Pobreza Cero y Unión Europea
Rafael Martínez Martínez(*)
Hoy
ha llegado a mi colegio una "maleta europea". Nada más verla por fuera,
todos los presentes hemos dicho: "¡Vaya derroche! ¡Qué forma de tirar el
dinero!" (por otra parte, como en casi todas las campañas
institucionales, del Ayuntamiento, del Gobierno, o de la Junta de
Andalucía, mucha inversión en propaganda y poca en acciones). Al ver con
más detenimiento de qué trataba ha sido todavía peor, porque el tema era
la política exterior de la Unión Europea y la ayuda al desarrollo.
Su contenido era un puñado de folletos, todos en papel "couché" bien
brillante, una pegatina con la bandera europea, un CD-ROM de la Agencia
de Cooperación Española, un mapa de Europa, una Constitución europea...
Pero en el colmo de la hipocresía también añadían un folleto sobre la
campaña "Pobreza Cero" y unas cuantas cintas blancas, símbolo de esa
campaña.
Es increíble la desfachatez y la impostura de estas instituciones; y
seguro que muchos caen en sus trampas. Escribo esto para ver si puedo
aclarar unas cuantas cosas sobre esa campaña y la política exterior
europea.
Algo que se solicita en el manifiesto de la campaña Pobreza Cero es más
y mejor ayuda al desarrollo; ¿Ha llegado Europa o España al renombrado
0,7 % del PIB? La respuesta es rotundamente no, ni lo tiene previsto;
además se utiliza esta ayuda para implantar nuestras empresas en países
en vías de desarrollo y explotar mejor sus recursos, algo totalmente
inmoral.
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La demagogia llega a límites insospechados, pero
cuando es institucional es completamente bochornosa. No hablen más de
reducir la pobreza y hagan una política que tenga más en cuenta a las
personas y menos a la economía.
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También
se solicita cancelar la deuda impagable y cambiarla por desarrollo,
invirtiendo los recursos liberados por la cancelación de la deuda de los
países empobrecidos para alcanzar los Objetivos del Milenio. Ningún
político europeo tiene incluido esto en sus programas políticos, ni se
está haciendo nada concreto a nivel institucional por conseguirlo,
aunque a veces los nombren en sus discursos porque pueden ganar algún
voto y siempre queda bien.
Otra cuestión es que no siga aumentando la pobreza, por lo que hay que
cambiar las normas del comercio internacional que privilegian a los
países ricos y a sus negocios e impiden a los gobiernos de los países
empobrecidos decidir cómo luchar contra la pobreza y proteger el medio
ambiente; y eliminar las subvenciones que permiten exportar los
productos de los países ricos por debajo del precio de coste de
producción, dañando el sustento de las comunidades rurales en los países
empobrecidos. ¿Alguna medida política europea o española tiende a esto?
Todo lo contrario, hay que seguir los dogmas del capitalismo y dejar que
"el mercado" decida, potenciar el consumo y el crecimiento económico sin
límites ni cortapisas; esa es la política, desde la derecha y la
izquierda, que se ha pretendido institucionalizar más con la famosa
"constitución europea".
Pero otra solicitud de la campaña es proteger los servicios públicos de
liberalizaciones y privatizaciones con el fin de asegurar los derechos a
la alimentación, y de acceso al agua potable y a medicamentos
esenciales. Todo lo contrario de lo que pretende la directiva
Bolkenstein de la Comisión Europea, por poner un ejemplo concreto de
legislación europea.
La demagogia llega a límites insospechados, pero cuando es institucional
es completamente bochornosa. No hablen más de reducir la pobreza, de
conseguir la "pobreza cero" y hagan una política que tenga más en cuenta
a las personas y menos a la economía. Eso les estamos pidiendo los
ciudadanos. No hagan más propaganda y empiecen a actuar. ∆