Africa paga los platos rotos del calentamiento
global
Juan Carlos Galindo (*)
Aunque África ha hecho la contribución más baja al
cambio climático, es la peor preparada contra sus consecuencias y la que
tiene más que perder". Achim Steiner, director del Programa Mundial de
Medio Ambiente de la ONU, podría haberlo dicho más alto, pero no más
claro.
El tema del calentamiento global ha vuelto por unos días a la primera
plana de la actualidad internacional gracias a la XII Conferencia sobre
el Clima, organizada por la ONU que se celebró entre el 6 y el 17 de
noviembre en Nairobi, capital de Kenia. Y lo ha hecho con una noticia
impactante, paradójica y no por ello menos esperada: África va a sufrir
más que nadie, antes y de manera más dramática los efectos del cambio
climático.
El tema se puede resumir en que el continente africano tendrá zonas aún
más secas y otras aún más húmedas, más desiertos y más zonas inundadas y
más calor, mucho calor.
La situación se puede poner en cifras. El país anfitrión de la cumbre,
Kenia, ha visto cómo la temperatura media en su territorio ha subido
3,5º C en los últimos veinte años, según el informe 'Up in Smoke 2'
elaborado por distintos expertos y organizaciones sociales y que ha sido
presentado en esta cumbre.
Lagos desaparecería
Más:
el 30% de las ciudades e infraestructuras costeras de África sufrirán
las consecuencias de la subida del mar. Según el informe del Programa de
Cambio Climático de la ONU, un aumento de un metro en el nivel del agua
en la costa atlántica podría hacer desaparecer la capital económica de
Nigeria, Lagos, y dañar seriamente la ciudad egipcia de Alejandría.
El cambio climático hará que entre el 80 y el 90 % de la flora africana
vea reducido su hábitat. Además, entre el 25 y el 40 % de las especies
habrá desaparecido para 2085. Sí, queda mucho, pero no conviene olvidar
que África ya tiene condenadas ésta y las siguientes generaciones por
culpa del sida. El cambio climático podría poner la losa definitiva a
las esperanzas de cualquiera, por optimista que se muestre.
Las consecuencias son especialmente dramáticas para la agricultura, de
la que malvive el 70 % del continente y el 90 % de la gente pobre. Una
agricultura que depende, en su inmensa mayoría, del agua de las lluvias.
En este sentido, África podría perder el 5 % de su producción, ya
suficientemente diezmada por otras causas.
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Las consecuencias son especialmente dramáticas para la
agricultura, de la que malvive el 70% del continente y el
90% de la gente pobre. |
No es ciencia ficción
En
su discurso ante el pleno de la cumbre, el Secretario General de
Naciones Unidas, Kofi Annan, ha advertido de que "el cambio climático no
es ciencia ficción". Que se lo digan a los africanos. Sólo en los
últimos 30 años, la zona del Sahel ha visto cómo se reducían las
precipitaciones en un 25 %. En un escenario de ciencia ficción, pero que
llegará en caso de que sigamos así, la temperatura de África subirá
hasta 6ºC para 2100. Eso implica que gran parte del continente sería
directamente inhabitable.
Los efectos
de este progresivo calentamiento ya se notan. Según el experto Andrew
Simms, emergencias y crisis alimentarias se han multiplicado por tres
desde mediados de los ochenta. Es cierto que en parte se deberá a otras
condiciones y circunstancias (políticas, bélicas, inmigración a las
ciudades), pero las variaciones que ya sufre el clima de la región han
tenido que influir.
Pero estos efectos pueden ir más allá y de manera más diversa de la que
nos podemos imaginar, según recoge el inquietante Atlas de la ONU sobre
el cambio climático. Los monumentos de la ya citada Alejandría están
amenazados por la degradación de las costas, la erosión y las lluvias
torrenciales. Algo similar ocurre con la zona de Langebaan Lagoon, en
Sudáfrica, donde se encuentran las primeras huellas de la existencia del
ser humano y que datan de hace 117.000 años. En los últimos tiempos han
sido trasladadas para evitar el expolio y el vandalismo, pero los
expertos creen que el lugar tiene otros tesoros arqueológicos que se
pueden perder para siempre.
Se necesitan entre 10.000 y 40.000 millones de dólares anuales para
frenar este desastre. Los países industrializados dedicaron el año
pasado 43 millones, mientras que emplearon hasta 73.000 en subvencionar
el consumo de petróleo en los países africanos. La Unión Europea acaba
de aprobar una ayuda de 350 millones de euros para el período 2008-2012.
Qué loable grado de compromiso con el desastre que se nos viene encima,
especialmente a África. Será por eso. ∆
(*) Periodista. Agencia de Información Solidaria