El Catolicismo se
construyó sobre los cimientos del Culto a Mitra
Vida Universal(*)
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Casi se podría decir que en última
instancia, la Iglesia Católica procede menos del
cristianismo originario y mucho más de cultos paganos. |
En
la época del emperador Constantino existían dos religiones que eran casi
igual de fuertes: el cristianismo y el culto a Mitra. Este último tenía
ya 800 iglesias en Roma. Si se observan estas iglesias con atención, en
ellas se encuentra la nave central, a izquierda y derecha los bancos, al
frente un altar, escaleras hacia arriba, en lo alto una bóveda; tienen
así el mismo aspecto que una sencilla Iglesia Católica.
En el culto a Mitra se reconocen de golpe las raíces del catolicismo.
Casi se podría decir que la Iglesia Católica procede en última instancia
menos del cristianismo originario que mucho más de cultos paganos. Como
mucho se tomó del cristianismo de los primeros tiempos el nombre y los
evangelios. En el culto a Mitra había también siete sacramentos; incluso
la palabra "sacramento" se utilizaba en el culto a Mitra. Es uno de los
muchos cultos paganos que se practicaban en aquel entonces en el Imperio
Romano. Probablemente fue introducido en Roma por los soldados romanos
que lo trajeron de Babilonia.
Del libro "Entorno del cristianismo" de Johannes Leipold, se deduce que
para cada grado sacerdotal había una vestidura o un símbolo especial,
cuya investidura era celebrada con mucha pompa. Cada puesto o cargo
espiritual estaba unido indisolublemente a él con insignias, con trajes
y con símbolos. Se sabe que en el culto a Mitra existían bautismos,
comuniones, confirmaciones y un sacramento de penitencia. Todo esto a
uno le resulta conocido. Por cierto, Jesús no introdujo ni quiso ninguna
de estas cosas. Y los cristianos originarios tampoco. En el culto a
Mitra se celebraba una cena festiva, pero no era como la de los
cristianos originarios, sino que era un ritual, como lo celebra la
Iglesia Católica también en la actualidad, una cena ritual. En estos
actos similares a las cenas festivas también intervenían sacerdotes.
Citamos del libro antes nombrado: "El sacerdote expresaba las llamadas
palabras de bendición, diciendo además: ‘Has salvado a los hombres al
derramar la sangre eterna’". La sangre del toro, la cena de culto,
prometía entonces a los llamados mistos (los iniciados) una existencia
celestial y la resurrección. Nos volvemos a encontrar con los
sacrificios de animales procedentes del culto sacerdotal pagano, y vemos
que el sacrificio de sangre, que la Iglesia Católica también ha acogido,
tiene su origen en el culto a Mitra; allí se creía, por ejemplo, en la
resurrección de la carne. De esto Jesús igualmente no dijo nada, pero en
la actualidad es enseñado en la Iglesia Católica. También era conocido
en este culto pagano el día del "Juicio final" y muchas otras cosas que
son parte del orden eclesial católico. Si se lee todo esto y se observan
las imágenes, en realidad allí no se ve otra cosa que puro catolicismo.
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