicios.