omos ciudadan@s
español@s. No somos católic@s, en ciertos casos porque algunos
consideran que la Jerarquía Católica ha pervertido el mensaje, pero no
hemos sido capaces de conseguir que nos borren de la lista de tal
confesión religiosa, pues, hasta ahora, nos ha resultado "misión
imposible".
Nos referimos a una Iglesia que apoyó el Golpe de Estado contra la II
República en 1936, que posteriormente respaldó al dictador, que sigue
intentando imponer sus criterios morales sobre sexualidad, matrimonio,
costumbres, muerte sin dolor, etc. Condena la ley del divorcio, el
aborto, el uso del preservativo a pesar de la pandemia del SIDA y así
hasta el infinito. En ese sentido se ha erigido en depositaria de la
moral absoluta y universal. Y puesto que consideran al poder temporal
supeditado al poder de Dios, al que dicen representar, interfieren la
actividad parlamentaria para que se subordine a su concepto teocrático
del Estado, llegando en casos a llamar a los funcionarios a la
desobediencia civil.
Sostenemos, con nuestros impuestos, el patrimonio histórico, cultural y
artístico, en gran parte propiedad de la Iglesia Católica. (Constitución
Española art. 46, en adelante C.E.).
Sostenemos, con nuestros impuestos, centros docentes privados, en su
inmensa mayoría propiedad de la Iglesia Católica. (C.E. art. 27.9).
No hemos puesto nunca, al igual que el 66% de l@s contribuyentes, la
cruz en la casilla que, en la declaración del IRPF, asigna una parte del
impuesto a la Iglesia Católica.
Sin embargo:
La Iglesia Católica, cual si España fuera un "Paraíso Fiscal" está,
prácticamente, exenta de impuestos, lo que contraviene la C.E.: art. 14,
art.31.1.
Centros privados propiedad de órdenes religiosas católicas, sostenidos
con fondos públicos cuyo destino debería ser garantizar la gratuidad de
la enseñanza (C.E. art. 27.4), cobran cuotas mensuales (entre 70 y 125
€) o desgaste de instalaciones (claro que siempre de forma voluntaria,
aunque, casualmente, esa voluntariedad alcanza a un 95% de las familias
), venden los libros de texto, la inmensa mayoría del alumnado debe
utilizar transporte escolar y, en algunos casos -dada la lejanía al
domicilio- el comedor escolar, lo que continúa engrosando la factura
mensual de la enseñanza ¡gratuita!.
Se está financiando así una enseñanza segregada con fondos públicos, con
el total apoyo del PP por supuesto, permitiendo que sectores sociales
trasnochados y rancios puedan mantener, por un módico precio, la ilusión
de que la educación de sus hijos conserva así los vínculos de clase, a
salvo de "los otros"; no obstante, nos muestran su sensibilidad con los
desfavorecidos realizando festivales u otras actividades caritativas
para ayudar a "los pobres" que viven lejos.
Una parte de nuestros impuestos, en contra de nuestra voluntad
públicamente manifestada, va a sobrefinanciar a la Iglesia Católica,
contraviniendo la C.E. art. 16.3.
Además de todo esto:
Debemos soportar que se nos insulte desde algún medio de comunicación
que, en contra de nuestra voluntad, contribuimos a financiar.
Debemos soportar que privilegios, que estamos financiando, los
consideren Derechos y, además, digan que no se los respetamos.
Debemos pagar por visitar casi cualquier edificio religioso que nosotros
conservamos y, aún así, se nos obliga, en ocasiones, a sufrir
explicaciones en las que los contenidos artísticos o históricos se
sustituyen por panfletos que ofenden a la inteligencia y, en concreto a
nuestra dignidad (Ej. catedral de Teruel). Hay que darle 6 € por persona
al obispo de Córdoba para ver La Mezquita, aunque l@s cordobes@s no
pagan. En Francia y Alemania, países en los que cada confesión religiosa
es mantenida por sus fieles, se pueden visitar monumentos religiosos con
horarios de apertura amplísimos, acceso libre y gratuito, con postales y
guías del monumento, que se pueden adquirir bien en una cabina atendida
por alguna persona, bien depositando el dinero en un cepillo. El precio
de las postales es el mismo que en cualquier establecimiento. Las guías,
con diferentes precios -a partir de 1,5 € - son, en general, de muy
buena calidad en sus contenidos, con imágenes bien seleccionadas, aunque
difiriendo, por supuesto, en la calidad de la presentación).
¿Debemos considerar normal que ese sector católico, que pretende imponer
su infalible ley como divina y niega a los demás los Derechos que ellos
¡no quieren ejercer!, no cumpla con su deber de mantener a la Iglesia
Católica? Quizás creen que, como es la única religión verdadera, es
nuestro deber mantenerla.
¿Debemos aceptar, pues, que esa sobrefinanciación, que para la Jerarquía
Eclesiástica sería una obligación, permita a algunas instituciones
eclesiásticas invertir los excedentes financieros, aunque sea en
GESCARTERA?
¿Hasta cuándo tendremos que seguir soportando tanta vejación, tanta
desigualdad, tanta discriminación? Todo tiene un límite y, como se dice
en esta tierra "ya tamos fartucos, ya ta bien". Es una ocasión clarísima
para que el Gobierno, cuyos miembros han prometido cumplir y hacer
cumplir la Constitución, acabe con todas estas situaciones de privilegio
a todas luces inconstitucionales y así se lo demandamos.
Por último, ésta es una ocasión clarísima para que la Iglesia Católica
expurgue sus listas y respete la voluntad y la libertad aceptando la
baja de tod@s aquell@s que así lo demandan una vez más públicamente.
Así lo exigimos los/as firmantes. ∆